“Muñecos Venezia”, un emprendimiento que busca romper estereotipos

Muñecas albinas, pelirrojas, mulatas, hippies, roqueras, varones “patas largas”, osos panzones, conejos y más. Su creadora, Sandra Schlebusch, indica que para ella lo más importante es que todos sean tanto para niñas como para niños, dejando atrás el concepto binario de rosado y celeste, muñecas y muñecos, y que por sobre todo logren enternecer y dar amor.
Sandra Schlebusch hace, aunque sin hacer alarde de ello, lo que podríamos denominar muñecos inclusivos y sin género. Se basan en reflejar características humanas reales, y pueden ser tanto para niños o niñas, sin distinción ni etiquetas. Es una tendencia que tímidamente gana lugar, aunque aun más como una demanda, que como una variada oferta en el mercado.

La emprendedora relata que se llama Venezia, con Z para que sea idéntico a como se lo escribe en Italia, y que eligió ese nombre porque sus muñecos para ellas inspiran la magia que sintió cuando pudo visitar por primera vez ese famoso y tradicional destino turístico: “Mis muñecos tienen mucho de juego, máscaras, misterio, magia. A todo ello me remite y por eso elegí ese nombre” dice.

Sandra Schlebusch nació en Comodoro Rivadavia, es descendiente de alemanes y sudafricanos. Recuerda que desde que tenía 8 años de edad, cada verano en la localidad de Dolavon, su tía le enseñaba a tejer. Actividad que retomó a sus 54 años de edad. “Durante más de 30 años me dediqué a realizar liquidación de impuestos para una cartera de clientes. Hace más o menos un año lo dejé por completo y te puedo asegurar que rejuvenecí. Me siento a tejer y soy feliz” aseguró.

“Venezia” es un emprendimiento que transita su cuarto año de vida. Cuenta que la idea surgió luego de un viaje a El Bolsón donde en la tradicional feria de artesanos descubrió unos muñecos de tela que le recordó a las muñecas de su infancia, las llamadas “muñecas patas largas”. Fue así que una vez de regreso a su hogar sacó sus lanas y agujas ‘del baúl de los recuerdos’ y se puso a tejer.

Para diferenciarse del resto de los emprendimientos de amigurumis y todos los que presentaban piezas hechas a crochet, eligió utilizar la técnica de dos agujas: “A simple vista causa otra impresión como por ejemplo la de ver un oso con un sweater tejido igual que el de una persona” indica mientras sostiene a uno de sus muñecos talla XXL en su mano.

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También cuenta que buscó darles otro valor agregado en cuanto a la ropa, ya que no solo tienen las que se ve a simple vista sino que debajo tienen mucho más abrigo para que los niños puedan ir intercalando opciones.

“Muchas veces me sugieren que a mis muñecos les ponga una mermelada o algo más, a lo que respondo que mis muñecos son muñecos. Que dan y reciben abrazos y amor. Esa es su única función y quiero que así siga siendo” asegura con firmeza Schlebusch.

Su stand, el cual monta cada vez que es invitada a participar de alguna de las Ferias de Diseño de la Municipalidad, se parece mucho a la escenografía de una habitación de niño o niña al mejor estilo teatral. Tiene muebles visualmente tamaño real, hechos a medida, y luces de distintas intensidades que desde el piso crean diferentes ambientaciones. También un carro antiguo de bebé hecho especialmente para lucir sobre éste los muñecos. Nada está librado al azar y el resultado lo ve reflejado no solo en las ventas, sino también en los bellos comentarios y halagos que recibe cada fin de semana que tiene la oportunidad de presentarse.

Respecto del detrás de escena, de su fábrica doméstica de muñecos, cuenta que trabaja en serie haciendo al menos diez al mismo tiempo. Explica que para ella esa técnica no tiene que ver con aumentar la productividad, sino más bien con la manera en que surge su proceso creativo. Asegura que puede estar días enteros creando nuevos personajes e interrumpiendo cada tanto para hacer algunos quehaceres domésticos. “He llegado a estar tejiendo días enteros. Pierdo por completo la noción del tiempo” relató.

Y pidió antes de terminar la nota poder compartir su manifiesto. Su mensaje detrás de cada creación el cual lo escribió, imprimió y exhibe en su stand: “Una muñeca artesanal está realizada con todo el amor que las manos y el corazón pueden dar. Quien realiza una muñeca tejida, piensa, elige colores, diseña modelos, entrega horas de su vida en un trabajo que sacará una sonrisa a quien la reciba. Mis muñecas tienen un solo y único fin, ser muñecas… Para que te acompañen, para abrazar y que te abracen, para dar y recibir amor. No hay edad para recibir el dulce regalo de una muñeca. Amo lo que hago”.

Contacto
Teléfono: 297-439-1275
E-Mail: schlebuschsandra@hotmail.com

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