Deseado: se realizó emotivo homenaje al misionero salesiano Andrés Randisi

Puerto Deseado, (C).- Durante su estadía en la localidad, Andrés Randisi, quien actualmente reside en Angola fue declarado Huésped de Honor por municipio local, luego en la Plaza Ramos Mejía se descubrió una estatua de hojalata con su figura que fue creada por el herrero Aldo Soto, y más tarde en el Teatro Español se realizó un Festival en su honor en donde se presentaron distintos artistas locales y su entrañable “La banda de Juan”.“Lo acepto como que Dios quiere eso, quiero dejarles un gracias a los actuales habitantes y a los que en aquel tiempo eran chicos y que hoy ya son adultos, porque me han saludado junto a sus hijos y nietos y es muy emotivo para mí; trato de vivir las emociones con calma, pero agradezco a Dios y a ustedes, no me queda nada más que decir gracias”, expresó el maestro salesiano en relación a los homenajes.

Sobre los encuentros que mantuvo con los vecinos, Randisi resaltó la importancia que tiene para él tiene valorizar más los hechos que las palabras, “siempre me piden consejos de lo que la experiencia me dejó, pero creo que se transmite mucho más cuando las personas ven cómo vive aquel que consideran un ejemplo de vida y no con las palabras que dice, por eso no soy de mucho hablar sino más bien de agradecer de tener la amistad de todos”.

Seguir el ejemplo de Don Bosco 

En este sentido, el misionero destacó a la figura de Don Bosco como su guía, “es el ejemplo del hombre entregado totalmente y confiado a Dios, yo estoy viviendo 77 años y Don Bosco vivió 72 años y no daba más, los médicos que lo atendían decían en su último mes de vida “no podemos hacer nada porque Don Bosco es un traje gastado, ya no da para tintorería ni para costura”, yo en cambio estoy bien lo que significa que no he trabajado como él aunque traté de imitarlo en algunas cosas simples con los chicos de aquí o de otros lugares en Argentina y en África”, razonó.

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Respecto a los aspectos más relevantes de su camino como salesiano de Don Bosco destacó: “viví siempre con Don Bosco desde que me bautizaron, porque el párroco fue alumno directo de él y  desde chico Don Bosco era de la familia, para mí familia y para todos, desde antes de ser un santo públicamente, y eso sucedía porque lo consideraban un hombre fuera de serie antes del año “35 que fue cuando lo canonizaron”.

Asimismo, Randisi comentó que su educación en una escuela salesiana sumó a que su camino al servicio de los jóvenes se vislumbrara a temprana edad: “Con mucho esfuerzo, mis padres lograron pagar la matrícula para que ingresa al colegio salesiano, ahí los salesianos, me cuidaban y prácticamente yo era como un hijo para ellos, eso me ayudó a crecer animando el oratorio los sábados, siendo catequista, organizando los campamentos, todas esas actividades que luego repetí cuando me hice grande”.

Finalmente, sobre el especial lazo que construyó y construye con los jóvenes que siguen su escuela, el maestro subrayó que el único instrumento de los salesianos siempre fue el acompañamiento, “hay una sola herramienta que llevamos los salesianos en todo el mundo y es acompañar al joven, ya que en estos tiempos ni siquiera mamá y papá acompañan al joven porque están en otra cosa o trabajando para ganar el sustento o porque por los medios de comunicación están distraídos;  y acompañar no significa mandarlos sino escucharlos, no es fácil pero no hay soluciones mágicas sino abrir el corazón de cada persona que tiene que hablar al corazón de sus hijos para corregir de chico y ayudarlos crecer”.

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