Iron Maiden: Más de 40 mil personas disfrutaron del show con entradas agotadas

La banda británica dio anoche un recital impresionante. Filosos, talentosos y con un despliegue físico sin precedentes, entregaron a sus fans una noche de heavy metal que será recordada por siempre.


Luego de ser reconocidos “visitantes de honor”, los legendarios Iron Maiden tocaron, una vez más, en Buenos Aires y con un show agotado en el que no faltó nada.

La jornada empezó con los poderosos Serpentor, quienes dieron un show corto y sin vueltas, con un repertorio que incluyó sus mejores canciones, lo que les valió el aplauso elevado de los presentes.

Luego tocó el turno de The Raven Age, banda que acompaña a “La Doncella” en su gira sudamericana. Presentaron un set equilibrado, con varias canciones de su más reciente álbum “Conspiracy”, pero también de sus antecesores.

La mezcla de metalcore melódico con metal tradicional de los londinenses funcionó bien como previa para el concierto que todos esperaban, pero no por ello se privaron de presentar un espectáculo digno, a la altura de las circunstancias.

Pasadas las 21.30 del sábado, lluvioso por momentos, las primeras palabras del histórico discurso de Winston Churchill resonaron en los cuatro costados del Estadio Amalfitani, acto de apertura para todos los shows de Maiden, dejando a todos como testigos de una presentación histórica de Harris y compañía, donde no solo desplegaron todo un histrionismo escénico inédito para este lugar del planeta, sino que mostraron todos los dotes interpretativos musicales, lo cual refleja el gran momento por el que está pasando la banda.

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Bruce Dickinson deslumbró con una de sus mejores performances como cantante, llegando a registros que ya parecían recuerdos. Steve Harris siempre carga el sonido de la banda sobre sus hombros, algo que, en vez de incomodarlo, consigue sacar lo mejor de sí, tanto como músico y como líder.

El show tuvo un marcado sentido teatral, incluso contó con diferentes actos a los largo del recital. “The Legacy of the Beast Tour” salió de un video juego para celulares, con fuego, fondos que simulan los antiguos vitrales de las iglesias del Renacimiento y la estrella indiscutible del set, el cazabombardero de la Segunda Guerra Mundial, el Supermarine Spitfire, que irrumpe en escena junto a “Aces High”, la primera canción del show. No faltó “Eddie”, pieza clave para todo el universo Maiden, protagonizando un duelo de espadas con el mismísimo Bruce Dickinson.

“Where Eagles Dare”, “The Clansman”, “The Trooper”, “Flight of Icarus”, y la infaltable “Fear of the Dark”, fueron algunos de los temas interpretados por la banda y festejados por la audiencia, que colmó el recinto del show, agotado varias semanas antes.

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