FERA Mundos de papel

Las creadoras de Fera, Victoria Benaim (izq) y Mara Parra (der).

Crean agendas, cuadernos, libros, planners, tazas, cartucheras, tote bags, carpetas, cuadros, lapiceras, imanes, stickers. Crean universos florales, esotéricos, viajeros, minimalistas y girl power. Mara Parra (Comodoro Rivadavia) y Victoria Benaim (Buenos Aires) se conocieron en la Facultad y con su marca Fera, inspiran a mujeres de todo el país. Crean, inspiran y vuelven a crear. Compañeras, emprendedoras, socias y, sobre todo, protagonistas de su propia historia.

(Por Flor Nieto) “Somos dos mujeres. Dos apasionadas de los desafíos. Dos admiradoras de los emprendedores que transforman el ecosistema. Dos incansables soñadoras. Dos amantes del arte y de las letras. Juntas somos un Mix&Match imbatible, que busca inspiración como leitmotiv de nuestras vidas. Y nos motiva lo mismo que a ustedes. Viajar, leer, sacar fotos, un recuerdo, amigos, bailar, cantar, una peli, la música y blablá.

Fera nació para recopilar esas experiencias y que ahora te inspiren a vos” manifiesto cotidiano desde la web de Fera. De lo digital a lo real y de su depósito al país. Hacen agendas, cuadernos, libros, planners, tazas, cartucheras, totebags, carpetas, cuadros, lapiceras, imanes, stickers. Crean universos florales, esotéricos, viajeros, minimalistas y girl power.

Mara y Victoria se conocieron en la Facultad. Mara de Comodoro Rivadavia, Victoria de Buenos Aires. Las unió la cátedra de emprendedorismo de la Universidad de San Andrés y después Fera. Con ustedes, la historia de Victoria Benaim y Mara Parra.

-¿Cuándo decidieron emprender? ¿Cómo empezaron?

-Victoria: Nos conocimos en la facultad, ambas estudiamos administración de empresas. Cursamos una materia optativa que se llamaba Entrepreneurship. Nos anotamos solas, por separado y resulta que era en grupos. Nos conocíamos, teníamos amigos en común porque habíamos cursado un par de materias antes y dijimos: “Bueno ¿Hacemos juntas?”.

-Mara: Era una materia del último año pero nosotras nos anotamos antes, entonces estábamos medio solas. Tenías que inventar un proyecto de negocio y desarrollarlo durante toda la materia. Hicimos una empresa de niñeras a domicilio y fue un éxito.

-V: Fue el proyecto más votado por nuestros compañeros, nos sacamos un 10 en la materia.

-M: Terminamos siendo ayudantes del profesor. Nos volvimos nerds de los emprendimientos -risas-. Todavía no terminábamos la facu pero nos picó el bichito de emprender. Cuando terminamos en diciembre del 2012 dijimos: “¿Qué hacemos? ¿Emprendemos? ¿Nos vamos a trabajar? Bueno, emprendamos” -risas-. Todos nuestros compañeros dejaban curriculums en grandes empresas y nosotras queríamos emprender pero no sabíamos en qué. Yo quería de cualquier cosa pero Vicky no así que dijimos: “Bueno, busquemos una industria que nos guste a las dos”. Elegimos cuadernos con diseño, vimos que había una falencia en el mercado nacional, había pocos o casi ninguno como sí estaba desarrollada la papelería en el exterior a pesar del avance de la tecnología. Empezamos haciendo cuadernos con diseño. Cuando empezamos nos dimos cuenta de que había muchos más de los que creíamos -risas-.

-V: Nos metimos en esta industria sin conocer nada ni a nadie del rubro entonces tuvimos que aprender todo de cero.

-M: Era un producto que nos gustaba consumir a nosotras y que en la Argentina no estaba muy desarrollado.

-V: Seguimos con el envión de la facultad. Nunca perdimos contacto. Mara se volvió a Comodoro por el verano y estaba trabajando con su familia allá. Yo estaba trabajando con mi mamá acá. Mientras tanto, pensamos qué podíamos hacer, nos definimos por los cuadernos y empezamos a averiguar imprentas. Mandábamos mails, pedíamos presupuesto, todo. Ahí decidimos llamarlo: Wild Notes, notas salvajes en inglés. Diseñamos el logo nosotras obvio -risas-. Como verás ya no nos llamamos así, somos Fera desde el 2015.

-M: Al tiempo de tener el emprendimiento nos pasó que habíamos querido registrar la marca, el proceso tarda pero mientras tanto fuimos lanzando los productos porque no íbamos a esperar dos años. Al año y medio nos llama el abogado, había una oposición de marca y había una de una papelera muy grande que se llamaba parecido. Podíamos o ir a mediación, a juicio y seguir todos los pasos legales o cambiar de nombre. Ahí nos empezamos a llamar Fera, que significa “salvaje” en latín. Aprovechamos la crisis para hacer un restyling de identidad con un profesional que nos hizo el logo, los usos de marca, desarrollamos un montón de packaging, posteos profesionales en redes sociales.

V: El cambio en su momento fue una crisis pero después refundamos la marca. Wild Notes era un nombre muy difícil de pronunciar, de recordar, de reconocer. Fera es mucho más simple y memorable.

Inspirando ideas: Los productos integran diferentes universos, de las flores, viajes, el universo esotérico, minimalista…

-¿Se acuerdan el primer cuaderno?

-M: Lo tenemos colgado en una pared en el depósito -risas-.

-V: Lo diseñamos nosotras. Nos recibimos de Administración de Empresas, siempre nos gustó el tema del diseño, el arte y dijimos: “¿Por qué no hacemos algún curso de Photoshop o Illustrator como para ver si podemos diseñar nosotras?”.

-M: Horror -risas-.

-V: Una mala idea.

-M: Un curso de Photoshop no reemplaza a un diseñador gráfico o a un creativo.

-V: Así que la primera tanda la hicimos nosotras. Una amiga del colegio hizo algunas otras tapas y nos mandamos a hacer cuadernos A5 y A4. Miles por las dudas -risas-.

-¿Cómo pueden definir el universo de Fera?

-V: Es muy diverso, es muy creativo. A la hora de hacer la bajada creativa de la marca tenemos diferentes universos de estilos. Tenemos el universo de flores, el universo de viajes, el universo esotérico, el universo más minimalista… -M: El universo girl power.

-V: Y el sweet que ahora es neón. Hace bastante venimos pensando así y es increíble cómo las tendencias van haciendo que un universo Instagram: fera.design Web: www.fera.com.ar Ponete Fera: esté más vigente. Por ejemplo, ahora pasa con el esotérico. Vamos surfeando la ola de las tendencias con estos universos.

-M: Básicamente Fera es una marca de papelería con diseño. Nuestra misión es inspirar a mujeres para que cumplan sus proyectos. Así desarrollamos cuadernos, agendas, libretas, anotadores, imanes. Todo para organizarte pero todo con una cuota visual y de inspiración para que sea divertido.

-V: Nuestro slogan es “Inspiring Ideas”, inspirando ideas. Hace un tiempo venimos bastante fuerte con la creación de contenido. Nuestros productos te hablan, desde un libro de Fera que es lo más obvio hasta una agenda, un cuaderno.

-Todo para hacer ¿Lo plantearon desde un principio o surgió en el camino?

-V: Teníamos la misión desde el 2013: Materializar el placer por lo estético. Cuando refundamos Fera hicimos todo un laburo de su propósito como marca y surgió inspirar a mujeres a hacer. Ahí el dimos vuelta. Fue en agosto del 2015.

-Dicen que son un Mix&Match ¿Cómo se complementan?

-V: De muchas maneras creo -risas- -M: Yo soy de géminis y ella es de sagitario -risas-. Al principio hacíamos las dos todo, inclusive teníamos la misa casilla de mails. Imaginate. También una sola tarjeta personal con los dos nombres. -V: Bueno, eso sigue -risas-. Antes de empezar a hacer Fera, dividimos las tareas para ser más eficientes. Si bien la cúspide estratégica y decisiones macro está en las dos, sí tenemos responsabilidades en distintas áreas. Mara es Ventas, yo soy compras.

-M: Vicky trabaja con las diseñadoras toda la parte visual y de redes sociales. Yo con las autoras, administración, números, estrategia. Una anécdota muy graciosa es que cuando dijimos: “¿Quién va a hacer qué?” Nos surgió el dilema de si cada una hacía en lo que era buena o asignarnos el rol contrario para poder desafiarnos. Por ejemplo, para hacer compras hay que ser muy exigente con los proveedores y con la calidad. No podés hacer la vista gorda y no reclamar que el cuaderno vino más o menos. Y yo, como soy más introvertida para eso, le voy a sonreir al proveedor y no le voy a reclamar. Vicky es: “No, yo no te pedí eso. Hacelo de nuevo”.

-V: Y yo soy más impaciente en el trato con los clientes y hay que tenerlos como entre algodones todo el tiempo -risas-.

-M: Por suerte decidimos desempeñar el rol en el que cada una era naturalmente mejor. Hoy no nos arrepentimos porque hay que tenerle mucha más paciencia de lo que creíamos a los clientes… -V: Y ser mucho más exigentes de lo que creíamos con los proveedores.

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¿Qué se aprende emprendiendo?

-M: Hay que hacer una lista -risas-.

-V: Lo que pasa en el trabajo no queda en el trabajo. Se expande a la vida. De ser tan exigente con los proveedores me di cuenta de que era demasiado exigente con la gente en la calle: “No, pará, esto no es Fera, es la vida” -risas-. Todo el tiempo nos estamos reinventando. Emprender en la Argentina es subir y bajar todo el tiempo, como personas nos hace crecer muchísimo.

-M: Aprendimos a no descuidar los números. Nuestra marca es súper linda, redes sociales, inspiración, Pinterest, Instagram, todo muy divertido pero nos pasó un par de veces que por crear descuidamos los números. Entre las dos lo resolvemos pero ninguna es fan. Nos falta un tercer socio apasionado por los números. Te voy a mostrar algo -agarra una muñequita-. Tenemos una nueva contratación en la empresa, es Hermione de Harry Potter, jugamos a que es la gerenta de finanzas -risas-. La verdad es que con la inflación, las devaluaciones, los cambios, no le prestás atención a los precios en un momento estás vendiendo al costo y no te enteraste. Nos pasó, fue horrible pero aprendimos.

-V: A ser líderes. Empezamos siendo nosotras dos, solas, haciendo todo. De repente se sumó Nadia, había que enseñarle la misión, la visión, a dónde querés ir. Empezar a formar equipo. Nosotras nunca trabajamos en relación de dependencia. En un montón de cosas teníamos la teoría de la facultad pero que nunca habíamos entrenado en la vida laboral.

-M: No es tan fácil delegar. Decís: “No, dejá, lo hago yo en dos minutos” y así tenés a la gente con el pie en la cabeza que no puede resolverte cosas importantes y también es difícil controlar después, si no, no crecen. Es un desafío constante entre todo eso. Incluso el equipo de afuera, los fletes, el contador, los chicos que nos hacen el contenido, muchas más personas y hay que estar muy alineados. Como decía Vicky, Fera es todo y si el fletero rebolea las cosas por la cabeza… -V: La coherencia de la marca de principio a fin. Desde la diseñadora creando desde cero el producto, el fletero.

-M: El chico que responde el WhatsApp de Fera no puede tener errores de ortografía porque no es la marca. Hay marcas a las que no les importa pero hacemos libros, no podemos escribir mal.

-Josefina Schargorodsky, Doña Batata, Georgia Castellino, Coni Curi y más. Trabajan con muchas ilustradoras…

-V: Si bien tenemos nuestra diseñadora inhouse tratamos de enriquecer la oferta de diseño contratando a diseñadoras e ilustradoras freelance. Hemos contratado de muchas partes del mundo. Ahora estamos más enfocadas en Latinoamérica. Cuando tenemos una bajada fuerte y clara tratamos de encontrar el mejor maridaje de la persona que lo puede hacer. A veces tenemos la idea y encontramos a la ilustradora. Otras encontramos a la ilustradora y después la idea.

-M: Miramos en redes sociales, Instagram, Pinterest, Behance. Nos encanta la ilustración y el arte así que estamos mirando y guardando todo el tiempo.

¿Qué recuerdos lindos tienen?

-V: Tal vez cuando llegó el container después de tanto tiempo – risas-.

-M: Fuimos a China tres veces. La primera vez porque nos postulamos para Puro Diseño, hace como cuatro años y no quedamos. Nosotras teníamos el dinero reservado, nos quedó, sacamos pasajes y fuimos. Ahí trajimos el primer container.

-V: Al ser tu emprendimiento ves el proceso de principio a fin. Cuando llega ese producto que tanto venís planificando, diseñando, esperando, sabés toda la historia, emociona. La primera vez que fuimos a China hicimos una inversión económica súper grande, no lo trajimos nosotras sino un importador, tuvimos muchos problemas y la mercadería nos terminó llegando un año después. Mucho ida y vuelta, mucha desgaste.

-M: No producíamos porque iba a llegar el próximo mes, pero nunca llegaba. Tampoco podíamos porque no teníamos dinero, lo habíamos puesto todo ahí. -V: El día que lo recuperamos fue todo felicidad, gratitud. -M: Llegó pero a todo esto, ya habíamos ido a China de nuevo y encargado otro. Es el resumen de que no hay que detenerse ante la adversidad. Teníamos un container a punto de tirarse al mar e igual fuimos a China y compramos otro.

-V: Otro momento es cotidiano, cuando vemos a una clienta usando un producto Fera. Es muy gratificante.

¿Nos adelantan qué sigue?

-V: Como nosotras hacemos agendas ya estamos en el 2021. Me confundo todo el tiempo. El problema que tenemos es que proyectos nos sobran, tenemos que tener la capacidad de hacer el filtro inteligente para poder elegir donde poner nuestra energía.

-M: Depende de los recursos que tenemos, cómo está el país, por ahí querés sacar un cuaderno re de lujo pero el país está para que saques algo un poco más barato. Escuchamos un montón al mercado, si no vivís en una burbuja. Por ahí la gente necesita otra cosa.

-V: Como proyectos tenemos seguir profundizando la línea editorial, es nueva pero tiene muchos productos. Después empezar a pensar las agendas 2021.

-M: Desembarcar en países limítrofes que ya están pidiendo Fera. Estamos de a poco en Paraguay, Uruguay y Chile pero queremos desembarcar fuerte.

-V: Hace poco empezamos a hacer las experiencias offline con audiencia, clientas de Fera, generamos encuentros que nos enriquecen un montón.

-M: Nuestro próximo producto es un libro de Tarot con cartas ilustrado por Josefina Schargorodsky, una de las más destacadas en la Argentina, muy joven. Le tenemos mucha fe, va a salir en un mes.

Tienen más de 56.000 seguidores en Instagram y más de 23.000 fans de Facebook. Tienen historia y mucho futuro. Pronto, una por una, universo por universo, Fera inspirará a las mujeres del mundo.

¿Algún consejo para emprendedores?

-V: Algo que es muy Fera, que no quiere decir que esté del todo bien, es la frase: “Empezá por empezar”. Nunca van a estar todas las condiciones dadas, perfectas, prolijas e impecables ni el país ni nada para que empieces a emprender. Podés empezar dando pequeños pasos, con una megainversión ni megaproyecto. Sí siendo responsable con lo que estás por empezar. Si no te tirás a la pileta, salto al semi-vacío nunca vas a empezar a saber de qué se trata. Las experiencias son súper ricas para crecer en el camino.

-M: Yo tengo uno y medio para dar. Cuando empezamos yo quería emprender de cualquier cosa y Vicky no. Algo que aprendí con el tiempo es que te implica tanto emprender, y más en este país, que no podés emprender de cualquier cosa. Para sostenerlo ante todo, a toda costa, tiene que ser algo que te llene. Decir: “Bueno, si en tres meses seguidos no gané plata hice lo que amo”. A la larga puede ser insostenible emprender en algo que no te llena.

-V: ¿Y el otro medio?

-M: Que si vas a emprender solo tengas con quien hablar sobre tu emprendimiento todo el tiempo. Y si no que te busques un socio. Del 1 al 10, a partir del nivel 3 de importancia: ¡Vicky…! -risas-. Desde no entender un sistema a dos clientes enormes que me estás discutiendo el precio. O si hay que ir a negociar a la imprenta, vamos las dos. Hay un montón de gente que emprende sola, pero si vas a emprender necesitás a alguien porque si no te abrumás con todas las decisiones que tenés que tomar por día. Siempre decimos que Dios está en todos lados pero gobierna en Buenos Aires. Creo que se puede combatir esta idea. Lo que tiene Buenos Aires es que la densidad de emprendimientos es altísima y es difícil destacarse. Le diría a la gente que emprende en el Sur que aproveche la oportunidad de destacarse en su zona y se reúnan entre ellos para fomentar el ecosistema emprendedor.

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