Dos hermanos dominicanos detrás del cargamento de 258 kilos de cocaína

El grupo que protegió en la ciudad de Buenos Aires a uno de los líderes de Los Monos está apuntado como responsable de la coordinación logística del embarque de 258 kilos de cocaína que intentaron ser enviados a España en un vuelo comercial.

El 11 de abril pasado, la oficina antidrogas de la Policía de Seguridad Aeroportuaria recibió un mensaje que no pasó por alto. Esa comunicación dio origen a la pesquisa que derivó en la interceptación en Ezeiza de las valijas con droga que el martes pasado estaban a punto de ser embarcadas en un avión de Air Europa con destino a Barcelona y escala en Madrid. Dos hermanos dominicanos, los Pérez Mendoza, estaban señalados como soportes de la estructura criminal que preparó el viaje de las 10 mulas, jóvenes y sin antecedentes penales, que fueron detenidas en el aeropuerto.

Los hermanos Luis y Javier Pérez Mendoza quedaron involucrados este mes en otro expediente vinculado al narcotráfico y la trata de personas. La Policía Federal desarticuló un red que operaba en el barrio porteño de Flores en delitos diversos, desde la venta minorista de drogas en fiestas electrónicas hasta la prostitución, pasando por estafas con dólares falsos y lavado de dinero.

El blanqueo de las ganancias, según la investigación judicial, se realizaba mediante falsas operaciones financieras de una empresa instaladora de aire acondicionado. Y en ese punto ingresa en la historia Luis Pérez Mendoza, quien en febrero de este año formó una sociedad comercial de ese rubro que dio la pantalla a la banda.

Poco antes había generado la empresa La San Vicente Vip, supuestamente orientada al negocio de gastronomía y diversión nocturna, con base en la calle Varela, en Flores. Esa firma es mencionada en el anónimo que dio origen a la investigación contra la red de tráfico que fue descubierta en Ezeiza. La San Vicente se habría transformado en un emprendimiento de música caribeña y dio nombre al operativo Bachata, por el que también es buscado Pérez Mendoza.

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En esa banda que operaba en Flores estaban también los hombres que dieron refugio a Ramón Ezequiel Machuca Cantero, conocido como el Monchi Cantero y uno de los jefes más importantes de Los Monos. Ese hombre fue detenido en 2016 en el barrio de Flores, donde no solo buscó protección, sino que habría intentado generar un célula porteña que respondiese al por entonces expansivo dominio de Los Monos en la zona sur de Rosario.

Los hermanos Pérez Mendoza están así vinculados con la banda que tenía contactos con los ahora condenados jefes narco rosarinos. Los pasos judiciales de los dominicanos Pérez Mendoza también pueden rastrearse en casos de estafas millonarias en Villa Constitución, una de las localidades cercanas a Rosario y al eje de operaciones de Los Monos.

De todas maneras, los investigadores hoy no consideran posible que Los Monos lograsen expandirse hacia un clan exportador de cocaína. Estiman que los hermanos Pérez Mendoza representan la segunda línea de la red criminal que intentó el contrabando de 258 kilos de cocaína por Ezeiza, ya que un cargamento valuado en más de $140.000.000 necesita de financistas por encima de la capacidad mostrada por esos hermanos que hoy son buscados como organizadores de las mulas atrapadas en Ezeiza.

Por ese caso también fueron detenidos tres agentes de la PSA que estaban a cargo de revisar las valijas que debían ser embarcadas en el vuelo de Air Europa. Investigan si uno de los agentes tiene acceso a una millonaria cuenta y fuentes de la causa aseguraron que en su vivienda se encontraron al menos US$45.000.

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Una de las hipótesis que tienen los investigadores que están detrás de la organización criminal que intentó hacer un operación de contrabando de casi 255 kilos de cocaína desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza hacia España es que los capos narco tenían contacto que les iba permitir sortear los controles aeroportuarios en la Argentina y en tierra ibérica.

Ante la sospecha de una connivencia, el juez en lo penal económico Pablo Yadarola ordenó detener a tres oficiales de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

Se trata de dos oficiales con experiencias en los controles de los pasajeros y equipajes, y el tercer sospechoso es un oficial superior de la PSA encargado de asignar los turnos de los controladores.

Las mulas fueron reclutadas al aprovechar sus necesidades económicas. La mayoría compró el pasaje de Air Europa para ir a España a 24 horas del vuelo, en efectivo. Los diez jóvenes, de entre 20 y 30 años, llegaron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza casi al mismo tiempo, en remises. Estaban vestidos con ropa nueva. Tenían bolsos de mano y maletas carry on. No lo sabían, pero los estaban esperando.

“Se trata de jóvenes sin antecedentes penales. Ocho de los diez nunca habían viajado en avión. La mayoría, vecinos del barrio Ejército de los Andes, más conocido como Fuerte Apache. Otro dato que llamó la atención es que tenían pasaje para regresar dentro de las 48 horas siguientes”, afirmó a LA NACION una fuente que participa de la investigación.

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