Quiebra de Thomas Cook: Reino Unido inició un programa de repatriación

Las deudas, Internet y el Brexit quebraron a la agencia de viajes más antigua del mundo. Gran Bretaña lanza un gran operativo para transportar a los varados.

Las deudas, la competencia de los rivales online y factores geopolíticos como el Brexit empujaron en los últimos años al grupo de viajes Thomas Cook a su hundimiento, según apuntan algunos analistas.

La agencia de viajes más antigua del mundo puso fin hoy a 178 años de historia al declararse en suspensión de pagos, una medida que afecta a sus 22.000 empleados, de los que 9.000 son británicos y que dejó varados a aproximadamente 600.000 turistas -según la BBC- por todo el mundo, unos 150.000 del Reino Unido.

La reputada firma, que había pactado un paquete de rescate con el grupo chino Fosun, no logró, sin embargo, reunir 200 millones de libras en fondos adicionales que le reclamaban los bancos -como el parcialmente nacionalizado RBS y el Lloyds- para garantizar su supervivencia.

Thomas Cook atravesó momentos complicados a nivel financiero durante la última década pero su delicada situación se agravó de forma notable este último año.

Entre los elementos que contribuyeron a su caída, los expertos apuntan a una voluminosa deuda de 2.100 millones de dólares  que le imposibilitaba hacer frente de manera competitiva a sus rivales del mercado de viajes online.

Ello obligaba a Thomas Cook a tener que vender tres millones de paquetes de vacaciones anualmente simplemente para poder cubrir los pagos de sus intereses.

GEOPOLITICA

Los analistas apuntan también a otros factores geopolíticos que hicieron mella en su balance de cuentas.

En 2016, el intento de golpe de estado ocurrido en Turquía -el destino más popular en los paquetes ofertados por la empresa- tuvo un fuerte impacto, así como la ola de calor que afectó a Europa en 2018, y que desanimó a muchos turistas a marcharse al extranjero.

El touroperador que registró pérdidas valoradas en 1.500 millones de libras el pasado mayo, correspondientes a la primera mitad de su primer año fiscal, se fusionó en 2007 con la compañía MyTravel.

Ese acuerdo pretendía crear un gigante europeo en el negocio de los viajes, pero resultó un fiasco financiero para Thomas Cook, pues quedó sumido en deudas millonarias, de las que nunca se recuperó.
También la salida del Reino Unido de la Unión Europea, prevista en principio para el próximo 31 de octubre, ha generado una gran incertidumbre y ha desanimado a muchos potenciales clientes a gestionar reservas vacacionales con un operador que va a quedarse fuera de la Unión Europea (UE).

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El costo del combustible y el encarecimiento del precio de los hoteles han podido influir además en el triste desenlace del grupo.

La compañía intentó sobrevivir hasta el último momento. Sus directivos mantuvieron reuniones de emergencia con diferentes accionistas y acreedores, en un desesperado intento por mantenerse a flote.

El grupo había previsto sellar la pasada semana un paquete de rescate con el conglomerado chino Fosun, dueño de la cadena francesa Club Med, estimado en 900 millones de libras, pero fue retrasado por la exigencia de los bancos de contar con nuevas reservas de cara al invierno.

La firma llevaba operando desde hace 178 años, y fue fundada en 1841 en el condado inglés Leicestershire. Cuenta con 105 aviones y posee 200 hoteles y complejos hoteleros con su marca.

EL ULTIMO AVION

El último avión con el emblema de Thomas Cook despegó de Orlando, en Florida, antes de hacerse oficial la quiebra. Llegó a Manchester por la mañana, saludado entre lágrimas por el equipo en una triste ceremonia de homenaje.

El gerente general, Peter Fankhauser, habló de “un pesar profundo” por este epílogo y pidió disculpas a los “millones de clientes” de la empresa, así como sus 22.000 empleados (9.000 en Gran Bretaña) cuyo destino ahora pende de un hilo.

La prioridad inmediata ahora es, sin embargo, llevar de vuelta a casa a los titulares de paquetes vacacionales sorprendidos por el tsunami de la empresa.

El premier Boris Johnson, tras reiterar su negativa a un salvataje del Estado, garantizó que los viejaros no serán abandonados: pero la repatriación de urgencia, en coordinación con el ministro de Transportes, Grant Shapps, y la Civil Aviation Authority (CAA), no tranquiliza a todos los turistas, que siguen llamando al número de emergencia para pedir información, señalar la confusión y contar escenas dramáticas.
Shapps ya anunció que despegarán varias decenas de charters para reemplazar a la flota de Thomas Cook -totalmente en tierra- en el marco de un esfuerzo al que se unieron también aerolíneas como British Airways o Virgin.

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