Cuasimoneda en Chubut, ¿una amenaza para zafar del desastre?

Mariano Arcioni dice que Mauricio Macri no le da ayuda porque él demora en autorizar la explotación de un enorme yacimiento de plata.

Se trata de un clásico que se repite como una letanía: entre febrero y abril un gobernador negocia sueldos provinciales, promete y firma aumentos por encima de la inflación. Argumento: hay que aumentar el consumo para aumentar la actividad. Realidad: busca ser gobernador electo. Ya lo era pero porque como vice asumió cuando murió el gobernador anterior de Chubut.

Mariano Arcioni subió en las encuestas. Y adelantó las elecciones. Y en junio, ganó. Saca el 40 % y 32% el segundo. En julio, ya no pudo pagar en término los sueldos y los docentes inician protestas, que incluyen cortes de ruta, que afectan las tareas de las zonas petroleras: las empresas amenazan paralizar la producción. Los petroleros, privados, temen por sus sueldos.

Hubo choques entre maestros y petroleros. Por esos choques se extienden los paros docentes a otras provincias. Arcioni nacionaliza el conflicto: la culpa es de Macri, que le cortó $ 3.000 millones que debía girarle. El Gobierno dice que le ha girado los fondos y todo se complica con cifras que no sirven para aclarar lo que está claro: alguien prometió lo que no podría cumplir.

Arcioni dice que es una venganza porque Macri quería una ley que habilite la minería a cielo abierto. Un enorme yacimiento de plata yace en suelo provincial. El gobernador alega que no controla la Legislatura y que no puede cumplir con el pedido presidencial. Cerca del gobernador dicen que uno de los últimos actos de Dujovne fue cortarle los fondos por venganza. En la Casa Rosada lo niegan.

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La crisis político-social que sacude a Chubut se metió en la campaña electoral. Alberto Fernández, aseguran, le ha dicho al gobernador que no apoyará ninguna maniobra “destituyente” pero le pidió que arregle con los otros sectores del PJ que también cascotean el rancho de Arcioni.

De tanto pegarle al gobernador, apareció el “dueño”: Sergio Massa, su referente nacional, que se metió de lleno en las operaciones de salvataje de Arcioni. Para el jefe del Frente Renovador, que suena como futuro titular de la Cámara de Diputados si gana Fernández, la búsqueda de una salida al conflicto provincial es central.

Más allá de que se acuse al gobierno de Macri por los problemas, es tan evidente el desmanejo político de la situación que ese argumento no convence ni a los propios chubutenses, los que lo votaron en junio. Otra cosa es que los desbordes se produzcan en una provincia peronista y podría salpicar la campaña de Alberto F.

De pronto, alguien puso sobre la mesa un argumento para tratar de doblarle el brazo a Macri para que le dé a Arcioni asistencia financiera y éste pueda cumplir con sus desmesuradas promesas incumplidas que incendiaron la provincia: la posibilidad de que la provincia imprima su propia moneda, un clásico argentino de fines de los ‘90 y comienzos de este siglo.

Acorralado, Arcioni deja correr esa amenaza, que supuestamente también incluye revelar el intercambio de mensajes con el Presidente sobre la minería, sin pensar que puede estar cavando su propia fosa política.

Fuente: Clarín

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