Mundial de rugby: Los Pumas sumaron otro tropiezo a una racha que lastima la confianza

La caída ante Francia fue la décima consecutiva en partidos oficiales. El último triunfo fue hace 372 días.

El sábado pasado se cumplió un año. Un año exacto de la última victoria de Los Pumas en un partido oficial. Fue ante Australia, en Gold Coast, por 23-19 y por la cuarta fecha del Rugby Championship. Después se sucedieron esas diez derrotas consecutivas frente a Nueva Zelanda, Sudáfrica, justamente los Wallabies, Francia (dos veces con cada uno), Irlanda y Escocia. La racha golpea y lastima.

Y preocupa porque de alguna manera atenta contra la confianza de cualquier deportista. Aunque Mario Ledesma diga que “nos concentramos en que esto es un proceso”, la cantidad muy elevada de partidos perdidos de manera consecutiva es real y sobre esa confianza perdida -o, al menos, tocada- habrá que trabajar seguramente en los próximos días. Hoy en Tokio, desde mañana en Osaka y durante toda la semana que viene otra vez en el regreso a la capital japonesa para el partido crucial frente a Inglaterra.

El propio entrenador había dicho el jueves que “el aspecto mental” sería una de las clave en el partido contra Francia ante las fuerzas parejas de ambos seleccionados (se vio claramente que fue así, con los ganadores dominando en el primer tiempo y con los argentinos siendo superiores en el complemento).

Y desde afuera mucho se había insistido en que los franceses -como buenos latinos que son- también tienen vaivenes psicológicos para aprovechar y que esos desequilibrios se darían si Los Pumas llegaban a los 20 minutos del segundo tiempo con una ventaja en el marcador para, en ese instante, ser “ordenados para desordenar” al adversario.

Eso no ocurrió porque con lo mal que se jugó en el primer tiempo y las chances de marcar puntos desaprovechadas -por lo menos cinco de Sánchez producto de un penal a los 12 minutos de iniciado el partido y la conversión del try de Montoya-, Argentina nunca pudo inquietar a fondo a su adversario al menos en el marcador. Y además, en el momento en el que Urdapilleta puso el 21-20 parcial con su segundo penal, al minuto nomás se perdió la pelota y López puso el resultado definitivo con su drop. Otro mazazo tremendo.

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Un equipo que tiene mística es aquel que se acostumbra a ganar aun jugando mal. Y un equipo que entra en un espiral descendente es aquel que acumula derrotas aun mostrando síntomas de un buen juego. Esto es lo que les sucede a Los Pumas.

Otro ejemplo cercano está en la derrota frente a los All Blacks por el último Rugby Championship, en Vélez, cuando se estuvo cerca de lograr la primera victoria de la historia ante Nueva Zelanda pero un error en la última jugada (tras un line ganado y un maul que avanzó unos cuantos metros) dejó al equipo otra vez masticando el amargo sabor de la derrota.

“El deporte de elite es competir, estar en un buen nivel en cada partido”, aseguró Ledesma quien, con una absoluta verdad, agregó también en medio de la bronca contenida en el estadio Tokio: “Estoy seguro de que en esos diez partidos que perdimos, en varios estuvimos en posición de ganarlos. A mí me da mucha lástima por la gente que se levantó temprano en Argentina y por la que vino hasta acá, pero a mí no me cambia nada esta racha en contra”.

Ahora vendrá Tonga y luego Inglaterra, un rival del tier 1, el grupo de los mejores equipos del mundo contra los que Los Pumas se acostumbraron a perder en el último año. Vencer a uno de los firmes candidatos al título -o al menos a llegar a las semifinales- sería una buena manera de empezar a modificar ese rumbo que viene tan torcido. Y de empezar a recuperar una mística olvidada en algún rincón del vestuario.

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