Caleta Córdova se quedó con los puntos en km. 5

El Club Caleta Córdova logró ganarle al Club Deportivo Ferrocarril del Estado en su campo de juego por 2 a 0. Los goles fueron marcados en el segundo tiempo por los delanteros Ignacio Narambuena y Leandro Alaniz.

El partido estuvo detenido por un tiempo de 5′ luego de la expulsión de Sebastián Vera, que increpó de manera verbal y violenta al árbitro Roberto De La Fuente, que tuvo que recibir protección policial, aunque luego determinó seguir el encuentro. El primer tiempo fue para el olvido, porque recién a los 14′ Sebastián Vera, que hasta ese momento estaba jugando bien, hacía un par de gambetas y dejaba a tres hombres sin poder quitarle el balón, luego el disparo pasaba cerca del arco, y tampoco Brian Villarruel podía llegar a tocarla. Era una luz de alerta para el arquero Bruno Barría.

Hasta ese instante Ferro hacía pesar la localía, o por lo menos tenía un poquito más de fortuna, en un partido con mucho viento y tierra que no se podía tratar bien la pelota, y en cada intento de jugar por arriba iba a parar a cualquier parte. A los 33′ una pelota que llega de aire cayó en la cabeza de Enrique Miño dentro del área, pero en el intento de hacerla picar, la acción se perdía sobre el travesaño. Después, el partido era puro forcejeo y corazón, muy deslucido, ayudado mucho por el clima, hasta que los jugadores se fueron al descanso.

En el complemento a los 52′, Ignacio Norambuena de Caleta tuvo una clara oportunidad de convertir, cuando quedó en una jugada solo frente al arquero, pero el disparo pasaba sobre el travesaño. Y una situación similar volvía a tener Norambuena (66′), luego de un pase largo de Rodolfo Carrillo al vértice del área, y el remate pasaba a centímetros del palo derecho del arco custodiado por Héctor Coronel. Pero de tanto insistir, Ignacio Norambuena conseguía su conquista, tras un cabezazo limpio, después de un tiro de esquina ejecutado por Franco Domínguez.

El dominio de Caleta Córdova comenzaba a notarse en el partido. En un contragolpe de Ferro que ponía más corazón que buen juego, era expulsado Sebastián Vera, que al ver la tarjeta roja en el aire perdió el control. Increpó el árbitro con varios improperios, pero también intentó agredirlo físicamente, aunque sus propios compañeros lo detuvieron.

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Vera, perdió los estribos, lo agarraban y manoteaba a sus propios compañeros, sacándoselo de encima, algunos casi ejercían un tackle para contenerlo. Paralelamente a los manotazos y tumulto, el árbitro De la Fuente, se movía hacia atrás, al sector del arco de la entrada principal. Algunos terceros entraron al campo de juego, queriendo separar, otros con intentos de agredir al árbitro, pero por suerte entró la policía en acción.

La situación enojosa duró casi cinco minutos. Y como De La Fuente parecía estar intacto, luego de haber atajado un par de manotazos, siguió el partido con mucha determinación y personalidad. Para esto, Sebastián Vera que estaba más caliente que una pipa, se quedaba parado en la salida del “túnel”. Y un espectador desubicado no tuvo mejor idea que reprocharle su acción, claro, Vera se puso peor y lo fue a buscar afuera de la cancha.

Mientras adentro seguía el partido. En la acción, un hombre del entorno del equipo fue a contener al jugador, pero hubo dos más que se la agarraron con el muchacho que había expresado el reproche. Ahí hubo un par de golpes de puños, mientras otro le pateaba el auto, rompiéndole una óptica, entre otras cosas. El espectador que estaba acompañado por una mujer tuvo que retirarse rápidamente del lugar, con visibles daños en su auto. Y el partido?. Bien..bien.. calentito, observado con el rabillo del ojo.

De La Fuente lo expulsaba también por doble falta a César Cascón, que se iba al vestuario manso y tranquilo. Y después Leandro Alaniz entraba por la derecha haciendo slalom y luego le cruzaba al balón a Héctor Coronel para marcar el segundo gol. Los pocos hinchas de Ferro ardían en la tribuna, a su equipo no le salía una buena. Y casi al cierre del partido, Franco Domínguez por la derecha observa que entraba Rodolfo Carrillo por el sector opuesto, le tira la pelota, este la malogra de la peor manera.

Y la sonrisa de ambos los delata, era como si los dos se hubiesen puesto de acuerdo de no hacerlE otro gol a Coronel. Después De la Fuente tocó el silbato, levantó la cabeza y se secó la transpiración de la frente.

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