Emprendedores: Eva Cid, un emprendimiento resiliente

Comodoro Conocimiento invita a conocer historias inspiradoras de emprendimientos locales, a través de una entrevista relajada que muestra el detrás de escena de cada proyecto. Hoy les presentamos la historia de “Eva Cid – Restauración y Diseño”.


Cuando hablamos de resiliencia hacemos referencia a la capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse luego de experimentar alguna situación inusual e inesperada. Hace un año y medio un emprendimiento de Comodoro Rivadavia nace bajo esta premisa, quizás un poco de casualidad y otro poco impulsado por las ganas de salir adelante de su creadora: Gabriela.

Eva Cid Restauración y Deco es un emprendimiento nacido en Rada Tilly en el 2017 que se dedica a la decoración de interiores, asesoramiento y restauración de muebles.
Tras un par de situaciones desfavorables familiares y laborales que ocurrieron en la vida de Gabriela, un día decidió que era momento de redescubrirse y explotar su faceta más sensible y creativa.

Fuimos hasta su casa, que en ese momento estaba un poco embalada en cajas para la mudanza y otro poco “salvado” y reciclado de lo que quedó de su taller. Es que unos días antes de la entrevista, el lugar de trabajo donde Gabriela hacía sus creaciones se incendió. “Eva Cid tiene mucha carga emocional. Este emprendimiento es una lucha continua” expresa su creadora mientras tomamos unos mates y nos cuenta que desde el corriente julio el proyecto se traslada a Buenos Aires.

El comienzo de todo: una matera

“Mi primer trabajo fue una materita que me encargó mi hermana; de ese pago guardé la mitad del dinero para el emprendimiento. A la próxima semana tuve otro encargo y volví a hacer lo mismo y así llegue al primer evento del que participé en el Centro Cultural con mi plata para pagarme el flete. La gente no entiende que yo no tenía un mango”, dice.

En su casa se pueden observar sus creaciones por todas partes. Gabriela incursiona en la pintura, más precisamente en retratos; es especialista en colorimetría, tapicería y decoración. Ella misma se define como una persona inquieta y lo demuestra continuamente, ya que lo último en lo que se formó es en perfumería y diseño de velas aromáticas. “Cuando uno es emprendedor hay cosas que resultan y otras no. Pero Eva Cid ha ido creciendo gracias al valor agregado que ofrecemos”, afirma.

Cuando el emprendimiento comenzó, Gabriela trabajaba en tapicería artesanal, con clavos y martillo. Pero a medida que Eva Cid crecía invirtió en la compra de un compresor, lo cual marcó un nuevo rumbo en el proyecto con un otro valor agregado: tapicería a domicilio.
“De repente la gente tenía un mueble que no quería transportar o no quería dañarlo en un flete, entonces iba yo casa por casa restaurando. De esa manera llegué a tener 17 casas. Obviamente les explicaba que el compresor no cortaba y que por eso hacía mucho ruido, pero me contrataban igual”, explica entre risas.

La clave está en planificar

La emprendedora asegura que le dedica más de ocho horas diarias (de lunes a lunes) a su proyecto. “Mi día de trabajo se divide en varias partes. Son aproximadamente cinco horas de producción y cuatro más en diseño, redes sociales y temas financieros” y agrega que: “soy de planificar mucho. El tema del ahorro y la buena inversión lo tengo muy arraigado. Siempre guardé peso por peso y me iba a la Expo CAFIRA por ejemplo para traer ideas e inspirarme”.

“Pienso que cuando uno quiere puede. Quería darle un plus a la tapicería, entonces se me ocurrió comenzar a dar charlas de colorimetría y asesoramiento, sumado a la tapicería personalizada. Creo que reinventarse es la clave principal para llegar a los objetivos. Me miro de afuera y creo que se ve con estilo y prolijo y eso me llena de satisfacción”, afirma Gabriela.

El poder del valor agregado

En el afán de querer brindar un plus, la marca migró. “Al principio la idea fue hacer cuadros y venderlos, pero me encariñé tanto con mis cuadros que no quise venderlos y me di cuenta que Eva Cid iba más por el camino del asesoramiento en decoración, así que comencé a brindar charlas de colorimetría aplicada en la decoración del hogar”, aclara.

Una de las últimas preguntas que Gabriela se hizo respecto a su emprendimiento fue: ¿Cómo puedo hacer para que Eva Cid esté en cada uno de los hogares?
En ese momento fue cuando se le ocurrió hacer un curso de perfumería y velas, y así lanzar la línea de velas de soja que aunque estén pagadas perfuman igual. “Prefiero decir que perfuman momentos en vez de ambientes”, afirma.

Para finalizar la entrevista que duró poco más de una hora, le consultamos sobre su reciente convocatoria de Comodoro Conocimiento para ser jurado en la fiscalización de los diseños que participarán del próximo Festival de Diseño a realizarse en septiembre de este año en Comodoro Rivadavia.

“Para mí fue un gran honor que me convoquen. Me di cuenta que el jurado permanente está muy preparado, y que saben perfectamente qué es lo que debe tener un producto que pueda ser insertado en el mercado”.

Además agregó que: “vi productos que jamás había visto y me parece admirable que Comodoro Rivadavia tenga gente tan creativa. Yo participé de un festival de diseño y me siento muy orgullosa de la confianza que dieron cuando apenas salió el emprendimiento, y después sobre la marcha que me reconozcan participando como jurado para mí es un reconocimiento muy bonito”, concluyó.

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