Manos Amigas sigue trabajando para construir un refugio comunitario

“Manos Amigas” es una asociación sin fines de lucro que trabaja desde el año 2006 generando un espacio de contención y afecto para los niños del barrio Abel Amaya. Comenzó siendo un merendero, luego sumaron los almuerzos los días sábados y hoy, a diario, brindan comida y contención a unas 50 personas. Además de alimento ofrecen talleres de música, apoyo escolar y oficios entre otras actividades llevadas adelante por un grupo de voluntarios.

Eduardo Quiñenao su fundador y director, con el correr del tiempo vislumbró la necesidad de un albergue que permita cobijar a los niños que por razones de violencia familiar u otras, necesitan alojarse tiempo completo bajo el techo y la protección de la Asociación. Así fue que logró tener Personería Jurídica y que se le cediera, desde la Municipalidad, un terreno donde esperan lograr la construcción del mismo. “Estamos trabajando la tierra y lo próximo que necesitamos es cercarlo para en una segunda etapa empezar la construcción del proyecto” aseguró y comentó que la idea sería construir canchas de fútbol para que luego con el alquiler de las mismas se autoabastezca el refugio. “Tenemos también el proyecto de un taller mecánico escuela para dar clases ya que uno de los integrantes se ofreció” explicaba Quiñenao a Crónica mientras aguarda ayuda para poder comenzar el plan que luego se hará autosustentable.

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Aguardan para ello colaboraciones de chapas y todo lo necesario para la construcción de un galpón. Se ofrecen a retirar las partes de donde sea necesario siempre y cuando se pueda desarmar.

250 chicos en el día del niño

El fin de semana pasado celebraron el día del niño para unos 250 chicos acompañados de sus familias. Tienen por tradición festejarlo cuando culmina la lluvia de festejos en la ciudad para que todos puedan participar y disfrutar de todos. Agradeció a los colaboradores de la Asociación, en especial a Alejandro y Diana, una familia voluntaria que trabaja a diario en el espacio y el suministro de las comidas.
Eduardo Quiñenao pidió aclarar públicamente que es empleado municipal y siempre ha construido en base a su esfuerzo físico y económico, y el de su familia, quienes son parte integrante y activa del proyecto. No recibe dinero ni subsidios económicos de ningún tipo. Todo lo construido ha sido gracias a las buenas voluntades de vecinos de la ciudad que siempre han colaborado.

El espacio está ubicado en la intersección de las calles Padre Corti y Mario Alassia en el barrio Abel Amaya. Los teléfonos de contacto son los teléfonos 154138874 o 4485773. También reciben donaciones de comida y vajilla.

 

 

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