La conocida foto de Dorothea Lange sobre “La Gran Depresión” fue retocada

Dorothea Lange

Entre 1935 y 1939 Lange fotografió a  los marginados, especialmente campesinos, familias desplazadas e inmigrantes, creando icónicos fotoreportajes del duro momento que vivía su país. La fotografía de Lange que quedó incrustada en la historia es “Madre Migrante”; la imagen de una madre con expresión preocupada mirando al vacío mientras algunos de sus hijos se refugian en sus hombros.

Es la foto más representativa de la crisis económica de Estados Unidos durante la década de los años 30 y posiblemente la imagen más conocida de esta gran fotógrafa documentalista que retrato como nadie los años de “La Gran Depresión”.

La duda: si es compatible el trabajo documental con eliminar elementos de una imagen, por muy superfluos que sean. Aunque el tema daría para debate, existe bastante consenso sobre los límites entre la edición o revelado de una foto y la manipulación. Y cambiar elementos está fuera de esos límites.

Y aunque parezca difícil aportar algo nuevo sobre el retrato de Florence Owens Thompson así se llamaba la protagonista de la imagen, parte de una secuencia de siete disparos la revisión de algunas de las primeras copias sirvió para descubrir que la versión más popular de la foto que llegó hasta nuestros días fue ligeramente alterada años después.

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Como explican en The New York Times, resulta muy sencillo saber si una copia es anterior o posterior a 1939 porque este año la fotógrafa decidió revisar su trabajo y encargó a uno de sus ayudantes que eliminara el dedo pulgar que puede apreciarse en la parte inferior derecha del original.

Lange no dudó un momento a la hora de aplicar ese pequeño ajuste estético a la foto, aseguran en el libro Lange: Migrant Mother de Sarah Hermanson Meister, pero el encargado de supervisar el reportaje que estaba realizando por encargo del Departamento de Agricultura de Estados Unidos sí mostró sus reticencias al tratarse de un trabajo documental.

Aunque una vez descubierto resulta imposible no fijarse en la presencia o ausencia de ese dedo, es evidente que se trata de un detalle menor dentro de uno de esos retratos que forman ya parte de la historia de Estados Unidos y de la fotografía.

 

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