Una historia conocida

Después de mucho tiempo de que no se viviera una “corrida naftera”, la mañana de ayer marcó la diferencia con el común de los días y, ante versiones de que las medidas de fuerza que se llevan a cabo afectarían la distribución de combustibles, las estaciones de servicio volvieron a ser virtualmente invadidas por ansiosos conductores.De acuerdo a esas versiones, era probable una toma de Playa de Tanques, en Km. 3, o el impedimento de tránsito de camiones cisternas -tanto en zona urbana como en las caminos hacia yacimientos-, lo que desató la ola de “avisos de amigos” a través del whatsapp y ello, inmediatamente, provocó un congestionamiento en las estaciones y sus calles adyacentes.

Afortunadamente, el aprovisionamiento de las estaciones de servicio logró contener la demanda y si bien hubo un trabajo impensado para los jóvenes expendedores de combustibles, no se llegó al desabastecimiento de surtidores ni a situaciones violentas con los playeros, a pesar de la larga espera de muchos por llenar su tanque de combustible.

De esta manera, se revivió una historia conocida por los comodorenses en épocas en que la Playa de Tanques parecía más vulnerable que en la actualidad y, aunque todo hacía suponer una masiva presencia en los bancos -atendiendo las nuevas disposiciones de la economía nacional- las estaciones de servicio de la ciudad volvieron a convertirse en protagonistas por rumores que nunca se sabe de dónde aparecen o con qué intenciones.

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De hecho, los mismos dirigentes de gremios movilizados aseguraron que no estaba entre sus planes la posibilidad de provocar desabastecimiento de combustible en el área urbana aunque, tal cual señalaron desde la ATECh y la CTA una vez comenzado el paro docente por 144 horas, en este nuevo período de lucha “se endurecerán las medidas de fuerza y no se permitirá el abastecimiento de combustible o químicos a los equipos petroleros”.

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