Maia Gattás Vargas, diamantes en el patio

La invención de la naturaleza: una de las obras que compone la exposición del Centro Cultural Rada Tilly.

Su obra “La invención de la naturaleza” forma parte de 30 Fotogramas, muestra en el Centro Cultural Rada Tilly protagonizada por artistas vinculadas a La Patagonia. Hoy, la conocemos mejor.

Un mirada patagónica: Maia Gattás Vargas, sus obras forman parte de “30 Fotogramas”.

Antes de la inauguración de 30 Fotogramas, Maia paseó por Comodoro. Cuenta que vive en Bariloche, que le pareció diferente y que le gustó. De acá para allá, entre el Doctorado de Arte Contemporáneo Latinoamericano (UNLP), la residencia Arte/Filosofía/ Naturaleza en la Isla Victoria, la Bienal de Arte Joven en Buenos Aires y la muestra del Centro Cultural Rada Tilly, charlamos con ella.

-¿Nos contás tu primer recuerdo con el arte en cualquier forma?

-Para mí tiene que ver con juegos infantiles, con el universo que me creaba colgándome muchas horas jugando. Te diría como algo puntual, una imagen que últimamente me viene muy recurrente, que para mí puede sintetizar un poco lo que es el arte. Yo tenía una casa con jardín, bastante grande y me habían contado que los carbones con muchos miles de años se podían convertir en diamantes. Entonces me acuerdo que enterré un carbón en el fondo del jardín y pensé: “Algún día lo voy a venir a buscar y cuando vuelva va a ser un diamante”. Pienso que ese proceso de transformación, esa esperanza, esa promesa es lo que pienso como gesto artístico.

¿Esa fue tu primera obra?

-Risas- Si lo pensamos como adultos podría ser pero en realidad fue simplemente una inocencia y un juego. Ahora me encantaría pensarlo como una obra pero qué sé yo, era una niña, tenía cinco o seis años.

-¿Y la primera a propósito?

-Es raro porque fui a un colegio con orientación artística entonces para mí el arte era algo súper cotidiano, en mi familia son casi todos músicos. Te diría pensarlo no como obra como uno lo piensa hoy, pero sí como un proyecto que me propuse hacer fue un collage a los 13 ó 14 años. Me llevó muchísimo tiempo y que medía más o menos dos metros de largo. Algo sumamente adolescente que condensaba una estética muy pop, pero me acuerdo que me propuse hacerlo. Era del largo de un sillón que tenía en el altillo de la casa, era mi cuarto y era como mi búnker, estaba mucho tiempo ahí sola. Me propuse hacer ese collage inmenso para poner arriba del sillón y decorar mi cuarto. Me llevó mucho trabajo.

Después de eso, muchos amigos del colegio me empezaron a pedir que les haga collages, que se los regalé, en un punto como que fundó algo.

-Actualmente cursás el Doctorado en Arte Contemporáneo Latinoamericano…

-A mí me gusta mucho estudiar -risas-. Soy medio adicta a estudiar -risas-. Había hecho la carrera de Comunicación en la Universidad de Buenos Aires (UBA), apenas terminé Comunicación hice el profesorado, la tesis y siempre estuve haciendo cosas relacionadas con el arte, en la carrera hacía fotografía y talleres y todo de arte. Sentía una deuda con el arte a nivel teórico y se me ocurrió. No sabía muy bien en lo que me estaba metiendo, no sabía realmente lo que era un doctorado. Es un montón de trabajo, escribir una tesis que lleva muchísimas páginas. Lo hice desde un lugar más inocente de probar y después me enganché, me salió la beca del CONICET, así que pude dedicarme a eso más de lleno. Se fue dando.

-El viernes inauguró 30 Fotogramas ¿Qué es lo que más te gusta?

-La propuesta me parece buenísima. Primero y principal porque en La Patagonia es muy difícil encontrar espacios culturales, artísticos, sectores copados que estén actualizados como es el caso de Irina (Svoboda) y Mariano (Britos), que los conocí hoy pero hablamos un montón. Celebro eso, allá en Bariloche también intento generar cosas y es súper difícil conseguir fondos, que la gente vaya, ya el gesto de hacer algo me parece increíble.

Después en particular, en esta edición se dio que somos todas artistas mujeres, les pregunté si eso había sido casual o a propósito, fue algo casual pero también me pareció que en estos años se está planteando mucho el rol de la mujer en la sociedad y en particular en el arte y me parece buenísimo que se dé una muestra así de mujeres. También todas tenemos un vínculo con La Patagonia. Después hay una reflexión sobre el tema del paisaje, un tema que yo trabajo y me interesa. Me parece importante pensar en el territorio de la Patagonia.

-¿Cuál es el desafío de ser artista en La Patagonia?

-Hay distintos desafíos. Mi tema de tesis tiene que ver con pensar en cómo se representa el paisaje en la Patagonia, cuál sería la identidad. Para mí, son preguntas muy necesarias y muy válidas.

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Me sorprendió que no haya tanta obra sobre eso como yo pensaba, así que de movida me parece importante. Como artistas patagónicos preguntarnos: “¿Qué significa la Patagonia?” Un territorio súper amplio con mil realidades complejísimas, con diferentes paisajes. Sin embargo, cuando uno dice Patagonia la gente enseguida piensa en la ciudad más cliché, en mi ciudad, Bariloche. En realidad la Patagonia es algo súper complejo y rico, entonces me parece un desafío pensar eso. De hecho en una beca que tuvimos en el 2016 en General Roca, Escena Pública se llamaba, armamos un grupo de artistas de Río Grande, otros de Chubut, algunos de San Martín, Neuquén, de distintos lados y nos propusimos hacer como un corpus de obra preguntándonos eso, qué teníamos en común viviendo cada uno en un lugar distinto pero siendo todos patagónicos. Cómo nosotros teníamos la responsabilidad de ser patagónicos y hacer obras patagónicas, por supuesto seguimos porque es un trabajo inmenso.

-¿Y qué descubrieron en común?

-Es raro porque también en común muchas veces se da esa cosa de ser periferia, no ser centro y las dificultades que eso tiene, que todos en algún momento habíamos pasado por Buenos Aires para estudiar, exponer, para formarnos, convocar a los docentes para dar clínicas acá. En un punto también está esa dependencia, puede ser a favor.

Hay algo también del modo de vida, con cada realidad, algo que te obliga a tener otros tiempos. Por el doctorado voy y vuelvo de Buenos Aires, viajo todo el tiempo entonces sé lo que es mi ritmo de vida en Buenos Aires y mi ritmo de vida en Bariloche y es muy distinto. En Bariloche me tomo mi tiempo, hay más tiempo para producir, para profundizar.

-¿De qué se trata “La Invención de la naturaleza”?

-Es parte de algo mucho más grande, en un punto tiene que ver con la tesis que estoy escribiendo en el Doctorado. Si bien te obliga a escribir, si digo Doctorado en Arte no puedo solo pensarlo a nivel palabra, necesito pensarlo visual. A medida que avanzaba con la escritura y la investigación iba intentando plasmar mis preguntas en obra. Ahí fueron surgiendo casi todas las que hice últimamente. Voy produciendo en distintos formatos, no estoy atada a nada, hice algunas cosas en video, instalación, collage, fotos. Lo único que no me sale es pintar -risas-, no es que no sé pero no es lo que me llama. Todo lo demás, voy circulando.

“La Invención de la naturaleza” tiene que ver con parte de la investigación que hice para el capítulo 1, con pensar en las primeras imágenes que surgieron de la Patagonia, de exploraciones coloniales y europeas.

Desde los mapas de la expedición de Magallanes hasta estudios que hizo Humboldt, que no estuvo en la Patagonia pero que sí fue un referente naturalista que influenció muchos posteriores como por ejemplo Darwin que sí estuvo. Cómo ellos influenciaron después la Campaña del Desierto, esa forma de dibujar la naturaleza, de dibujar los mapas, dibujar a los pueblos originarios, marcó una tendencia que en un punto sigue hasta nuestros días. Obviamente ahora hay cosas mucho más críticas pero lo que es a nivel científico y del campo de la biología sigue con esa línea. Es una reflexión sobre eso, retomando esas imágenes pero como poniéndolas medio en un quilombo, desarmándolas, cuestionándolas.

Entre viajes y viajes: “Este año es particular porque estoy bastante nómade. Estoy participando de la Bienal de Arte Joven en Buenos Aires, un evento grande con muchas disciplinas. En agosto tuve una formación intensiva, workshops con artistas, curadores, gente copada. Ya en septiembre es la muestra. En octubre ya vuelvo a Bariloche. Con una amiga, Gabriela Klier, hicimos una residencia en la Isla Victoria en marzo con ocho artistas y el compromiso de que de ahí a octubre cada uno producía una obra y hacer una muestra colectiva sobre lo que salió. En octubre tenemos esa inauguración con gente de distintos lados, de Neuquén, de La Pampa, de Bahía Blanca, de Esquel, de El Bolsón, Bariloche. Además de escribir la tesis -risas-, en diciembre espero tener el primer borrador. Es un trabajo que me permite moverme, hacer arte, viajar, hacer muestras”.

Muestra: Podés visitar “La Invención de la Naturaleza” en 30 Fotogramas, la exposición colectiva de artistas permanecerá abierta hasta el 26 de septiembre en el Centro Cultural Rada Tilly.

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