“El Mendocino”, 50 años cortando el pelo a los comodorenses

Juan Carlos Mesa nació en Mendoza y llegó a Comodoro Rivadavia hace 50 años. A lo largo de todo este tiempo ha vivido distintas experiencias en la capital petrolera. Muchas anécdotas, muchos clientes que marcaron su vida, mucho camino recorrido, todas cosas que lo convierten en un referente dentro de la profesión de peluquero. Hoy, con una trayectoria marcada por el éxito y la buena relación con su clientela, resalta que “gracias a Dios, pude desarrollarme en lo que a mí me gustaba”.

Juan Carlos Mesa empezó a relatar su historia de vida a Crónica y rememoró sus comienzos en Comodoro. “Empecé acá, en la calle Pellegrini, en este mismo local, hace cincuenta años. Vine con veintidós años a Comodoro. Arranqué en la peluquería a los dieciséis años. Más que anécdotas, lo que rescato de todos estos años es haber conocido tanta gente buena. Uno no se da cuenta de cómo pasa el tiempo, es como una película”, sostuvo el entrevistado.

Mesa le cortó el pelo a varias generaciones de comodorenses y eso es algo que la gente le reconoce. Él cuenta -muy orgulloso- que abre su peluquería todos los días a las 7 de la mañana y la cierra a las 8 de la noche. “Acá somos cinco trabajando, hemos pasado momentos hermosos. Cuando trabajás en esto, sufrís con la gente, sobre todo cuando alguno se va. Gracias a Dios, pude desarrollarme en lo que a mí me gustaba. El Comodoro de antes era distinto, ahora todo ha cambiado, pero uno no se olvida de todo el cariño recibido”.

Llegó soltero a Comodoro, en 1969. Después de terminar el servicio militar, vino desde Mendoza y estuvo un mes y medio en la casa de un amigo. Luego, empezó su aventura en la peluquería. Cincuenta años después, tiene una vida plena, cuatro hijos y cinco nietos que lo hacen inmensamente feliz, y sigue casado con su compañera de toda la vida, Diana. “Si te ponés a pensar, yo he atendido más o menos a 500.000 personas desde que llegué acá. Durante todos estos años, he tenido la suerte de poder ver crecer a mi familia y a las familias de mis amigos también. Eso es algo que me hace muy feliz”.

“Hemos perdido una generación”

El histórico peluquero de la calle Pellegrini tiene mucha experiencia de vida. No por nada tiene 72 años y una gran trayectoria que lo respalda. Para algunas cosas, al igual que otros adultos mayores, es palabra autorizada. “El mendocino”, apodo por el que es conocido en Comodoro, traza un paralelismo entre “el Comodoro viejo y el nuevo”, y remarca algunas diferencias con la ciudad que conoció en 1969.

“Los argentinos han cambiado, Comodoro ha cambiado. Hemos perdido una generación. No me gusta hablar de política, pero hay que decir que acá hemos sufrido la decadencia, eso es algo que duele, hoy vemos cosas que antes pensábamos nunca las íbamos a ver. Pero la vida sigue, yo espero que la cosa cambie para bien. Antes, si veías un pibe joven vendiendo diarios en la calle a cierta hora, vos le comprabas uno. Hoy te asombra ver chicos en la calle limpiando vidrios de autos”.

Tiene mucho camino recorrido y mucha experiencia en el trato con la gente, algo que lo convierte en una figura popular de la ciudad. “No fue complicado adaptarme a Comodoro, me gustó desde el principio, me gustó muchísimo. Antes había mucho trabajo acá, la época en la que vine era complicada, encontrabas las cosas más caras que en Mendoza, pero el laburo que había era impresionante, entonces lograbas cosas que allá no podías hacer. Uno se acostumbra a un lugar”.

Peluquería “El Turf”

Juan Carlos llegó con poca plata a la ciudad petrolera, pero tuvo el apoyo de un amigo que lo cobijó durante un mes y medio. “Trabajé dos meses con un amigo que falleció hace poco, después pusimos la peluquería ‘El Turf’. De ahí, estuve diez años en el Hotel Colón, y después volví acá, hace treinta y ocho años que estoy en este lugar. Soy un agradecido a Dios, pude trabajar siempre de lo que a mí me gustaba”, resaltó Mesa.

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Costumbres que cambiaron con el tiempo

En la misma línea, el peluquero de 72 años destacó que “todos los oficios son buenos, la gente tendría que apuntar a profesionalizarse. En mi época, empezabas como ayudante de peluquero. Si no estudiabas, tus padres te mandaban a un taller, o a que ayudaras a un albañil o un carpintero. Las cosas han cambiado mucho, hoy los chicos pueden estar en la calle, pero no trabajando, porque si no es explotación de menores. Hay costumbres que han cambiado con el tiempo”.

“Para mí, todos los clientes son iguales”, dijo el peluquero

Otra de las cosas que más rescata Juan Carlos, son las enseñanzas de sus clientes y el afecto que le han demostrado a lo largo de estas cinco décadas. Desde hace años está jubilado, pero admite que si deja la peluquería, eso representaría un problema para él, porque es su pasión, es lo que hace que su mundo gire, además de su familia. El local está repleto de fotos de su esposa, hijos y nietos. La peluquería y su familia son sus dos grandes motores en la vida.

“Para mí, todos los clientes son iguales, desde el lustrabotas hasta el profesional. La conexión que tenés con la persona es directa. Acá aprendés de la gente, ellos te enseñan muchas cosas. He conocido personas extraordinarias con esta profesión, familias que me han marcado, profesionales y no profesionales. Si yo hacía algo mal, me corregían, me decían ‘Peluquín, no hagas tal cosa’, o ‘no digas malas palabras’. Todas cosas que te van marcando, y hoy tengo otra vida. El comodorense es una persona generosa, y por eso estoy muy agradecido”.

En el local ubicado en calle Pellegrini siempre se escucha tango, nunca hay otra música puesta. Es una marca registrada de Juan Carlos Mesa, es el género que siempre escuchó. “Siempre me gustó el tango, toda la vida lo escuché. Lo que más me gusta son las letras, después, no me importa quién lo cante”. Arriba, en la pared que está enfrente al lugar en donde él corta el pelo, puede verse un cuadro de Carlos Gardel. “Me lo regaló un amigo hace muchos años, es viejísimo ese cuadro”, recordó.

El emblemático peluquero de la calle Pellegrini cuenta que está jubilado hace muchos años y que le resultaría imposible dejar de hacer lo que ama. “Me voy al mediodía y vuelvo a la tarde. Quiero empezar a trabajar menos, ya es hora de dedicarle más tiempo a la familia y a mí mismo, pero esto es algo que si lo dejo, me muero a los tres días. Es lo que me gusta, es lo que amo”.

Por último, remata la entrevista dando un consejo para todos aquellos que quieran iniciarse en el arte de la peluquería; “lo que puedo recomendarle a los jóvenes que estén iniciándose en esto, es que traten de aprender todo lo que puedan, porque uno nunca deja de aprender. Que hagan todos los cursos que puedan, uno cree que sabe todo, pero nunca dejamos de aprender cosas nuevas. Todos los oficios cambian y evolucionan, las modas cambian, lo importante es saber los cortes básicos, después hay que adaptarse a las modas y a las épocas”, concluyó Mesa.

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