Fabián Loncopán: “Es el momento de despegarme de algo enorme que me dio la vida”

El arquero de Deportivo Sarmiento, Fabián Loncopán, jugará este domingo su último partido oficial. Fueron 15 años defendiendo los tres palos del club que le permitió crecer en todos los aspectos, principalmente desde el desarrollo como persona. “Es mi club de toda la vida, le debo muchas alegrías, amigos, un trabajo, casi todo”, dijo “Lachy”.

Este domingo, Deportivo Sarmiento será local frente a Petroquímica. Aparenta un partido más, pero no lo será. Después de 15 años, Fabián Loncopán dejará de cuidar los tres palos del “Depo”.

Debutó a los 14 años, allá por el 2001, cuando se presentó un conflicto entre los jugadores y la Comisión Directiva. En ese momento hubo que armar un equipo de emergencia para enfrentar a Oeste y lo llamaron desde la Quinta División. Ganó Sarmiento 8-0.

Después, pasaron cinco años entre las divisiones formativas y alguna que otra aparición en el equipo superior. Hasta que Carlos Rodrigues decidió darle la “1” en el 2005 y fue para no soltarla más. Enorme campaña la de Fabián Loncopán defendiendo al club. Este domingo, parece mentira, será la última vez.

“Cuesta decirlo y mucho más asimilarlo, pero algún día tenía que llegar este momento. Lo venía pensando desde principio de este año y ahora me decidí. Tengo 34 años y mi idea es tratar de disfrutar más tiempo con mi hijo que ya tiene 13 años y lo estoy viendo crecer muy rápido. Él me decía que aguante un poco más así llega a Primera y jugamos juntos, pero aunque me hubiera gustado mucho, sé que tiene que pasar un poco más de tiempo. Pude jugar con mi sobrino Rafa Albistur y fue una gran alegría para mí. Jugar con mi hijo hubiera sido supremo, pero dije basta”, mencionó el arquero.

En el repaso de imágenes, Loncopán dice que es inolvidable haber vivido experiencias como aquella del 2007, en un Federal “C” que Deportivo Sarmiento marcó huella. “Fueron momentos increíbles. Ahora, en el tiempo, uno lo dimensiona un poco más. Como aquella tarde que ganamos por penales a Petroquímica en Km. 8. Me tocó atajar dos y fue una locura el regreso. La gente siguió mucho por radio, nos esperó cerca de Sarmiento y se armó una caravana tremenda. Fue a paso de hombre que llegamos desde el Regimiento hasta el centro de la ciudad. Una alegría inolvidable”.

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Resalta mucho la amistad con diferentes generaciones, “convivir muchos años de entrenamiento con compañeros genera una amistad que después se traslada afuera de la cancha. Eso también debo agradecerle mucho al futbol, haberme dado una enorme cantidad de amigos. Muchachos que me ayudaron en momentos difíciles de mi vida y a quienes les estoy eternamente agradecido”.

Si hay alto que atesora Fabián Loncopán es el afecto que pudo cosechar en su tránsito por el futbol sarmientino. “Cuando amigos, conocidos y familiares se enteraron de mi decisión, recibí muchos mensajes y llamados. Eso es lo más valorable de todo, que es en definitiva lo que te queda una vez que ya se deja la actividad oficial”.

También hay escritura en el debe, “me hubiera gustado darle un título en la “A”, al Deportivo. Es mi gran deuda, hicimos campañas muy buenas, pero siempre nos faltó un poquito como para ser campeones. Recuerdo esa campaña del 2005 que ganábamos en todas las cancha, incluso superamos a Huracán y Newbery, pero la C.A.I. nos postergó por uno o dos puntos”.

Su deseo de seguir vinculado al futbol vivirá un paréntesis. “Ahora será momento de descansar un par de meses, organizarme después de mucho tiempo de vivir en función del futbol. Hacer algunas cosas pendientes y luego empezar a ver de qué modo vincularme con el futbol y por supuesto, con el Deportivo. Imagino que podría ser con una escuela de arqueros o acompañar el crecimiento de los chicos de las divisiones inferiores. Veremos cómo se va ordenando todo”.

El recuerdo de los inicios con su madre Generosa yendo a los partidos, el acompañamiento posterior de su padre Víctor, los hijos, hermanos, sobrinos, en fin, familiares que sostuvieron diferentes etapas. “Hubo un tiempo en el que arrancaba a las 6 de la mañana para trabajar en el petróleo, volvía a las 6 de la tarde, unos mates y a entrenar hasta las 10 de la noche. Uno lo hacía con un entusiasmo grande porque era defender el futbol de nuestra ciudad. Hoy, las cosas se ven de manera diferente, hasta las canchas son distintas.

Me siento un agradecido por haber sido una pequeña parte de la historia del club que amo. A todos, muchas gracias”.

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