Científicos hallaron polvo extraterrestre en nieve de la Antártida, según estudio

En un análisis de 500 kilogramos de nieve antártica, un equipo de científicos descubrió algo inesperado. Se trata de rastros de supernovas, “uno de los eventos más repentinos y violentos del universo”, según la NASA. 

El estudio fue publicado en la revista Physical Review Letters el pasado 12 de agosto del 2019. Según los investigadores, “la Tierra es constantemente bombardeada con polvo extraterrestre que contiene información valiosa sobre los procesos” que tienen lugar fuera de nuestro planeta.  Los científicos llegaron a la conclusión de que el elemento que hallaron, que tenía un exceso de hierro radiactivo, debía ser algo interestelar.

Esto luego de que se descartara que la radiactividad se diera por algún proceso propio del planeta. El hallazgo del polvo extraterrestre data del 2015 cuando se recogieron 500 kilos de nieve cerca de la Estación Kohnen en la Antártida que posteriormente fue enviada a Alemania para ser filtrada y poder analizar e identificar sus compuestos.  “Los investigadores estaban buscando una variedad rara e inestable de hierro que contenía 26 protones y 34 neutrones. Este isótopo radiactivo, llamado hierro-60, es producido por las supernovas”.

Según la NASA “una supernova es la explosión más grande que uno pudiera imaginarse, el brillante y último suspiro de una estrella que tiene al menos cinco veces más masa que nuestro sol”. Son fenómenos que no son muy comunes, “los astrónomos creen que en galaxias como la nuestra, la Vía Láctea, ocurren unas dos o tres supernovas cada siglo”, dice la NASA.  El hierro-60, “se ha encontrado en la corteza oceánica de la Tierra, que tiene millones de años y en la superficie de la Luna”.

Esto indica que el isótopo “circuló a través del Sistema Solar hace no mucho tiempo”. Sin embargo, el hierro-60 de las supernovas “nunca se ha encontrado en material geológicamente joven”, como la nieve examinada.  El descubrimiento sugeriría que el hierro-60 sigue llegando al planeta, pues la nieve recolectada para el experimento había caído en la Antártida en los últimos 20 años. Y es que los datos que manejan los científicos aseguran que aún hay hierro-60 en el Sistema Solar.  Se cree que la presencia del hierro-60 en la nieve se debe a una o más supernovas, “quizás las mismas que cubrieron a la Tierra y a la Luna con hierro-60 hace millones de años”.

Ahora, los científicos deberán determinar la presencia de hierro-60 en capas de hielo más viejas que la nieve recolectada, pero más jóvenes que la corteza oceánica. Solo así se podrá determinar si la lluvia de este ‘polvo de estrellas’ ha tenido continuidad.  “De ser así, el hierro-60 podría haber sido expulsado directamente al Sistema Solar por una explosión estelar. De lo contrario, la región del espacio por la que está pasando actualmente el Sistema Solar podría ser la fuente del hierro-60.”.

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