Inquietud en la espera por lo que sucederá en el país con la economía

Luego de los resultados electorales del domingo, la disparada del dólar, la devaluación del peso y la suba con marcas históricas del riesgo país, la inquietud se ha instalado en la comunidad en general y ha desordenado la economía familiar y empresaria de todos, frenando incluso los proyectos –creyendo que el piso de la moneda norteamericana se había estacionado tras el último salto de valores de los pasados meses de abril y mayo– habían comenzado a gestarse.

Ahora pareciera, como tantas veces nos ha sucedido a los argentinos, que todo vuelve a empezar y para dar inicio a una nueva realidad, hay que volver a esperar la evolución de esta nueva disparada del dólar y el “acomodamiento” que se dará en los precios, aquellos de los artículos más necesarios para la vida diaria, como los de autos, propiedades o de hotelería y traslados, para aquellos que ya comenzaban a programar algún viaje de placer.

Con la idea de iniciar un nuevo proceso, pero sin una realidad cierta hasta que los mercados vuelvan a acomodarse, el poder del vecino se encuentra en sus bolsillos –aun cuando el nuevo movimiento económico los haya encontrado sin mucho efectivo– ya que el consumo cotidiano es el que ayuda a marcar las tendencias de valores y se transforma en una “pequeña-gran herramienta” para ayudar a controlar a los descontrolados que “por las dudas”, comienzan a remarcar con porcentuales que ni ellos mismos saben si son reales.
Si bien la realidad provincial es delicada, con miles de empleados del Estado que no cobran en tiempo y forma o cobran sueldos que van perdiendo capacidad de compra de forma diaria, a lo que se suma un colectivo generalizado que ha ido perdiendo poder adquisitivo de manera sostenida en lo que va del año, se debe entender que el circulante que queda sigue siendo importante y decirlo solo es una manera de “recordarlo”, ya que cíclica y lamentablemente, los argentinos tenemos cierta experiencia en transitar por la realidad que nos toca vivir por estas horas.

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Así que, con tranquilidad, sin caer en la desesperación por la compra anticipada pagando lo que sea, debemos recordar aquellos otros momentos y esperar un poco más hasta que “la economía se tranquilice” y, sin dejar de comprar lo estrictamente necesario, armarse de paciencia para no alimentar ni a la especulación, ni a los especuladores.

 

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