Caso Hernán Soto: una clarividente ayudará en rastrillajes de búsqueda

Se trata del caso del niño Hernán Enrique Soto, quien tenía 10 años la tarde del 1 de enero cuando se separó de su grupo familiar en uno de los fogones del camping “San Carlos” donde se albergaban unas 2.000 personas y desapareció.

Lo adelantó Crónica a principios de julio, Caso Hernán Soto: una clarividente de Mendoza da por muerto al niño desaparecido en 1997, en su edición del 4 de julio. Allí Verónica de los Santos, con residencia en Mendoza y trabajó con otras policías del país, afirmaba en un video (y por pedido de colaboración de la propia familia del menor desaparecido), que el niño estaba muerto y sus restos estarían en una parte al norte del Casco del camping.

“Había agua, pudo haber sido una piscina o piletón que ahora puede estar seco” dijo , entre otras cosas, la clarividente que coincidió con versiones oportunamente investigadas hace más de 22 años: un cuidador del camping, una camioneta blanca donde habrían metido al menor y otros detalles más que oportunamente trascendieron.

Esta información publicada por Crónica y luego compartida por otros medios, incluyendo redes sociales, motivaron que la familia de Hernán Soto acudiera a la fiscalía y se decidiera conjuntamente con la Brigada de Búsqueda de personas, volver a realizar un rastrillaje por la zona.

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En las últimas horas se conoció la información de la llegada de la clarividente a esta ciudad, quien tal como lo ha realizó con otras fuerzas del país, colaborará con su trabajo en búsqueda de respuestas.

El caso

Un tío le dio unas monedas para que se compre unas golosinas y luego lo perdieron de vista y desapareció misteriosamente. Durante varias semanas y meses rastrillaron palmo a palmo la zona y sus alrededores, decenas y cientos de personas, entre quienes se contaron familias y amigos, Policía, Bomberos, Defensa Civil y hasta el Ejército Argentino.

Se tejieron infinidad de hipótesis e incluso en algunos allanamientos al norte del camping detectaron un dibujo y huellas que pertenecerían al niño desaparecido, pero pasó el tiempo y todo quedó en la nada, menos en la memoria de Marcela Muñoz y su familia. La madre del pequeño recurrió a muchas personas en busca de respuestas.

 

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