“Estamos en emergencia sanitaria desde el punto de vista de la salud pública” aseguró Ferruz

Jorge Ferruz es médico veterinario desde hace 32 años. Nació en Buenos Aires, estudió su carrera en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y luego se estableció en Comodoro Rivadavia en el año 1989 donde llegó destinado por el ejército. Al poco tiempo de vivir en esta ciudad empezó a ejercer lo que fue desde muy joven su vocación: trabajar plena y delicadamente en pos del bienestar animal.
Ferruz ejerce a diario como médico clínico veterinario y también ha formado parte de programas estatales nacionales como el Pro Tenencia. En el Día del Veterinario brindó una entrevista a Crónica donde habla de la importancia de no olvidar los principios básicos y morales de la profesión, de la necesidad urgente de medidas que se ocupen de la superpoblación canica y de una currícula escolar que inculque lo que significa una tenencia responsable a los niños y adolescentes.

Recuerda que ni bien llegó a Comodoro le llamó la atención la cantidad de perros callejeros y que por ello empezó a dar charlas en diferentes colegios “Era una especie de intuición de ver que eran demasiados los perros en la vía pública” asegura.
“Desde el estado debieran salir campañas de castración masiva para el control de la población. No es más que una fórmula matemática que no puede fallar. De acuerdo con la población estimada se necesita una cantidad mensual de castraciones y se soluciona en unos años el problema. Es científica la solución” afirmó Ferruz en cuanto a la problemática animal y aseveró que “estamos en emergencia sanitaria desde el punto de vista de la salud pública. Hemos hecho estudios junto a la Universidad San Juan Bosco que muestran la transmisión de enfermedades compartidas” aseveró con sorpresa por ser una problemática que observa desde su llegada, hace tres décadas, y que no ha hecho más que crecer y descontrolarse sin que ningún gobierno haya tomado cartas en el asunto.

¿Qué futuro tendremos sin educación?

A Jorge Ferruz, quien ha tenido en sus manos terribles y lamentables casos de maltrato animal, se le consultó qué opinión o reflexión le merecen esos hechos que en los últimos años pareciera se han incrementado. “Hay casos que se han hecho famosos y tantos otros que mueren en el anonimato. Una señora me acercó dos cachorros que les quitó a unos chicos que les estaban haciendo cosas terribles. A uno le ataron un alambre en una de sus patas y llegó prácticamente mutilado acá”. Agrega que “eso te hace pensar en qué sociedad tendremos a futuro y volvemos al eje educación” dijo apelando a la urgente necesidad de que sea un eje curricular hablar de bienestar y cuidados animales.
Otro eje que trae a colación para demostrar la necesidad de educación es la epidemia de hidatidosis que hubo en 1976 en la Patagonia y que llegó a ser noticia nacional. “Luego de 40 años se siguen haciendo prácticas como faenar un animal y darle las vísceras crudas a los perros. La única manera de cambiar esto es con educación” declara Ferruz.

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En cuanto a la tenencia responsable “nos tenemos que comprometer para lograr una población acorde”

“Me preocupa algo quizás más filosófico. Algo generacional que cambió porque no todo es plata. Todos vivimos de lo que hacemos pero creo que el éxito no pasa por la diferencia económica y veo una falta de solidaridad general” dijo apelando a que -frente a la problemática que padece la ciudad- todos, incluyéndose el mismo, deben colaborar. También hizo mención a lo beneficioso que es para un junior, recién recibido. “Un junior necesita mucha práctica y hasta puede ser un aval profesional además de devolverle algo a la sociedad que con sus impuestos permitió que puedas estudiar”. En esa dirección del compromiso social destacó a los llamados “mascoteros” o “rescatistas”: “Sí noto que hay más personas comprometidas en la población, hay gente que dedica su tiempo por el bien común” dijo Ferruz siendo que paradójicamente es él mismo, quien de manera anónima y completamente desinteresada, recibe a todos esos animales que fueron abandonados a su suerte.

Para finalizar se le consulta acerca de la decisión de haber elegido dicha profesión: “Siempre quise ser veterinario, empecé a estudiar ni bien terminé el secundario pero por esas cosas de la vida abandoné. Al tiempo me encontré con un excompañero y me hizo replantearme y comenzar de nuevo a los 26 años. Digamos que recomencé de grande cuando todos ya se estaban recibiendo. Ese encuentro marcó mi vida, si no seguramente sería mecánico ya que estaba incursionando por esos lados” dijo al culminar la entrevista el veterinario que dejó y seguirá dejando su huella en la ciudad, el veterinario Jorge Ferruz.

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