La Sala de Sepelios de Avenida Yrigoyen cumple 25 años

Un 30 de julio de 1994 en horas de la mañana quedó inaugurada la Sala de Sepelios ubicada en la Avenida Yrigoyen Nº 361 de Comodoro Rivadavia.

La inauguración constituyó un acontecimiento muy significativo para la Cooperativa, que por aquel entonces necesitaba cubrir la demanda de una comunidad que crecía rápidamente.

El edificio se compone de dos salas equipadas, la capilla ecuménica, hall central, áreas de servicios y administrativa y patio parquizado. Allí se realiza el 40 por ciento de los sepelios del Servicio Solidario. Con orgullo, desde la SCPL brindan a sus asociados un espacio cálido e íntimo para los momentos más difíciles.

Un poco de historia

Por concurso público provincial de “ANTEPROYECTO SALA VELATORIA”, con fecha de apertura 01 de marzo de 1988, se conformó un jurado que estaba integrado por: Arq. Juan Carlos Delfino de la Sociedad de Arquitectos de Comodoro Rivadavia (SACORI), el Ing. César Herrada del Centro de Ingenieros, Agrimensores y Arquitectos, el Ing. Manuel PACHO del Consejo de Administración de la SCPL, Tomás Guillermo DIAZ del Consejo de Administración de la SCPL, y se eligieron entre 6 trabajos presentados, resultando ganador  el que, con el seudónimo Chenque Borja, resultó corresponder al Arq. A. J. Madueño, y donde también se entregaron menciones especiales al resto de los participantes.

El llamado a concurso para elaborar un anteproyecto para la construcción de un edificio para SALA DE SEPELIOS, requirió un esfuerzo de conceptualización funcional-espacial, y demandó la mayor creatividad y aporte de ideas.

El 02 de marzo de 1990, se llevó a cabo la apertura del concurso de precios Nº 974 para la construcción de la estructura de hormigón armado. La obra ya se había iniciado y demoró en inaugurarse más de lo previsto debido a los vaivenes económicos del país en aquel entonces.

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Su singular arquitectura

Su arquitectura cargada de simbolismos, ha creado una versión actual de los antiquísimos monumentos funerarios construidos en piedra monolítica, Los Dólmenes, recreando la construcción trilítica de aquellos, otorga al edificio un aspecto monumental hacia el frente pero su interior alberga actividades de meditación y reflexión, quedando el cortejo cobijado en un gran hall cubierto.

El acceso de entrada queda coronado a manera de arcada. Volumétricamente se trata de una disposición trilítica de piezas simples. Dos prismas en la base y dos cubos como dintel (los cubos están interceptados entre sí). El encuentro de ambos cubos elimina un triedro en cada uno de ellos y crea tres diagonales comunes.

El cuerpo así creado, simple en realidad, al ser ubicado en una forma poco habitual, crea a la distancia  una sensación escultórica del conjunto de acceso sobre el que parece flotar. La forma trilítica es universal como manifestación constructiva constante en la historia de la humanidad. El aspecto logrado por este acceso remite a las primitivas disposiciones funerarias del hombre, como la cueva o más precisamente el “Dolmen”.

Las salas son flexibles adaptándose a las más diversas actividades a través de cortinados y tabiques móviles. El confort contemporáneo se destaca en todo el edificio mediante una iluminación acorde, que se complementa mediante una adecuada distribución que respeta la privacidad y funcionalidad del servicio.

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