Salud, campeón

El clima era el ideal, una tarde donde toda la gente del barrio y de algunos lugares cercanos se volcó hacia la cancha del merlucero (próximamente se hará de césped sintético) para dar rienda suelta a tanta alegría contenida y poder gritar campeón en su propia casa.Las muchas familias que asistieron se enrojecían las manos de tanto aplaudir a sus jugadores, era bueno terminar con un triunfo y en condición de local, pero a veces no se da la lógica, porque el dueño de casa se encontró en frente con un equipo del Aguilucho que se mostró con gran carácter y que realizó un planteo expectante, tratando siempre de cerrarle los caminos y cortarle los circuitos de juego.

Parecería que el título que había obtenido la semana pasada hizo relajar a los que saben con la bola en el local, porque nadie estuvo a la altura para generar juego, José Contreras, el conductor natural de equipo, estaba desaparecido, los puntas estaban aislados y no encontraban el rumbo; ante esa situación sacó provecho la visita porque con la presencia de varios juveniles en su plantilla que marcaban las corridas de Villarroel conjuntamente con el despliegue de Luquez, ponían en aprietos a la última línea del anfitrión.

Cuando el partido transcurría en una transición, se produce la apertura del marcador a favor del conjunto de kilómetro nueve: después de un rechazo largo de su defensa y cuando la redonda estaba prácticamente en poder del golero local, a este se le escapa y atento a este imprevisto el juvenil Villarreal la puntea poniéndola cerca del poste izquierdo, fue como un balde de agua fría.

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Gabriel Contreras tuvo el empate pero falló en el tiro del final, una actitud que no coincide con lo visto la realizó el técnico de la visita que agredió al jugador Barrionuevo tomándolo del cuello, en lo que generó la expulsión del mismo y con un ambiente que se empezó a caldear, las protestas y los roces hasta terminar la etapa inicial fue la constante.

La charla con sus dirigidos por parte del técnico local en el entretiempo parecieron haberle tocado el orgullo porque lo madrugó a la visita sobre el inicio del complemento cuando Triviño empata el encuentro después de un tiro libre de Jorge González y ante la quietud del portero visitante. Parecería que el local se lo llevaría por delante a Palazzo, algunos tiros de media distancia y centros al área era lo que mostraba, pero llegó el penal para la visita que transformó en gol Villarroel y por consiguiente el desnivel que sería el resultado final. Caleta es el justo campeón, pero si bien la fiesta no fue completa, la celebración y el título de Caleta serán imborrables.

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