Declaró una amiga de la chica que desapareció hace 29 años en Entre Ríos

Blanca Susana Sola tenía 14 años cuando desapareció el 17 de marzo de 1990, de Gualeguaychú. Estaba cursando séptimo grado. Era la novena hija de un matrimonio humilde, que había llegado al barrio San Isidro, donde vivían, hacía algunos años desde una zona rural cercana.

Por cuestiones laborales, la mujer declaró en un juzgado de Córdoba y contó lo que recordaba del momento en que desapareció Blanca Sola, a los 14 años. Instó a quienes puedan aportar algún dato para encontrarla se acerquen a Tribunales.

Ayer a la mañana, una amiga de la infancia de Blanca Susana Sola, la joven desaparecida el 17 de marzo de 1990 en las inmediaciones de Obras Sanitarias de la ciudad de Gualeguaychú, brindó declaración testimonial ante un juzgado de la provincia de Córdoba. Por cuestiones laborales la mujer no pudo presentarse a declarar ante el Juzgado de Garantías N° 2 de Gualeguaychú, donde tramita la causa que investiga la desaparición de la adolescente, por lo tanto el juez Ignacio Telenta libró un exhorto para que la mujer compareciera en la sede judicial más próxima a su domicilio.

“Hoy fue un día especial, reparador y a la vez muy triste para mi; pasaron tantos años y nunca más se supo nada de Susana. Como madre hubo cosas que se me removieron de tiempos pasados, saber que esta familia no tiene un lugar donde visitarla, que no sabe nada de ella. Estamos hablando de un tiempo en el que no había redes sociales, y hoy tenemos esta oportunidad de volver a buscar, tenemos que aprovecharla”, contó Rosana.

“Yo vivía en los departamentos del Plan Alborada, Susana vivía sobre calle 2 de Abril, frente a Obras Sanitarias. Era una nena tierna, sumisa, no se iba con nadie. Era alegre, cuando su mamá la llamaba ella iba a su casa. Era una familia numerosa que siempre estaba en su casa, trabajaban todos juntos. Fue muy raro todo lo que pasó, en ese momento los chicos del barrio no tomábamos conciencia de lo ocurrido, la buscamos y conforme pasaron los días y ella no volvía empezamos a sentir miedo, sobre todo nuestros padres”, recordó la mujer que hoy con sus 46 años, junto los pedazos de su memoria para declarar, 29 años después de la desaparición de Blanca Susana Sola, ante un juzgado ubicado en la provincia de Córdoba, donde actualmente reside.

“Recuerdo muy bien al papá de Susana buscando a su hija, no pasaba un día en que no saliera a buscarla. Ahora que soy mamá me duele mucho más lo que pasó, se resignifica el dolor, me pongo del lado de su familia, de esos padres que se fueron sin saber nada de su hija, y me duele mucho”, dijo emocionada Rosana.

“Me acuerdo siempre de que ese día; en todas partes estaba la policía, después no los vimos más, no la buscaron más. En esa época yo tenía aproximadamente 12 años, jugábamos al elástico que hacíamos con medias de nylon que le sacábamos a mi mamá, a las bolitas, al tejo. Era una época diferente, esos eran nuestros juegos, así pasábamos el tiempo”, rememoró la mujer.

“Todo lo que queremos saber es si ella está viva, lo que vivieron las personas que quieren a Susana fue una tortura permanente a lo largo de los años, una tortura que no va a terminar hasta que no se sepa que le pasó”, agregó.

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“Creo que hay gente que vivió en el barrio en aquella época, o que ahora incluso sigue en el barrio, que puede aportar información sobre lo que ocurrió, porque a Susana se la llevaron, ella no se iba con nadie. Si sus papás le decían que tenía que estar en su casa, iba a su casa. Jugábamos juntas, cuando alguien de su familia la llamaba ella iba a su casa, no tenía maldad, era muy inocente”, aseguró Rosana.

Respecto a su declaración en sede judicial durante la mañana de este miércoles, adelantó: “Dije todo lo que sabía, lo que recordaba, todo lo que podía aportar, contesté todas las preguntas que me hicieron y siento un alivio muy grande por haber podido hablar de mi amiguita y contar todo lo que yo sabía -mucho o poco- para contribuir con la Justicia. Creo que mi testimonio puede sumar a la investigación. No hay tiempo de tener miedo, no hay a qué tenerle miedo, esto no puede quedar impune, no podemos seguir sin saber dónde está Susana”.

Por último Rosana insistió: “Le pido a todos aquellos que puedan sumar algo a la investigación que lo hagan; la Justicia los va a resguardar. Necesitamos encontrar a Susana”.

El caso

Blanca Susana Sola salió de su domicilio en la tarde del sábado el 17 de marzo de 1990 rumbo a la casa de su hermana Gloria, llevó a sus sobrinitos a un cumpleaños y alrededor de las 19 horas saludó al pasar a la vecina que, mientras regaba sus plantas, la vio emprender la calle Schactel, aún de tierra, alejándose en el paisaje poco poblado de un barrio San Isidro muy diferente al de nuestros días. Desde aquel entonces, la familia Sola no supo más nada de la adolescente de 14 años que no llevaba consigo ni su DNI, ni dinero, ni un abrigo.

Pero Blanca Susana desapareció dos veces: la primera en la tarde del 17 de marzo de 1990, la segunda en manos de la burocracia judicial de la época, que no la buscó lo suficiente como para dar con una pista sólida que permitiera dar con la nena, primero, y que archivó la insuficiente investigación judicial condenando su destino al expurgo de expedientes que en 2012 se encontraron con el fuego ordenado por el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos.

¿Quién archivó la causa y es responsable de la segunda desaparición de Blanca Susana? Sin expediente que dé cuenta de las actuaciones es, hasta el día de hoy, es difícil de asegurar, pero se trata de un misterio que en algún momento deberá develar la Justicia que hoy – y raíz de una investigación periodística, de la perseverancia de la familia Sola y de la decisión de un juez- busca reconstruir la causa judicial sobre la desaparición de la niña que vivía -junto a sus padres y hermanos- frente a Obras Sanitarias.

Cabe recordar, que en paralelo, el Ministerio Público Fiscal envió a analizar al Laboratorio Forense del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos (STJER) el ADN de las piezas óseas encontradas en diciembre de 2018 en un baldío cercano a la vivienda familiar de los Sola. Si bien Telenta sigue de cerca dicha línea investigativa, los restos óseos hallados en aquel lugar no guardan relación directa con la causa.

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