Un rottwailer marchó preso por andar suelto asustando a la gente en las calles céntricas

Les han puesto mote de “peligrosos” o “feroces” tal vez por la contextura del cuerpo del animal. Los perros raza Rottwailer tienen su fama sin habérsela ganado. Pocos deben saber, aunque los expertos y veterinarios sabrán explicar que esa raza de canes es originaria de Alemania, acostumbrados al pastoreo en los campos.

Lo cierto es que en la tarde del martes uno de ellos andaba suelto por las veredas céntricas y alguien llamó atemorizado a la policía diciendo que “era un peligro, pasaba mucha gente y muchos chicos y podría atacarlos”.

A eso de las 5 de la tarde el cachorro negro y simpático se introducía en la galería y también en la cafetería y confitería otrora “La Favorita” de Mitre y San Martín. Jadeaba de a ratos y sacaba su enorme lengua dando cuentas que estaba sediento. Caminaba por la vereda, llegaba hasta el cine Coliseo, se introducía a otra coqueta galería.

En eso estaba cuando llegaron dos o tres policías, entre ellos una mujer. El can se paseaba por entre el gentío, siempre sediento, y acaso ¿hambriento también? La joven mujer policía intentaba comunicarse con sus pares de la División Canes mientras sus compañeros habían bajado del patrullero buscando el posible dueño del perro que no encontraron.

La mujer ideó la manera de atraer la atención del perro sin nombre. En la confitería le dieron a un efectivo una sabrosa salchicha que agarró con una mano en alto y atrajo la atención del rottwailler que mirando y oliendo esa salchicha logró entrar al asiento trasero del patrullero y… ¡marche preso!

Un calabozo y un despechado

No tenía collar ni nada que pudiera identificar su procedencia. Es un ejemplar joven y se dice de los de su raza que son: intrépidos, obedientes, calmados, de buena naturaleza y valientes.

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Lo cierto es que hasta ayer nadie lo reclamaba. En los pasillos de la comisaría encontró caricias, agua y comida, pero se encontró una especie de “enemigo”. Sí, en la comisaría de Güemes y Rivadavia hace ya un cierto tiempo se ganó su lugar “Centinela”, un pastor alemán de pelo entrecano que alguna vez el personal encontró muy lesionado en las calles tras haber sido atropellado. Al pastor alemán lo llevaron a la comisaría y le dieron cobijo y comida y ahí nomás se aquerenció.

Por eso “Centinela” no entendía mucho la llegada del extraño, y menos que le quitaran su collar para ponérselo al otro. Sabido es que los calabozos de dicha seccional están clausurados hace varios lustros para los humanos, entonces “Centinela” tiene su “cucha” y de pronto en otra “cucha” le pusieron al extraño, ese cachorro rottwailer que en la tarde del martes vagabundeaba por calles céntricas buscando un lugar en el mundo. Tal vez lo tenga, o tal vez pudo encontrarse con otra jauría de perros vagabundos y otro podría haber sido la historia. Quién sabe, por ahí en las próximas horas alguien lo reclama. O quizás no, quizás pueda hacerse amigo de “Centinela” y ambos convivir en un mismo lugar compartiendo caricias, agua, comida y cobijo, quién sabe…

Cabe aclarar que hasta ayer el perro no había podido ser identificado, por lo tanto se desconoce si posee antecedentes.

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