Marruecos condenó a muerte a los tres asesinos de dos turistas nórdicas

Maren Ueland y Louisa Vesterager Jespersen

Los tres jóvenes marroquíes que asesinaron y decapitaron a dos turistas escandinavas el pasado diciembre en una montaña del Atlas fueron condenados a muerte por el tribunal que juzga aquellos hechos.

Las dos víctimas, Louisa Vesterager, una estudiante de danesa de 24 años, y su amiga noruega Maren Ueland, de 28 años, pretendían ser guías turísticos, y con tal fin acampaban en una zona aislada de las montañas del sur de Marruecos en las Navidades del año pasado. Sus asesinos, con indumentaria salafista -barba y túnica blanca- se limitaron ayer, en sus últimas palabras ante el tribunal, a reivindicar sus actos en el contexto de la yihad, la “guerra santa”, sin mostrar ningún tipo de arrepentimiento.

El Tribunal de Apelación de Salé (ciudad vecina de Rabat), encargado de delitos de terrorismo, condenaron así a la pena capital a Abdessamad el Joud (vendedor ambulante de 25 años), Youness Ouziad (carpintero, de 27), y Rachid Afati (carpintero, de 33), quienes poco antes de perpetrar su acción habían jurado lealtad al denominado Estado Islámico.

Los otros 21 juzgados por complicidad en aquellos hechos en distintos grados fueron condenados a penas de entre cinco años y la cadena perpetua.

“No hay otro Dios sino Alah. Que Dios nos perdone”, fue la frase que repetieron los tres asesinos confesos, junto a un cuarto cómplice que estaba al tanto de los hechos, Abderrahman Khayali (de 33 años), que también pidió perdón.

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Los otros 20 acusados, por delitos de terrorismo entre otros, negaron cualquier relación con los principales implicados, mostraron su “firme denucia” del terrorismo, y pidieron clemencia al juez.

En cuanto al ciudadano hispanosuizo, Kevin Zoller, defendió su inocencia ante el juez y  mostró su arrepentimiento por haber tenido contactos en el pasado con los principales acusados. “He tenido la mala suerte de coincidir con malas personas en mi camino. No soy extremista y nunca lo he sido”, dijo Zoller ante el juzgado.

La sentencia de pena capital no es infrecuente en Marruecos, aunque desde 1993 se aplica de facto una moratoria en su aplicación.

 

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