Gaspar Benegas, Guitar Hero

Tocó con Pappo de chico y con el Indio Solari de grande. Tocó en Las Manos de Filippi y ahora toca al frente de La Mono. Hijo de María José Cantilo y sobrino de Miguel, uno de los creadores del Rock Nacional. Hace eso, Rock, y la rompe.

(Por Flor Nieto) Gaspar dice que lo único que le importa es hacer música. Nació y creció en El Bolsón, sin electricidad ni quioscos. La primera vez que se subió al escenario fue con su mamá, María José Cantilo, después con Pappo pero no sabía quién era, lo único que quería era tocar la guitarra. Tampoco le parecía inusual. Por su casa pasaban Miguel Abuelo, Roque Narvaja, Kubero Díaz y por supuesto su tío, Miguel Cantilo, de Pedro y Pablo.

Años más tarde, el mismísimo Indio Solari lo convocó para su banda, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, y las Manos de Filippi como violero y productor. Ahora apuesta todas las fichas a La Mono junto a Ramiro Naguil y Lucas Argomedo. Podemos seguir pero él lo cuenta mejor, con ustedes Apai, Gaspar Benegas.

-¿Cómo fue crecer en El Bolsón? ¿Qué es lo que más atesorás de tu infancia?

Crecer en El Bolsón fue tener la oportunidad de vivir en otra época que no fue la que me tocó cronológicamente. A nosotros nos criaron como en el pasado. Andábamos en carreta, en una época no teníamos luz eléctrica, nunca tuve televisión, un poco más de grande ya tenía radio -risas-. Fue interesante criarse como la familia Ingalls. Hoy no se podría vivir de esa manera, aunque uno lo intente. Fue un beneficio porque tuve una crianza distinta a los chicos de mi generación. Yo viví en otra época, tiene sus ventajas y desventajas pero para mí fue muy lindo, no conocer los superhéroes ni nada.

-¿Qué dejó en vos?

No ser tan obediente a un sistema ni a una forma de vida consumista. Me crié sin quioscos, sin supermercados y vivíamos bien igual. Me dio un aprendizaje y no tengo las necesidades de consumo, de materialismo, que tiene mucha gente porque está instalada en la sociedad. Yo tengo cierto desapego a la materia.

-¿Qué te gustaba hacer cuando eras chico?

Cuando estaba allá no tenía tanto contacto con la música. Me gustaba mucho andar a caballo, hacer viajes largos, ir a visitar a amigos que vivían lejos y tardar todo el día en llegar, volver al día siguiente. Eso era lo más divertido para mí.

Empecé con la música cuando me vine a vivir a la ciudad con mi madre María José Cantilo, que vino a hacer su carrera musical y ahí fue donde descubrí un mundo que no tenía nada que ver con lo que yo conocía. Si bien mi madre siempre me cantaba canciones, ahí conocí estudios de grabación, salas de ensayo, otros músicos, recitales. Asistí a BARock cuando era chico y me obsesioné con ese mundo. Después podía estar en el medio del campo pero encerrado tocando la guitarra.

-¿Qué significa Patagonia para vos?

Creo que todos los que viven ahí encuentran esa cuestión de estar un poco aislado, de cómo funciona el resto del país, tiene una movida propia. Por eso La Patagonia Rebelde. De donde soy yo, en el Bolsón querían independizarse de la Argentina en un momento. Después le cortaron la cabeza a todos, pero genera una cuestión de pertenencia y tener todo un circuito propia y forma de vida, está buenísimo y no es para cualquiera.

Siempre vuelvo porque tengo a mis hermanos, toda mi familia está allá, la única casa que tengo me la hice ahí. Vuelvo siempre. No puedo ir a vivir porque estoy en un momento de mi carrera en el que necesito estar en Buenos Aires pero siempre está la fantasía de poder vivir allá y seguir trabajando de la música. Antes todo sucedía en Buenos Aires y la gente tenía que venirse a la capital. Hoy en día ya no es así. Una banda de Patagonia haciendo las cosas bien puede trabajar bien y girar por todo el país. Más que nada porque los canales de comunicación son otros y son más accesibles para todos.

Además en Buenos Aires no pasa nada, es muy difícil tocar y desarrollar un proyecto. Yo porque tuve la suerte de estar tocando con el Indio Solari, ahora hice una banda con músicos de acá y tengo que vi- vir acá. Si no fuera por eso, podría estar en el Bolsón y trabajar de la música.

-Pisaste tu primer escenario a los 9 años con tu mamá y después con Pappo ¿Qué recordás de ese día?

El primer escenario que pisé fue con mi madre y después, no dis- tante a eso, toqué con muchos músicos grandes. En ese momento el Blues estaba de moda y yo era como la mascota del Blues porque me gustaba mucho BB King y yo lo emulaba. Me adoptaron y me llevaban a lugares donde habían zapadas de Blues y toqué con un montón, entre ellos Pappo. Tocar, zapar, pero no más que eso, no es que tuve una relación con él porque era muy chico, generacionalmente nada que ver. No me llevé ningún aprendizaje de él, de hecho cuando tocaba con él no sabía ni quién era -risas-.

-¿Lo tomabas como un juego o era en serio?

Era eso, la emoción de subir al escenario y hacer lo que uno hacía todos los días pero con gente. Ese nerviosismo, los músicos. Una vez toqué con García López, el guitarrista de Charly, Bazterrica, Alejandro Medina, era re chico, subí y me llegaba el momento de hacer un solo y me temblaban las piernas. Estaba buenísimo.

Gaspar Benegas y el Indio Solari. Una vez le dijo “soy tu padre putativo” y lo tuvo que googlear.

-¿Cómo fue tu primer ensayo con el Indio Solari?

El primer ensayo que tuve fue como una audición en la que me pidieron ir a tocar dos canciones, me acuerdo que llegué, armamos todo, tocamos un poco y recién cuando estaba todo setteado entró el Indio al estudio. Me escuchó tocar del otro lado de un vidrio, como en las películas, en un estudio te sentís observado como en una pecera y ves que del otro lado de la pecera hablan y no sabés si están diciendo: “No, este pibe no va”. Ahí tenía 26 años así que casi que te diría que era un niño -risas-. Me acuerdo que le dije al Indio que tenía muchos amigos de mis padres que lo conocían, o teníamos conocidos en común y se asustó un poco. Me dijo: “¿Vos no serás el que llama todos los días acá que es sobrino de nosequien?” y yo: “No, no, para nada, yo no llamé nunca”. Se ve que tiene acosadores que lo llaman todos los días a la casa.

Pensó que yo era un acosador pero no, para nada. Tengo montones de amigos en común porque en Bolsón había una especie de comunidad hippie y en La Plata también, en Ibiza había otra y era una red donde todos se conocían. Por eso también conocí a Pappo y a muchos músicos, todos mis amigos son hijos de músicos. Lo tengo al hijo de Miguel Abuelo que se llama Gato Azul, a Migue García, el hijo de Charly, al de Cachorro López, todos somos. Nuestras fiestas estaban llenos de músicos. Tuvimos la suerte de criarnos corriendo en los pasillos de recitales, por eso muchos nos dedicamos a la música, no nos queda otra. Después es difícil que los hijos de músicos hagan carrera porque tienen como una presión muy grande. Ser “El hijo de”. Algunos lo logran, como Dante Spinetta que hace todo lo contrario a Spinetta, hace la suya y le va bien. Es muy admirable la tenacidad que tiene.

-Y vos violero del Indio, estuviste en Las Manos de Filippi, La Mono…

Con La Mono empecé a hacer mis propias canciones, capaz lo tendría que haber hecho antes pero no me nació. Lo hice cuando lo sentía.

-¿Qué necesitabas decir?

El problema era ese, que yo no tenía nada para decirle al mundo. Todo lo que tenía para decir era con melodías, con la guitarra. Cuando hice este proyecto, empezamos a hacer música instrumental y la verdad es que yo mismo me aburría. Quizás después de tanto tiempo de tocar junto al Cabra de Las Manos de Filippi, estar también 15 años al lado del Indio Solari, que para mí es el mejor letrista que conocí. Estar tanto con ellos me hizo sentir eso, que necesitaba meterle un poco de poesía a la música. Esa es una parte que empecé a explorar, con amor.

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Gaspar Benegas en La Mono, banda que comparte con Ramiro Naguil y Lucas Argomedo.

-¿Cómo surgió La Mono?

El proyecto está buenísimo porque es un proyecto propia, con nuestras canciones, una banda que hicimos entre amigos. Cada cosa que nos sale bien es muy grande para mí, más allá de que todos los que estamos en la banda tuvimos experiencias con la música.

Esto es completamente nuevo. Ahora estamos tocando en recitales, abriendo para bandas grandes y llegar a eso con una banda propia es un sueño. No lo teníamos para nada planeado. Ahora tocamos con Living Color, es una de mis bandas favoritas, el fin de semana pasado tocamos con La Vela Puerca. Estamos con ese plan de mostrar los temas que hacemos y la verdad que nos está yendo bien.

-Y tienen novedades…

Este año empezamos a tirar algunos adelantos de un disco que te- nemos grabado, se está terminando y pensamos sacarlo en agosto.

En un momento dudamos si sacar las canciones de a una, por una cuestión de que el formato del disco a veces está medio obsoleto y el método que tenemos los rockeros para llegarle a la gente es bastante vetusto. Los pibes del mainstream de ahora sacan singles, apuesta a una canción, hacen un videoclip y salen con eso. Todo el tiempo hacen eso. La movida del disco es distinta, por ahí sacás un disco y pasan 5 años hasta que sacás otro.

Lo importante es llegar con las canciones a la gente, yo no tengo ningún interés en mantener el formato de disco, de la presentación del disco, de promocionar. Para mí hay que adaptarse a los cambios y a mí lo único que me importa es hacer música. El fin de la música es llegar a la gente. Al principio es una catarsis y después compartir.

Si la onda es compartir en las plataformas digitales me da lo mismo. Justo estábamos con esa duda pero como somos rockeros viejos volvimos a la vieja usanza y vamos a sacar el disco.

-Del mainstream del Indio al under ¿Cómo ves la escena nacional?

Todos los estilos y los espectáculos han bajado su convocatoria y nivel de producción. El negocio está bastante deteriorado, de todo. No tiene tanto que ver con el Rock. El Rock es un estilo y no se puede matar. Es una cultura.

Es como decir: “La cumbia ya fue” y no. Puede estar más de moda, menos de moda. Le puede pegar a un sector de la sociedad en un momento, a otro en otro pero morir no va a morir. Siempre va a haber gente que toque cumbia, que toque rock y gente que escuche.

En este momento el Rock dejó de ser mainstream, pero lo fue y creo que fue su peor momento por lo menos a nivel nacional. Las bandas de rock tenían que estar pensando en competir con Shakira, Juanes y no en hacer una música libre, contestataria o lo que se les cante. Tenían que estar en un nivel nacional. Ahora volvió al under y es posible que ahora salgan mejores bandas.

Gaspar Benegas en Las Manos de Filippi (foto derecha).

-Es una gran lectura porque hasta el momento hay bastante pesimismo al respecto…

Para mí el rock era también eso, escuchar lo que nadie escucha. Inclusive generaciones anteriores a la mía, lo más canchero era conocer la banda que no conocía nadie. Esa era un poco la filosofía de los que escuchaban rock, no escuchar lo que estaba sonando en la radio.

Hoy en día sigue, nuestra banda no suena en ningún lado y a la gente le encanta eso, decir: “Mirá la banda que descubrí”. Y me gusta eso. Es más genuino, más honesto, no hay una cosa inflada y al que le gusta es porque realmente le gusta la música. No pierdo las esperanzas con eso, sigo haciendo la música que me gusta que es el rock pero tampoco tengo prejuicio en hacer otros géneros. Por eso a veces hago hip hop, cumbia, lo que sea. No soy de separar y decir: “La música es solo la que a mí me gusta”. Soy un poco más abierto con eso. Trabajo mucho con bandas. Ahora hicimos un tema con El Klan que la rompió, salió hace un par de días y ya tiene como un millón de reproducciones.

Eso también es under de alguna manera. El pibe salió del Quinto Escalón, no está con ningún sello, eso lo vivís de la gente.

-Además trabajaste con Falsa Cubana…

Sí, produje un disco y además tengo muy buena relación con ellos, toqué en vivo un par de veces. Es una gran banda.

-También con The Otherness…

Estuvo buenísimo. No paro de trabajar con artistas nunca. Tengo un montón de artistas de renombre y otros que no los conoce nadie que son geniales. La verdad que tengo esa suerte.

-¿Qué bandas nos recomendas?

Hay una banda que la está pegando bastante que se llama Todo Aparenta Normal, esa me gusta mucho. De artistas que estoy produciendo… una banda de Rosario que se llama Montaje. Hice un disco de unos amigos que trabajan con La Renga que se llama Lo Peor del Mundo. Son más o menos como el nombre lo indica -risas-. En el disco grabó el Tete, el bajista de La Renga. Es una banda de rock under del under. También bandas de punk, bandas de amigos.

Ahora estoy trabajando con el audio para un video de 2 Minutos y está buenísimo. Aparte estoy produciendo cosas mainstream, unos temas con Toco para vos, hacen cumbia como Márama o Rombai. También con una chica que es del palo más reggaeton, Agustina Padilla. Te puedo recomendar una banda que se llama Jumanji. No, mentira- risas-. La banda se llama Jamani por manija pero lo gasto al pibe, son del Bolsón. Son mortales. Vinieron a Buenos Aires y la están rompiendo bastante. Produje un disco con la Secretaría de Cultura de Tierra del Fuego, con 22 bandas. Se llama Bandas del Fuego.

-¿Qué les dirías a las bandas de Patagonia?

Les diría que cuando yo era más joven y me vine de La Patagonia a acá fue porque creía que las cosas pasaban en Buenos Aires y allá no pasaba nada. Hoy, si bien sigue siendo la capital y todo el tiempo tenés shows o contacto con músicos y en Patagonia es más difícil, ya no se centraliza tanto la movida en Capital. En Capital es dificilísimo tocar y para la cantidad de bandas que hay, que creo que son alrededor de 16.000 solo en Capital, no hay lugares. En un punto es más fácil producir un show en La Patagonia que producirlo acá. Internet nos da la posibilidad de tener el mismo alcance, a Spotify no le importa si estás en Patagonia o en Berlín, le importa la audiencia que tengas y la música que hagas. Podés cantar en inglés y pegarla en el mundo estando en Río Senguer con una buena conexión de Internet -risas-.

Gaspar sabe que sigue: “El plan es apuntar a terminar el disco, sacarlo en Agosto, presentarlo en lo que queda del año. Cuando uno saca un disco se mueve un poco más la banda y hay más shows. Estábamos por ir a tocar a Comodoro, Puerto Madryn y Caleta Olivia pero justo se superpuso con Living Colour y tuvimos que suspender.

Tenemos ganas de llevar la banda a todos lados con el disco y llevarla también a Estados Unidos u otro país. Tenemos una posibilidad en Los Angeles, llegar a México, hacer eso sería tener otro sueño cumplido”.

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