El Ritual de Jane’s Addiction

Foto: Azu Baeza

El libro de Fabrizio Pedrotti abarca el disco Ritual de lo Habitual (1990) de Jane’s Addiction desde su creación hasta la separación de la banda y el nacimiento del Lollapalooza. Hoy charlamos con él.

(Por Flor Nieto) Fabrizio Pedrotti trabajó en La 100, en Radio Mitre, Soy Rock y cursó posgrados en The Guardian, por nombrar un par de cosas porque claro que hay mucho -muchísimo más-. Es músico profesional y Copywriter bilingüe. Su libro El Ritual de Jane’s Addiction, con prólogos de Perry Farrell (Jane’s Addiction) y Mike Portnoy (Dream Theater) ya se encuentra en todas las librerías del país.

¿Cómo surgió El Ritual de Jane’s Addiction?

Mi idea inicial era escribir un artículo extenso sobre “Ritual de lo Habitual”, el disco que el grupo sacó en 1990, y ofrecérselo a alguna revista. En ese momento se cumplían 24 años, y aunque no era una fecha redonda, me parecía que la historia era muy interesante.

Así que entrevisté al productor (Dave Jerden, que también trabajó con los Rolling Stones, The Offspring y Alice in Chains) y a músicos sesionistas. Pero a medida que pasaban los días se me iban confirmando más entrevistados, por lo cual decidí tomarme el tiempo y que ese artículo saliera al año siguiente, coincidiendo con el 25 aniversario.

A las semanas, por suerte, me sobrepasó la cantidad de información y de reportajes (para ese momento ya había hecho notas con Dave Navarro y con Eric Avery), y sentí que iba a ser mucho más provechoso esperar, investigar más a fondo y escribir un libro. Así que ese primer artículo ni siquiera llegó a escribirse ni a ofrecerse.

Pero mi cabeza empezó a trabajar muy rápido, y eso era una señal de que el proyecto era viable. A los pocos días ya tenía definido cómo contar la historia, qué elementos narrativos quería y sobre todo el método de trabajo. No me interesaba que fuera un “refrito” de viejos artículos, quería hablar directamente con toda la banda y sus allegados para obtener los testimonios de primera mano.

A eso, obviamente, le agregué material de archivo: conseguí -en formato físico- documentos confidenciales de Warner de esa época (con los números exactos de las ventas y la performance del disco en los ránkings) y le compré a coleccionistas del extranjero varias tandas de recortes de diarios y revistas de Jane’s Addiction, sobre todo de los ‘80 y ‘90s. Resumiendo, está compuesto en un 80% por nuevas entrevistas y el 20% restante con ese material de archivo, que también me parecía necesario para darle un contexto de la cultura norteamericana y de lo que sucedía en el mundo.

Portada del libro “El Ritual de Jane´s Addiction”: Editado por Gourmet Musical Ediciones, ya se encuentra disponible en todas las librerías del país.

Entrevistaste a cientos de bandas nacionales e internacionales, nóveles y consagradas ¿Por qué Jane’s Addiction?

Porque tienen una de las historias más apasionantes, y lo asombroso es que todo lo que se cuenta en el libro ocurrió en menos de dos años. Entre 1989 y 1991 grabaron el disco que los llevó al multiplatino, fundaron el Lollapalooza, y cuando estaban en el mejor momento comercial… ¡se separaron! Todo eso, en medio de sobredosis de heroína, autolesiones, orgías, intentos de suicidio, rituales paganos, rumores de VIH, arrestos y persecuciones. Mientras una mitad del grupo no consumía drogas o estaba intentando limpiarse (Eric Avery y Stephen Perkins), los otros dos eran todo lo contrario (Perry Farrell y Dave Navarro). Me llamaba mucho la atención cómo funcionaba un grupo tan disfuncional de gente. Además de eso, Jane’s Addiction originó el rock alternativo e influenció a más bandas de las que uno se imagina, por lo que merecían un libro así. Lo volví a comprobar cuando fui entrevistando a artistas de distintas épocas: Anthrax, Suicidal Tendencies, Deftones, Living Colour, Guns N’ Roses, The Smashing Pumpkins y Limp Bizkit, por nombrar a algunos.

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Incluso hay un capítulo muy gracioso en donde Alice in Chains intenta robarse el disco antes de que salga, y otro en donde Jane’s Addiction desobedece todos los consejos típicos de las compañías. Sacaron un single de once minutos, algo que era una locura.

Y sentía que había un vacío en cómo se contaba la historia del rock: parecía que se había pasado directamente del glam metal al grunge, cuando en realidad hubo una camada de grupos que hicieron de nexo entre ambos. Hay cientos de libros sobre las bandas clásicas de estadios, pero esto me parecía era un desafío interesante y fresco para el mercado hispano.

Para mí era muy importante que el libro no fuera simplemente una recreación lineal. Como la historia era tan novelística de por sí, organicé los capítulos de manera que tuvieran cliff-hangers y fueran atractivos para lectores que no necesariamente fueran fanáticos.

Estudié mucho para incorporar recursos estilísticos de la literatura y que se saliera de lo que se puede esperar de una biografía musical. Hay muchas subtramas que comienzan en un capítulo y se resuelven más adelante, con el objetivo de atrapar al lector y crear una tensión. Por ejemplo, Perry Farrell y su novia (Casey Niccoli) tenían como mascota una pareja de gallos, Pedro y Graciela. Casualmente, el culto que profesaba Perry (la santería cubana) sacrificaba a los gallos, pero el asunto de qué pasó con estos dos animalitos recién se resuelve sobre el final del libro. Por eso en la tapa aparece una gallina, que puede ser Pedro o Graciela.

El libro abarca el disco Ritual de lo Habitual (1990), desde su creación hasta la separación de la banda y el nacimiento del Lollapalooza ¿Nos contás alguna historia que te haya impactado?

En ese tiempo pasaron muchas cosas graciosas y hasta macabras, además de las que mencioné. La mayoría aparecen en la tercera parte del libro, que es donde se analiza la gira, el Lollapalooza y la ruptura. El ex mánager (Ted Gardner), por ejemplo, cuenta cómo era el método para conseguir drogas en el exterior sin que se enterara la policía.

También hubo un show desastroso en Pensilvania en donde Perry cantó poco y los fans intentaron tumbar el micro de la banda… ¡sin saber que en realidad ahí adentro estaban los plomos! El grupo ya había escapado a la siguiente ciudad, y por ese motivo arrestaron al sonidista y le hicieron una especie de perimetral. El tipo, que no tenía nada que ver, no pudo pisar ese lugar por años, y se le complicó porque tuvo que trabajar con un montón de otras bandas que giraban por la zona.

Además está la historia de cómo Farrell se hizo 365 cortes con una cuchilla de afeitar porque quería “sentirse vivo”, y tenía que ponerse sal para que las heridas le quedaran marcadas para siempre (algo que se llama “escarificación” y que hacían sobre todo los africanos). Lo peor es que se cortó en vano, porque a los días se le fueron. Ese tipo de historias también las analicé desde un punto de vista científico y antropológico, y expliqué con estudios médicos qué lleva a una persona a autolesionarse.

“Espero que disfruten del libro tanto como yo al hacerlo. Este año se vienen presentaciones en Buenos Aires, y en la segunda mitad habrá charlas en el resto del país. También hay mucho interés afuera y Gourmet Musical está haciendo las gestiones para que eventualmente se traduzca en el extranjero. Así que aunque para mí el ciclo de creación del libro “ya terminó”, en realidad recién empieza” dice.

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