Otros héroes que salvaron muchas vidas en barrio La Floresta

Así como trascendió el acto heroico del pastor de la Iglesia Centro Cristiano para la familia que salvó de una muerte segura el último jueves 4 de julio en horas tempranas de la mañana a toda una familia de perecer por la inhalación de monóxido de carbono y llegó a tiempo para asistirlos y trasladarlos de urgencia hacia el Hospital Regional, coincidentemente, en el mismo barrio La Floresta se han dado otros casos de heroísmo dignos de destacar.
Uno de ellos ocurrió un mes atrás, aunque lamentablemente se cobró tres vidas y hay una cuarta que fue trasladada al Instituto del Quemado en Buenos Aires. Ocurrió sobre el pasaje Santamaría y aún queda en la retina la tragedia que cobró las vidas de Carlos Fabián Bargas, su esposa Nancy Roldán y uno de sus hijos de 16 años.

Se trataba de una familia numerosa con varios niños de corta edad cuya progenitora fue una mártir antes de perecer en el siniestro, ya que uno a uno fue cargando a sus hijos hasta llegar a la única ventana sin rejas para ir soltándolos o pasándoselos a su vecina Roxana Blanco que estaba con un hijo adolescente que pudieron ir poniendo a salvo a varios de los niños.

Lamentablemente, Nancy Roldán en otro intento por seguir salvando la vida del hijo que murió en ese incendio, también quedó atrapada entre las llamas que se convirtieron en una trampa mortal.

El conmocionante caso dejó secuelas psicológicas muy fuertes para la vecina Roxana Blanco y su hijo adolescente, pero no obstante, con la tranquilidad de saber que hicieron todo lo que en esos momentos estaba a mano para salvar la vida de varios de esos niños que hoy están con su abuela paterna.

Te puede interesar
En menos de una semana lo detuvieron dos veces: ahora con una moto robada

Cuatro años atrás, otro chico de 14 años salvó a sus 6 hermanitos de otra trampa mortal

Sucedió también en la zona alta del barrio La Floresta, en un lugar casi inaccesible para los Bomberos voluntarios. Una tarde de jueves de mediados del mes de diciembre del año 2015 una casa también modesta y fabricada con elementos de fácil combustión como lo son chapas de cartón y maderas secas.

En la casa de la familia Aguilar habían quedado 7 hermanos, el mayor de ellos Iván Ramiro, de apenas 14 años. El resto de sus hermanos se repartían entre las siguientes edades: 1, 5, 7, 9, 12 y 13 años.

Un colchón que cae sobre una estufa tal vez por alguna travesura de alguno de los niños y el fuego que empieza a propagarse en contados segundos, los suficientes para que el mayor de los hermanos reaccione en el momento y comience a poner a salvo a sus pequeños hermanos. Fueron eternos segundos de corridas y griteríos de vecinos y llamados a bomberos voluntarios y grandes preocupaciones por la suerte de los pequeños.

Afortunadamente, Iván Ramiro había logrado poner a salvo a sus hermanos; él sufrió quemaduras leves y debió ser trasladado al nosocomio público, pero lo que presagiaba quizás una tragedia, solo fueron pérdidas materiales, totales, pero sin que haya que lamentar víctimas fatales.

 

Comentar
- Publicidad -