Por el pacto UE-Mercosur, el Gobierno busca acelerar la reforma laboral

El oficialismo acelera el tratamiento de temas como una reforma laboral ampliada, generar competitividad en industrias improductivas y reducir los costos.

Empresarios y sindicalistas tomaron nota esta semana cuando Dante Sica , ministro de Producción y Trabajo, repitió con entusiasmo que pretende acelerar las reformas. Ninguna modificación de la legislación laboral, sin embargo, avanzará por el Congreso antes de las elecciones presidenciales del 27 de octubre próximo. El funcionario aspira a ganar tiempo con pactos sectoriales, forzando una negociación entre las partes para discutir cambios en los convenios colectivos en tren de bajar costos y adecuar las actividades a los avances tecnológicos.

Sica reflota una iniciativa que no tuvo eco por ahora en las conversaciones con los textiles, bancarios, marítimos, metalúrgicos y camioneros. Su antecesor, Jorge Triaca, había logrado un trato, en cambio, con los petroleros en Vaca Muerta, con un acuerdo pionero que limitó hasta el derecho a huelga a cambio de la productividad en el yacimiento, y con los lecheros de Atilra, que asumieron la pérdida de beneficios salariales ante la crisis de la industria láctea.

Sica sumó a las negociaciones a Lucas Fernández Aparicio, el secretario de Trabajo. El ministro sentó a Aparicio el martes pasado en la mesa junto con los sindicalistas y empresarios, aunque lo ubicó en una punta, aislado, en un lugar desde donde ni siquiera podía escuchar con claridad lo que decía su jefe. Aparicio, que responde a Guillermo Dietrich, resiste por ahora callado los gestos de su superior.
“La intención es reducir los aportes patronales en determinadas actividades mediante un acuerdo con las partes y no mediante una ley. O buscar una salida en actividades que ya no van más”, reconocen la estrategia oficial en la cartera laboral.

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