¿Cómo ayudar a nuestros hijos a construir su autoestima?

¿Cómo ayudar a nuestros hijos a construir su autoestima? Lic. TO María Graciela Vlk
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¿Cómo ayudar a nuestros hijos a construir su autoestima? En primer lugar, aclaremos dudas ¿Qué es la autoestima?

La autoestima en niños y en adultos es la valoración afectiva que se hace de uno mismo, es decir, en qué medida uno se quiere a sí mismo, se valora o se siente satisfecho con su propia persona.

Se puede decir, que es una de las caras de una misma moneda. En la otra cara está el autoconcepto, que es la descripción más “intelectual” de nosotros mismos, la respuesta a la pregunta cómo nos describimos.

Por eso, la autoestima está referida al propio cuerpo: autoestima física; a las propias capacidades intelectuales: autoestima intelectual; de relación con los demás: social; a los estudios: académica, etc.

Los componentes se pueden decir que son los “ingredientes” que forman la autoestima.

Principalmente está formada por tres:

Sentimientos. Son las emociones implicadas y que van desde sentimientos positivos de aceptación y satisfacción, a negativos hacia uno mismo.

Ideas. Son los pensamientos que genera la propia autoestima. Por ejemplo, se pueden generar pensamientos internos como “nada me sale bien”; “no soy capaz”, o “si me esfuerzo, podré conseguirlo”.

Comportamientos. Por último, la autoestima se traduce finalmente en conductas concretas, en las que se actúe de forma determinada; por ejemplo, afrontar situaciones, evitar otras, etc.

Cuando somos niños y hasta la adolescencia se construye principalmente por las valoraciones que las personas más significativas (padres y otras personas muy cercanas) hacen del propio niño o niña.

El niño se describirá a sí mismo en base a la descripción que estas personas hagan, y su autoestima dependerá de cómo estas personas valoren cómo es.

El papel de los padres, profesores y otros familiares cercanos en el desarrollo de la autoestima infantil es clave.

Lo ideal sería conseguir una autoestima ajustada, si una autoestima baja es inadecuada, también lo es una autoestima excesivamente elevada y no realista.

Ayudar a conocerse

El primer paso consiste en ayudar a su hijo o hija a conocerse mejor.

Para ello le ayudarán a descubrir sus cualidades, de una forma realista, en diferentes ámbitos: en su propio cuerpo, en los estudios, en la relación con los demás y otras habilidades.

Ayudar a conocerse también incluye hacerle saber sus logros y valorarlos.

Una forma de hacerlo consiste en señalar las pequeñas conquistas que consigue, sin exagerar y de una forma realista.

Evitar etiquetas negativas

“Etiquetar” a los niños no es adecuado y las etiquetas negativas, mucho.

Algunas etiquetas son: “eres un trasto”; “miedoso”, “tímido”, “nervioso” …

Las etiquetas provocan una especie de “profecía negativa”, ya que crean la expectativa de cómo se va comportar. Paradójicamente, las personas y también los niños etiquetados, tienden a responder a esas expectativas negativas que se han puesto sobre él.

Por tanto, es algo que hay que tratar de evitar. Eso no implica que las conductas negativas o actitudes concretas no se corrijan, no se señalen o no se tomen medidas.

Desde que son pequeños, deben proponerle responsabilidades ajustadas a su edad. Esto les envía mensajes positivos hacia su autoestima: “creo que puedes hacerlo”, “esto lo pongo en tus manos…”

Las responsabilidades deben estar ajustadas a su edad y capacidad.

Darle pistas para solucionar algunos problemas

Tienen que evitar la sobreprotección excesiva, entre otras cosas porque transmite la idea de “tengo que protegerte porque vos solo no podés”.

Cuando los hijos se encuentran con dificultades y contratiempos, mejor que lanzaros a solucionárselos, aportémosle pistas para que ellos mismos las afronten y solucionen. Mejor ayudarles a descubrir qué tienen que hacer, que hacérselo directamente.

Además, en cuanto tienen que afrontar estas situaciones, ponen en marcha la búsqueda de alternativas y otras estrategias. Al superarlas por ellos mismos, la sensación de satisfacción es mayor.

Transmitir seguridad afectiva

Uno de los pilares básicos de la autoestima es sentirse profundamente querido. Esto es algo que los padres tienen a su alcance y en lo que tienen un papel insustituible.

Realizar muestras explícitas de afecto. Abrazos, besos, caricias…

“Que papá y mamá se quieren”. Esta percepción transmite seguridad afectiva en los hijos. Padres en armonía ayuda a construir una sana autoestima.

Cuidar los pequeños detalles. El afecto se juega en los pequeños detalles de cada día. Acompañarlos al colegio, preocuparse de sus asuntos, jugar con ellos, escucharlos, llevarlos al parque, dedicarles no solo el tiempo que nos sobra, reírse juntos…

Exigirles: Cuando los padres exigen de manera razonable y realista, los hijos perciben que ellos les importan y que quieren lo mejor para ellos.

Amor incondicional: Por último, la seguridad afectiva también implica la idea de incondicionalidad. Por eso, expresiones como “si no hacés esto es que no me quieres”, “si sigues así te enviaré a un internado” y otro tipo de chantajes afectivos, no tienen cabida. El amor de los padres a los hijos es incondicional, incluso en los casos en los que la pareja se rompe, la incondicionalidad significa que te querré siempre.

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