El Rincón Cultural es un espacio inaugurado hace menos de un año en la zona sur de la ciudad que ya cuenta con más de 40 talleres activos. Se define a sí mismo como: “Un centro cultural autogestivo, pensado y soñado por varios locos que buscaban un espacio en la ciudad para realizar y/o dar, actividades culturales, sociales, recreativas y terapéuticas para toda la familia”. Los emprendedores, locos y aventurados tienen nombre y apellido: Ezequiel López y Ana Toledo.

Él se define como un emprendedor nato, además es estudiante avanzado de la carrera de Gestión y Mediación Cultural. Ella es artista, bailarina y profesora de danzas. Ambos amantes del arte y la cultura, y autores de una bella historia que se encuentra en pleno desarrollo y crecimiento.

El Rincón Cultural hoy

Se ubica en la zona llamada Extensión del barrio Máximo Abásolo, sobre una lomada característica de la zona perimetral de la ciudad. No resulta difícil llegar en auto con ayuda quizás de un gps para quienes vayan por primera vez y más aún, varias líneas de colectivos paran a pocas cuadras lo que lo define como un lugar accesible. Sobre todo teniendo en cuenta que uno de los objetivos de base era permitir que niños y jóvenes del barrio también puedan llegar caminando, para quienes ir hasta el centro de la ciudad era una misión imposible.

Un equipo de Empresas + Negocios visitó el espacio personalmente luego de escuchar varios testimonios que hablaban del mismo con notorio entusiasmo.

Ni bien se llega sorprenden los muros color cemento de varios metros de altura y un portón que no permite ver hacia adentro lo que genera aún más intriga.

Todo cambia ni bien Ezequiel López, el administrador del Rincón Cultural, abre la puerta para darnos la bienvenida y como un anfitrión de lujo, nos conduce por todo el predio que tiene 2500 metros de extensión para que conozcamos todas las instalaciones.

Como era de esperarse, varias actividades se estaban desarrollando de manera simultánea en ese mismo instante. Por un lado había una clase de restauración de muebles, quienes nos dan la bienvenida y convidan mates y galletitas. Por otro una clase de música. Y también circulaban personas que ingresaban, otras salían, y otra joven cuidaba unas suculentas a la entrada. Y toda esa vida y ese movimiento transcurrían a pesar de haber sido una tarde gris y lluviosa de invierno. En el Rincón Cultural se respiraba otro aire.

Una historia que comenzó en el quincho de una casa

Ezequiel y Ana comenzaron su proyecto en el barrio San Isidro Labrador, ampliando la cochera de su casa y tirando abajo una habitación para poder albergar a personas que tenían esta demanda, esa necesidad de encontrarse con pares, interpelados por la música, los colores y ese que se yo que tienen las artes en todas sus disciplinas.

“De ahí viene el nombre rincón, era un espacio de 40 metros cuadrados en una esquina de nuestra propia casa” recuerda Ezequiel y cuenta que también se trataba de un lugar donde poder “alojar” amigos y amigas artistas que no encontraban dónde desarrollar sus actividades. “Era un hobbie para nosotros. Fue permitir que se use un lugar de nuestra propia casa que estaba en desuso porque solo vivíamos dos personas”.

Mientras relata los comienzos, haría pensar a cualquier persona que se
estaba remontando una década atrás, sin embargo aquel rincón existía hasta hace pocos meses. Menos de un año.

“Eso fue ganando cada vez más espacio. Comenzábamos a las 17 horas y nunca terminábamos antes de las 22 llegando a tener un promedio de entre 40 y 50 alumnos” recuerda Ezequiel. Ofrecían allí talleres como pintura, fotografía, dibujo, teatro y danza aunque menciona que el espacio para este último se les dificultaba bastante. “Nuestra idea es ser mediador entre quien brinda un conocimiento y sus potenciales alumnos o público en el caso de los artistas”.

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Dentro de las categorías explica que priorizan aquellas que no están tan difundidas o que no tienen tanto espacio ya ganado como por ejemplo zumba o fútbol.

Faceta emprendedora

Durante la distendida charla que transcurría al lado de una parrilla externa entre añosos árboles y jóvenes plantas, sale el tema que convoca esta sección y es la de su historia emprendedora o recorrido personal. Quien es Ezequiel, ese joven treintañero que se animó a dar un salto cuántico y tan arriesgado como puede ser administrar un espacio con más de 40 talleres y 2500 metros cuadrados.

Ezequiel López vivió 8 años en la ciudad de La Plata adonde se fue a estudiar Administración de Empresas: “Creo que confundí lo que es ser un emprendedor con la administración” asegura. O al menos cree que los test vocacionales le dieron una lectura equivocada. Admite que le sirvió mucho pero que no era lo que él quería hacer para ganarse la vida, trabajar en una oficina.

En esa búsqueda comenzó emprendiendo en el rubro gastronómico entre otros. Finalmente encontró que El Rincón Cultural, aún en ese pequeño e incipiente espacio, le permitía materializar sus dos pasiones: la adrenalina emprendedora y la gestión cultural.

Relata también que el haber vivido varios años en la ciudad de La Plata le permitió descubrir y vivenciar en carne propia lo que es el trabajo cultural autogestivo. “No quiero decir que en Comodoro no haya sino que allá caminás dos cuadras y en ese trayecto te cruzaste con tres espacios culturales” aclara y cuenta que ese fue puntapié de querer generar un espacio similar en la ciudad cuando tuvo la oportunidad de regresar y llevarlo a cabo junto a su pareja Ana.

Una vez tomada la decisión comenzó la búsqueda del espacio

Así comenzó la búsqueda de un espacio -tarea difícil si las hay- y más aún cuando el propósito es llevar adelante actividades culturales. Recuerda que muchos propietarios al escuchar el propósito deshacían la operación. “Hoy la palabra cultura está mal asociada al bardo o a las actividades netamente nocturnas y esto era algo diferente” cuenta. Cuando la tarea se complicó al punto del desaliento a través de las redes sociales ocurrió “el milagro”: Una vecina los recomendó con el dueño de “La Fortaleza” como se llamaba hasta entonces la casa.

Cuando llegaron a la entrevista el dueño resultó ser Maximiliano Bidolsky, más conocido como “El Mago Tole”, quien al entender que la propuesta apuntaba a ser algo familiar y cultural los aceptó inmediatamente como inquilinos administradores de La Fortaleza a quien aún continúa agradeciendo por confiar en ellos.
Así un 26 de diciembre del año 2018 recibieron la llave y comenzaron a proyectar lo que hoy es “El Rincón Cultural”.

Qué actividades se brindan actualmente

En esta primera etapa están desarrollando talleres para en una segunda poder ofrecer también espectáculos musicales, de danzas y teatro al atardecer.
El lugar comenzó a funcionar en marzo y ofrece entre tantos otros, taller de restauración de muebles, clases de apoyo de inglés, tango, fotografía, pintura, reparación de bicicletas y de entrenamiento canino “agility”.

Acerca de agility indica que es un tipo de entrenamiento para humanos junto a sus mascotas donde el objetivo es que además de que el perro aprenda, “vuelva a ser perro” refiriéndose a la extrema humanización que padecen en algunos casos. Solo paga el can $ 250 y puede ir acompañado de toda su familia quienes están invitados a disfrutar de las instalaciones mientras ocurre el entrenamiento que dura de 10 a 12 del mediodía los días sábados.

La agenda continúa abierta y como dijo al comienzo ellos son intermediarios y gestores por lo que invitan a profesores, artistas, y hacedores a presentar sus propuestas para ser parte del Rincón.

Contacto
Facebook: El Rincón Cultural
Celular: 0297 15-412-6128
Dirección: Calle Antonio di Benedetto Nº 88.

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