Historia de la primera bandera argentina

Primera bandera Argentina

Historia de la primera bandera: Se trata de la insignia nacional creada por Manuel Belgrano en 1812, descubierta en una capilla boliviana, en 1883, y devuelta al país en 1896. La bandera fue restaurada entre 2007 y 2009 y ahora expuesta en el Museo Histórico Nacional.

Como cada 20 de junio en la República Argentina, celebramos el Día de la Bandera en conmemoración a su creador: Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, fallecido ese mismo día en el año 1820. Cuenta la historia que Belgrano propuso crear una escarapela nacional, para que el ejército tuviera una insignia en común, y fue el Triunvirato quien aprobó la idea: “Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste”.

De esta manera, allá por 1812, Belgrano diseñó una bandera con los mismos colores, usada por primera vez en la ciudad de Rosario, a orillas del río Paraná, donde el ejército tomó juramento a favor de la libertad y la independencia.

Esa misma bandera estuvo perdida durante años. Los expertos del Museo Histórico Nacional, donde se exhibe actualmente la primera insignia patria, explican que se trata de una de las dos Banderas de Macha, nombre adquirido por haber sido hallada en 1883 en la capilla de Titirí, al norte de Bolivia en la ciudad de Macha.

En una capilla

Fue el cura Martín Castro quien las halló. “Al recorrer la capilla, se detuvo frente a unos cuadros de Santa Teresa que descolgó, y al arrancar los marcos se encontró con dos grandes banderas de más de dos metros de largo”, cuenta Viviana Mallol, magíster en Historia del Arte Argentino y Latinoamericano y coordinadora técnica del Museo.

Una de ellas, de 2,34 por 1,56 metros, era de seda despulida, con tres franjas horizontales: celeste, blanca y celeste; la otra, de parecido tamaño, pero con distintos colores: roja, celeste y roja. Sin embargo, con el correr tiempo, se demostró que el rojo fue generado por una decoloración de otro material que se encontraba en el cuadro donde estaban guardadas.

Dos años después, en 1885, el nuevo párroco de Macha, Primo Arrieta, decidió realizar una limpieza a fondo de la capilla. Al ser retirados los cuadros de Santa Teresa, aparecieron las banderas. Arrieta, luego de algunas investigaciones, encontró que el entonces cura de Macha había estado en una gran batalla y fue él quien perseguido ocultó las banderas en el cuadro antes de darse a la fuga.

Arrieta continuó su investigación para reconstruir la campaña de Manuel Belgrano en el Alto Perú, hasta su última batalla: Ayohuma. Se enteró, entonces, que antes de la derrota, Belgrano vivió en esa casa parroquial de Macha, donde se ocultaron las banderas para que no cayeran en manos de los realistas, contra quienes luchaban. Y allí quedaron ambas hasta finales del siglo XIX.

Museo Nacional

Tras la fundación del Museo Histórico Nacional, y por iniciativa de su primer director, Adolfo Carranza, se iniciaron gestiones con el gobierno de Bolivia para la devolución. Y entonces, en 1896, el gobierno de Bolivia, en gesto de confraternidad, entregó la bandera celeste-blanca-celeste a la Argentina, que hoy puede verse en el Museo. La otra quedó allí, y se conserva en el Museo Casa de la Libertad de Sucre.

“Una es negativo de la otra. La primera es indudablemente argentina, la segunda posee los colores argentinos, pero invertidos. También es una bandera nacional, solo que a dos franjas blancas y una celeste.

No sabemos exactamente cuántas franjas tenía la primera bandera nacional, pero sabemos que fue celeste y blanca, porque así lo señala Belgrano cuando dice que mandó hacerla conforme a los colores de la escarapela nacional, aunque no aclara si fue a dos franjas blancas y una celeste, dos franjas celestes y una blanca o una franja celeste y otra blanca”, explica Viviana.

La bandera fue restaurada entre junio de 2007 y diciembre de 2009 con el objetivo de estabilizar el textil teniendo en cuenta los criterios de restauración de mínima intervención, reversibilidad y utilización de materiales estables de conservación para consolidarla y darle estabilidad física y una lectura estética apropiada para su exhibición en condiciones adecuadas.

Cómo fue la restauración

La restauradora textil María Pía Tamborini brindó detalles sobre el proceso de recuperación de la Bandera de Macha, la insignia patria que en 1812 acompañó a Manuel Belgrano al Alto Perú.

“Soy como una médica de los textiles”, se definió María Pía Tamborini, la restauradora que en 2009 le dio nueva vida a la primera bandera patria. En una charla en el Museo Nacional de la Historia del Traje compartió con el público los secretos del trabajo que, con precisión quirúrgica, llevó adelante para preservar la emblemática insignia.

Tamborini comenzó a trabajar con la insignia en 2007, junto a su colega, Patricia Lissa. Tras un largo proceso de investigación, las especialistas iniciaron la restauración del textil, que luego de casi dos siglos de vida, estaba frágil, agujereado y había perdido los colores. El trabajo requirió de los conocimientos, las técnicas y las “habilidades médicas” de las restauradoras.

“Nos encontramos con una bandera de 2,40 por 1,60 metros muy deteriorada, de color ocre, con un solo fragmento celeste y blanco. Hicimos un mapeo del deterioro y empezamos a evaluar qué método de restauración seguir. Pero no pudimos avanzar mucho porque el Museo se cerró por orden judicial”, explicó Tamborini.

Las restauradoras pudieron volver a acceder al textil seis meses después. Colocaron los fragmentos de la bandera entre dos tules transparentes y dieron puntadas con hilos de seda, utilizando técnicas de costura similares a las de 1800. Para ello, recurrieron a agujas curvas que habitualemente se usan para cirugías de ojos.

Dos años de trabajo

Así, lograron que los fragmentos quedaran sostenidos entre los tules sin ser cosidos. De esta manera preservaron lo que quedaba del textil y también se aseguraron de que en el futuro pueda restaurarse nuevamente si aparecen técnicas de restauración más avanzadas. Luego del largo proceso de costura, las restauradoras unieron las tres franjas de la bandera y armaron una vitrina especial para exhibirla en sentido horizontal, como lo establecen las técnicas de preservación actuales.

El proceso de restauración llevó dos años y medio y se realizó en un taller del Museo Histórico en el que se instaló un vidrio para que los visitantes pudieran vivenciar el trabajo de las restauradoras.

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Fuente: Secretaría de Cultura de la Nación

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