Carlitos Bargas y su paso por Comodoro hasta la tragedia familiar

Fueron y fuimos muchos los que tuvimos la oportunidad de conocerlo en los últimos años, entre quienes se incluye quien esto escribe. Largas charlas en los recorridos de colectivos de zona norte hacia el centro y viceversa lo pintaban como él mismo se autodefinía en su perfil de red social: “fiel, luchador, jamás bajo los brazos y siempre listo a dar una mano a quien lo necesita”. Ayer encontró la muerte absurda junto a su compañera de la vida y un hijo adolescente. Terrible cuadro familiar que horas antes nadie podría imaginarse.

Breve reseña de una pareja luchadora

Carlos Fabián Bargas tenía 48 años cumplidos en abril último y era oriundo de San Nicolás de los Arroyos, un pueblo situado al norte de la provincia de Buenos Aires, a orillas del río Paraná y a la vera de la autopista que une Buenos Aires con Rosario. Su esposa Nancy Esther Roldán era oriunda de Lanús. Se casaron un 1 de marzo de 1996, tuvieron varios hijos y en algún momento decidieron emprender rumbo al sur, y eligieron Comodoro Rivadavia.

Carlos Fabián solía hablar con orgullo de su pasado como integrante del Cuerpo de Caballería del Regimiento Granaderos a Caballo mientras maneja la línea 13 o un Palazzo-Standard años atrás. Después quedó ese trabajo atrás y empezó nuevos emprendimientos, incluyendo el apoyo últimamente a la candidata a intendente Ana Llanos mientras a la par desarrollaba tareas como músico, prensa y manager de Guillermo González en un grupo de cumbia y música cuartetera local con logros como tocar en los “Sábados de pasión” que sale al aire por el canal porteño América los fines de semana.

Te puede interesar
Comenzaron a realizar charlas en los barrios de prevención de incendios

La mujer salvo la vida de sus hijos

De la mujer que según una vecina “salvó a la mayoría de sus hijos alcanzándolos hasta una ventana para que los agarren desde afuera, pero una explosión hizo que ella no se salvara”, Nancy Esther Roldán, la mujer de Lanús que en el pasado había trabajado en un supermercado conocido de la región, solía definir lo siguiente: “Amo a mi familia que me apoya y está al lado mío siempre… mi marido, hijos y mi nieto, los amo”. Su objetivo en la vida era ser feliz junto a su familia.

Eran luchadores y familieros, pero también muy creyentes. Apenas 24 horas antes, Carlos Fabián Bargas, como solía hacerlo habitualmente, había posteado en su muro de Facebook “Gracias Señor, por permitirme despertar un día más y disfrutar de mi familia. Amén”.
Y hay ocasiones en que sobran las palabras. (M.G.)

Comentar
- Publicidad -