Nene de 12 años murió de hambre y atado con un collar de perro

El niño Eduardo Posso, de 12 años, falleció en un hospital de Indiana, Estados Unidos, el pasado 24 de mayo por inanición. Tenía indicios de abuso prolongado y negligencia en su contra, informó la cadena CNN.

Un patólogo forense clasificó la muerte del menor como homicidio al encontrarlo en un cuadro de desnutrición y ausencia de atención médica. Según el personal médico del hospital IU Health Bloomington que lo atendió antes de su deceso, Eduardo estaba demacrado de forma severa y con el cuerpo lleno de moretones, laceraciones y úlceras.

Falleció poco después de ser llevado, inconsciente, al nosocomio. Hasta ahí lo llevó su padre, Luis Posso, de 32 años, después de que lo encontró frío al tacto en el baño del motel en Kokomo, Indiana, en el que vivían. La madrastra del menor, Dayana Medina Flores, de 25 años, declaró que el 23 de mayo Eduardo estaba enfermo, demasiado débil para alimentarse y que actuaba de forma incoherente.

 Sus asesinos

Luis Posso y Dayana Medina Flores fueron arrestados acusados de asesinato, negligencia, confinamiento criminal y agresión a un menor. Ellos fueron señalados como los responsables de la muerte de Eduardo al privarle de alimento, maltratarlo y mantenerlo encadenado en el baño del motel en el que vivían.

La pareja, que vivía con Eduardo y la hermana del menor en Bloomington, Indiana, fue detenida en el Centro Correccional del Condado de Monroe. Su libertad depende del pago de una fianza de medio millón de dólares por cada uno, según anunció el sheriff del condado, Bradley Swain.

La niña de 9 años y otros dos menores, un niño de cinco y otro de dos, están bajo la custodia de los Servicios de Protección Infantil. Al parecer, no muestran signos de algún tipo de padecimiento, dijo el sheriff.

Los menores se quedaban en el motel mientras que Posso y Medina Flores repartían publicidad para un circo ambulante en Indiana. Sin embargo, se suponía que ellos debían vivir en Florida.

Medina Flores declaró que salieron de Florida, la última residencia en la que la madre de Eduardo creía que aún estaban viviendo, luego que ella y su pareja tuvieron “varios problemas” con el Departamento de Servicios Infantiles del estado.

Lo mataron lentamente

Las autoridades a cargo del caso precisaron que Luis Posso y Dayana Medina Flores mataron a Eduardo lentamente de hambre. Según la madre de la víctima, Aurea García, el padre de Eduardo fue abusivo con el menor. De hecho, se separó de él por su actitud ruda hacia sus hijos, pero nunca lo creyó capaz de torturar al niño de la forma en que lo hizo.

Luis Posso le aplicó descargas a través de un collar electrónico a Eduardo.

Tras negar en primera instancia conocer los abusos hacia el menor, Medina Flores dijo que su pareja golpeó a la víctima también con un cinturón, un zapato y las manos. También manifestó que lo ató con cuerdas y cadenas en más de diez ocasiones.

En sus últimas semanas de vida, Eduardo vio su mundo reducido a un baño del motel donde vivía. Fue encadenado con un collar eléctrico para perros a un toallero, según la declaración jurada de la causa probable. Según la manifestación de Medina Flores, era retenido allí cuando la pareja salía a trabajar y lo vigilaban a través de una cámara.

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Posso admitió que azotó a su hijo con un cinturón, ratificando lo declarado por su esposa. Sin embargo, negó el haberlo privado de alimento -causa de la muerte del menor. Evitó ofrecer motivos sobre las otras lesiones de su hijo.

Un video hallado en el teléfono celular de Medina Flores muestra a Eduardo confinado y tendido en una bañera, dijeron los investigadores a cargo del caso. En el archivo, la madrastra entra al baño con otro niño ignorando la presencia de la víctima.

CNN indicó que también se encontró un texto en español en el dispositivo móvil de la mujer que decía: “Eduardo casi se sale de las cadenas”. Mientras que un autorretrato hallado en el equipo mostró a Posso con el menor amarrado en la bañera, según un comunicado de prensa.

El lamento de una madre

Aurea García, madre de Eduardo creyó todo el tiempo que su hijo iba a la escuela y vivía tranquilo en Florida. Se enteró que estaba en Indiana cuando la policía se acercó a su domicilio para anunciarle la muerte del menor la semana pasada.

“Cuando me dijo me volví loca, comencé a gritar. Mi esposo me estaba sosteniendo”, dijo García. La madre de Eduardo pensó que los agentes la visitaron porque su hijo decidió enfrentar a su padre y que estaba en búsqueda de ayuda para escapar de los abusos de su progenitor.

Luis Posso obtuvo la custodia total de sus hijos luego de la separación con García en el 2015, y divorciado en el 2016, cuando la mujer no asistió a una audiencia de custodia. Esto luego que el acusado de asesinato un día recogió a sus hijos y nunca más los devolvió.

La última vez que el niño se reunió con su madre fue en el Día de Acción de Gracias del 2017. “Esa semana mi hijo habló poco… tenía miedo de hablar”, dijo la mujer a CNN. Aquella vez lo vio delgado, pero Eduardo se justificó diciendo que solo estaba comiendo cereal en la cena. La escuela del menor ya había manifestado preocupación por su peso. Un portavoz del distrito escolar del condado de Manatee, Indiana, informó que Eduardo dejó de estudiar en diciembre del año pasado.

García creyó que el menor aún estaba en Florida luego de encontrarse con su ex esposo en la corte de Florida dos veces desde su divorcio. Ella pagaba una manutención por sus hijos a un domicilio en Florida. Nunca imaginó que su hijo era torturado por su propio padre.

“Nunca se me ocurrió que iba a hacer algo tan horrible como lo que él hizo. ¿Cómo puedes hacerle eso a tu hijo? No lo haces, no lo matas de hambre, lo encadenas, lo golpeas. ¿Cómo puedes pensar que alguien le haría eso especialmente a su propia sangre?”.

Ahora, García intenta encontrar consuelo esperando que la muerte de su hijo sirva para evitar más abusos contra menores. Hizo un llamado a no tener miedo a denunciar maltratos para poder salvar a un niño de ser lastimado.

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