Las Escuelas Hospitalarias de Comodoro cumplen hoy seis décadas de historia

Las directivas de ambas instituciones conversaron con Crónica y expresaron sus sensaciones por el aniversario número sesenta de las dos escuelas especiales de Comodoro Rivadavia. Fundadas el 6 de junio de 1959, cumplen una tarea diferente en materia de educación, acompañando a chicos que permanecen internados o que deben tener clases en su domicilio por cuestiones de enfermedad.

¿Qué entendemos por domiciliaria y hospitalaria?

Carolina Vargas y Mirtha Mendoza, directivas de la Escuela Hospitalaria y Domiciliaria 302 de Comodoro, brindaron detalles a este diario sobre la tarea que cumplen en el día a día. Vargas, directora de la institución, explicó que “al hablar de este tipo de escuelas, hablamos de educación domiciliaria y hospitalaria. Se trata de una modalidad diferente, donde trabajamos en contextos diferentes, en el domicilio del alumno o en el hospital o clínica. No tenemos alumnos en las sedes de las escuelas, salvo algunas eventualidades. Acá lo que hacemos es trabajar con los docentes, y hacemos los actos escolares. En el edificio también tenemos el grueso de la actividad administrativa y pedagógica, además de algunos talleres”, contó la docente de nivel primario.
La Escuela 302, de modalidad Hospitalaria y Domiciliaria trabaja especialmente con chicos que por cuadros de enfermedad no pueden asistir a una institución educativa ordinaria. Muchas veces, hay chicos que inician el nivel inicial en este tipo de colegios y terminan su educación secundaria también en el mismo lugar. El 6 de junio de 1959, se fundaron las dos escuelas en Comodoro Rivadavia. Hoy, ambas cumplen sesenta años de historia.
“A lo largo de estos sesenta años, el objetivo de la modalidad ha sido contener a los chicos. Nuestros inicios tienen que ver con la educación especial. Las escuelas surgieron cuando fue la época de la Epidemia de Polio a nivel nacional. En Comodoro se creó un centro de rehabilitación, había muchos chicos afectados por la enfermedad y se vio la necesidad de escolarizarlos, porque perdían mucho tiempo de clases. Además, había muchos adultos que no habían concluido su escolaridad, entonces hubo mucha gente grande que comenzó a concurrir a la escuela. Además, en la Comisaría de Mosconi se comenzó a dar clases a los presos, el comienzo fue más bien hospitalario, pero con el tiempo cambió y se incorporó lo domiciliario”, continuó Vargas.

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El día a día

Mirtha Mendoza, vicedirectora de la escuela, agregó que, actualmente también atienden a chicos con modalidad especial. “Además de los tres niveles que tenemos, también tenemos un cargo de educación especial. Dentro de lo que es educación especial, contamos con alumnos permanentes y otros temporarios. Los permanentes son los que tienen una internación domiciliaria, chicos que no pueden concurrir en todo el año a su escuela de origen. Los temporarios son aquellos que por alguna operación u otra circunstancia necesitan reposo”.
Carolina Vargas añadió además que “el trabajo en estos contextos requiere que el docente que trabaja en esta modalidad se adapte, tiene que ser flexible. Hay que llevar la escuela a la casa. Si nos encontramos con un domicilio sin gas, eso no impide dar la clase, uno no puede exigirle a las familias que cuenten con los servicios básicos, hay situaciones familiares realmente muy complejas. El docente tiene que recrear la escuela en el domicilio, esa es la gran diferencia con las otras modalidades”.

Por último, la vicedirectora planteó que “trabajar acá es una elección. El docente tiene que ser flexible y comprensivo, tiene que tener un compromiso muy firme. Hay que adaptarse a las familias y a las características de los domicilios. El educador es quien reconecta al alumno con la realidad, y eso es algo muy importante”, concluyó Mendoza.

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