Murió holandesa de 17 años que pidió eutanasia al no superar trauma por abusos sexuales

Noa Pothoven murió el domingo en su casa en Arnhem, Holanda, rodeada de su familia. Solicitó a la justicia se le aplique la eutanasia luego de calificar su vida como un “sufrimiento inaguantable”, pero se le negó. Finalmente dejó de alimentarse y falleció.

Cuando tenía 11 años, Noa Pothoven fue agredida sexualmente por un “amigo” en una fiesta. Al año siguiente vivió un trauma similar en casa de otro adolescente. Y hace tres años, dos sujetos la violentaron en un vecindario cercano a su casa en Arnhem, Holanda. Desde entonces sintió su cuerpo siempre sucio hasta el pasado domingo, cuando falleció a los 17 años en su habitación. Ella había pedido la eutanasia al no poder sobrellevar su “sufrimiento inaguantable”, pero se le negó, según confirma la periodista Naomi Oh Really, de Politico Europe.

Inicialmente, este medio y varios otros informaron que Noa Pothoven había fallecido por eutanasia, hecho que resultó ser falso.

“Iré directo al grano: en un plazo máximo de 10 días moriré”, escribió Pothoven en sus redes sociales, anunciando así sus intenciones de no continuar viviendo. “Después de años de luchar y pelear, francamente estoy agotada. He dejado de beber y comer por un tiempo, y después de muchas discusiones y evaluaciones, decidí acabar con todo porque mi sufrimiento es insoportable. Todavía estoy respirando, pero en realidad ya no estoy viva”.

Pothoven nació y murió en Arnhem. Reconoció su vida como “insignificante” hace un año por los problemas psicológicos que le impedían vivir con normalidad. Los padres de la menor descubrieron su calvario cuando hallaron en su habitación numerosas cartas de despedida. En una de las misivas, Noa detalló sus motivos para interrumpir su existencia que calló durante mucho tiempo. Nadie sabía de su sufrimiento.

“Revivo el miedo, ese dolor, todos los días. Hasta el día de hoy todavía siento sucio mi cuerpo. Mi intimidad ha sido asaltada, y nunca se podrá deshacer”, escribió la joven en uno de los textos, un mensaje que fue replicado en una impactante autobiografía que publicó a los 16 años.

En “Winnen of leren” (“Ganar o aprender”), Noa habló de su lucha contra el trastorno de estrés postraumático, la depresión y la anorexia que padeció tras los tres asaltos a su cuerpo que sufrió desde niña, los mismos que precisó ocultó por “miedo y vergüenza”. Contó sobre sus intentos de sobrevivir, pero terminó admitiendo cómo pretendía culminar con ellos: acabando con su vida, pues el continuar en este mundo “ya no era posible”.

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Una decisión meditada

Sin decirle a nadie, hace algunos años, la adolescente nacida en 2001 consultó sobre las posibilidades que tenía para obtener la eutanasia en la clínica Levenseinde (“final de vida”, en neerlandés) en La Haya. Aquella vez le rechazaron la asistencia por ser “demasiado joven, que debo completar el tratamiento del trauma y que mi cerebro primero debe estar completamente desarrollado. Eso dura hasta los 21 años. Estoy devastada porque ya no puedo esperar tanto”, dijo en su libro.

Pese a la negativa tenía claro que quería acabar con su sufrimiento. “No es un plan impulsivo. No me intenten convencer de que esto no es bueno. Es una decisión bien considerada y definitiva. El amor es también dejar ir, en este caso”, dijo en “Winnen of leren”, las mismas que escribió desde la cama de un hospital, mientras estaba en una sala de espera.

El legado de Noa es una advertencia a las autoridades para preocuparse en víctimas como ellas. Su madre advirtió que la menor estaba en contra del tratamiento de electroshock que le propusieron para aliviar su depresión. “Ella solo anhelaba la paz”, dijo su mamá.

Su libro también queda para los jóvenes psicológicamente vulnerables. La publicación le valió diversos premios por su narrativa sobre las dificultades para seguir viviendo con sus traumas y la crítica hacia el gobierno de su país al no contar con una institución que se dedique de forma exclusiva a jóvenes víctimas de abuso como ella que necesitan de ayuda física y psicológica.

Un niño de hasta 12 años puede recibir eutanasia en Holanda si así lo desea, pero solo cuando un médico determina que su sufrimiento es insoportable e irremediable.

En el 2017, 6.585 personas eligieron morir por esta vía (4,4% de fallecimientos del total de fallecimientos). La vía es legal cuando se realiza de acuerdo a los estrictos estándares descritos en la Ley de Terminación de la Vida a Través de la Solicitud y Suicidio Asistido, aprobado por el parlamento en el 2001 y hecho ley un año después.

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