Autoritarismo y autoridad (padres e hijos)

Cómo poner límites sin resultar autoritario? Veo a padres que, por no ser autoritarios, se quedan sin instrumentos que les permitan poner límites a los caprichos, rabietas y conductas insolentes de los hijos.

Padres que para que la sociedad no los mire mal, se someten a la tiranía de los nenes, con un “no sé qué hacer, no hace caso”, impotente.

Por no ser autoritarios, han perdido autoridad y se han debilitado en su rol. Los hijos no los respetan, manipulan a los padres para conseguir lo que quieren y los adultos “aflojan” para evitar conflictos.

En este “mundo del revés”, pareciera que son los chicos los que mandan a los otrora “reyes”, que han perdido la corona y el trono, cedido a nuestros principitos.

Pero ningún chico está preparado para tomar decisiones de peso y cuando los padres esperan que sean ellos los que decidan, están abandonando no solo su tarea como padres sino a los chicos.

Los límites

La tarea de los padres es educar. Educar implica decidir qué es lo mejor para los hijos, es poner límites, es cuidar, es evaluar qué los beneficia y qué los perjudica y si algo los perjudica apartarlos de esa situación. Desde la experiencia de haber vivido y de ser adultos, los padres necesitan valorarse y reconocerse como autoridades. Las libertades se otorgan de acuerdo a la edad del hijo y al criterio de los padres. Un criterio que tiene que basarse en pensar qué es lo mejor para ellos, no “lo que hacen todos” o “lo que se usa”.

En este mundo tan convulsionado es importantísimo que los adultos tomen las riendas de la educación, se paren firmes y se asuman como autoridad frente a los chicos. Ellos van a desafiarlos y a enojarse pero estas respuestas son parte del crecimiento, cuando aflojamos para que no se enojen los estamos no solo abandonando sino debilitándonos en nuestro rol y perdiendo el respeto de ellos.

No se trata de ser violentos sino de ser firmes, sintiendo que estamos convencidos de que nuestros “no” no parten de una posición de autoritarismo (no porque no), sino que es el resultado de haber reflexionado acerca de qué es lo mejor para ellos según su edad y su maduración.

Una tarea para nada fácil…

Ser padres no es fácil, no hay manuales y la sociedad está cada día más complicada. Es importante asesorarse, intercambiar opiniones con otros padres, conversar mucho cada pareja para acordar permisos y sanciones. También es necesario entender que somos el modelo que nuestros hijos van a tomar y que se educa más con el ejemplo que con la palabra.

Si mentimos, no esperemos que no mienta.

Si somos deshonestos, no esperemos que sea honesto.

Si somos violentos, no esperemos que sea pacífico.

Si lo sobreprotegemos no esperemos que aprenda a ser independiente.

Si le damos todo lo que pide no esperemos que aprenda a hacer esfuerzos.

La educación empieza en la casa y somos los padres los responsables de guiarlos para que el camino que elijan, sea el mejor posible.

Lic. Diana Ponce – MP 0040

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