Vecinos afectados por el temporal recibieron llaves de sus viviendas

El acto oficial será después de las elecciones, pero esta semana podrán habitar las casas construidas en Restinga Alí.

Las primeras 39 familias incluidas en las viviendas construidas para perjudicados por la emergencia climática de 2017 recibieron ayer las llaves, para poder comenzar a habitarlas en los próximos días.

El plan, ubicado en barrio Restinga Alí, será inaugurado oficialmente el 10 de junio, cuando las autoridades provinciales y nacionales puedan participar del acto. Por la veda electoral, ayer se realizó simplemente la firma del acta de recepción de llaves y se anunció los pasos a seguir para poder tomar posesión de las casas.

Funcionarios nacionales, encabezados por el secretario de vivienda Iván Kerr, y el secretario de Planificación Territorial Fernando Álvarez de Celis, fueron hasta el lugar donde habían convocado a las familias, para explicar junto a representantes del Instituto Provincial de la Vivienda y Desarrollo Urbano, en qué consistía la firma del acta.

La mayor parte de las familias había sido notificada apenas una hora antes de la entrega efectiva de las viviendas. De acuerdo con lo que explicaron los referentes del IPV, este jueves se realizará la conexión del servicio de gas para las familias que se encuentren en condiciones de habitar las casas.

Un cumpleaños especial

Entre las familias beneficiarias, Karen Mansilla y Juan José Neira explicaron que perdieron su vivienda de la zona de quintas de Máximo Abásolo aquel abril de 2017. “Estamos alquilando con lo que podemos porque solamente cobramos el subsidio de 30.000 pesos”, explicaron.

Después del temporal, vivieron durante siete meses en el Gimnasio Nº 3, para luego empezar a alquilar una casa que tenían que entregar este fin de semana por no poder pagar más. Tiene tres hijos, de cuatro, dos y un año. “Cuando fue el temporal, el de dos era un bebé de dos meses nada más y justo el 10 de junio, cuando dicen que hacen el acto, es el cumpleaños del más chiquito que entonces no estaba”, explicaron a Crónica.

En este tiempo, hicieron muchos trámites, completaron planillas, respondieron encuestas, entregaron documentación, hasta que ayer recibieron el llamado tan esperado.

“Un alivio”

Por su parte, Natalia Olima es una de las personas que todavía se encuentran en los módulos instalados en barrio Laprida, después de que su casa de calle Bogotá fuera arrasada por la corriente de agua y lodo, dos años atrás. Vive con su hija y un nieto de 4 años que ahora podrán vivir finalmente en su casa: “después de dos años en los que pasamos muchas cosas, es un alivio, una alegría”, dijo.

Olima recordó que “hace más de 20 años que estamos anotados en el IPV, pedí terreno también y no pasaba nada. Tenía que pasar esta desgracia para que me dieran bolilla”, acotó.

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“No lo podía creer”

Blanca Ester Carmona vivía con sus tres hijos en la zona alta de calle 13 de Diciembre en el barrio Pietrobelli, cuando ocurrió la emergencia. Fueron evacuados al Gimnasio Nº 2, pero luego se fue a vivir con uno de sus hijos.

Como la anterior consultada, la entrevistada lamentó: “tenía que ocurrir una cosa así para que hagan algo porque me cansé de escribir cartas, de pedir ayuda para materiales y nunca antes me facilitaron nada”.

Respecto al llamado mediante el que le notificaron la entrega de vivienda, aseguró que “no lo podía creer, pensaba que me estaban haciendo una broma”.

Tras años de pedidos no escuchados

Otra de las vecinas convocadas es Graciela Liendro, quien hasta 2017 vivía en la zona costera del barrio Stella Maris, debajo del supermercado, con sus siete hijos de entre 7 y 20 años y su marido. Las lluvias excepcionales de entonces arrasaron con la casa.
“Estuvimos en la vecinal del barrio José Fuchs como un año y después nos pagaron tres meses de alquiler, pero nada más”, comentó en referencia a la solución habitacional recibida durante estos dos años.

Dos de sus hijos son discapacitados, por lo que había pedido en varias oportunidades una casa. Por eso, agradeció que esta vez recibieran una respuesta a su problemática.

“Una recompensa después de pasar por tanto”

Mariel Peralta es hipoacúsica y vive con su hija de 14 años en una mejora de chapa, en el mismo terreno donde estaba su casa durante el temporal, en la zona de quintas de Km. 8. Ayer, relató que “cuando ocurrió la emergencia, perdí absolutamente todo”.

En ese sentido, comentó que en abril de 2017 “entraron 80 centímetros entre barro y agua adentro de mi casa. En ese momento, recibí ayuda de la gente común y pude salir adelante”. Sin embargo, admitió que la mejora “no es un lugar para vivir con mi hija porque pasamos mucho frío” además de padecer diabetes, hipertensión y episodios de asma.

Antes de la recepción de las llaves, mencionó que la “emociona poder darle algo mejor a mi hija. Lo deseábamos con todo el corazón y habíamos pedido tanto que nos dieran una respuesta”.

A diferencia de sus nuevos vecinos, ella se había notificado de la entrega de llaves el lunes “y la verdad es que no pude dormir, es una gran recompensa después de pasar por tanto, una alegría poder tener mi hogar, dulce hogar”, concluyó.

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