Síndrome del latigazo cervical

Estando estacionado en su vehículo en un semáforo y otro lo colisiona de atrás a 25km/h, esto, sería suficiente para producir una lesión de diferente grados de magnitud en su cuello, debido al latigazo que realiza su cabeza por la inercia del golpe.

Este síndrome fue descripto por el traumatólogo Crowe en 1928 bajo la denominación Whiplash, donde a consecuencia del impacto el cuello por la transferencia de energía sufre una aceleración y desaceleración brusca, que lleva a la cabeza primero hacia atrás en hiperextensión y luego hacia adelante poniendo a la columna en hiperflexión.

Esta secuencia de movimientos no fisiológicos, sin darles tiempo a los músculos de reaccionar sería la causa que produce la lesión a nivel cervical que de acuerdo con la intensidad de las fuerzas que actúen puede ir desde un grado cero, que luego de padecer el latigazo no presentan ningún dolor, hasta un grado cuatro, con una importante dolencia, con fractura y dislocación que requerirá un tratamiento quirúrgico.

Esto es más frecuente de lo que imaginamos ya que uno de cada mil habitantes por año lo padecen.

El incremento del parque automotriz en esta ciudad nos hace ver con asiduidad en nuestros consultorios a personas que luego de padecer una colisión posterior o lateral en su vehículo referir una dolencia cervical de características variadas que van desde simples molestias o cefaleas hasta alteraciones sensitivas con restricciones de movilidad, etc.

El impacto de un vehículo en la parte posterior de otro, es por una diferencia de velocidad menor del que recibe el impacto con respecto al de atrás, que no necesariamente tiene que ser extrema, se estima que entre una diferencia entre 9 y 20km/h existe el mayor riesgo de lesión cervical.

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Para entender un poco mejor, nuestra columna cervical posee una amplia movilidad y está compuesta por siete vértebras con discos vertebrales entre ellas custodiado por ligamentos y músculos que la direccionan y protegen. Su función es la de sostener la cabeza y proteger la médula y los nervios que emergen de ella.

La mecánica de este movimiento inesperado que no permite accionar los mecanismos de defensa de nuestro cuello produciría un esguince cervical forzando a las estructuras de nuestro cuello de acuerdo con el grado produciendo dolor, limitación en el movimiento del cuello, cefaleas, dolor temporomaxilar, debilidad muscular, dificultad para comer, disfonías e incluso alteraciones sensitivas.

Esta lesión que tiene altos costos terapéuticos como judiciales, paradójicamente su constatación diagnóstica, en las lesiones leves y moderadas, es básicamente por la inspección clínica del médico, ya que salvo en lesiones graves las radiografías, tomografías o resonancias darán una evidencia certera.

En el lugar del accidente hasta constatar una lesión grave es útil la inmovilización mediante collarines, mas luego desde el punto de vista terapéutico, se busca quitarlo ya que esto genera mayor contractura y debilidad muscular, y en concordancia con esto se indican grupos de ejercicios guiados por un kinesiólogo/a quien mediante agentes físicos y elongaciones y vendajes miofaciales, buscará disminuir el dolor y recuperar la funcionalidad de su cuello.

Por el Kinesiólogo Emilio Álvarez M.P.0066

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