Un cardenal se colgó de la luz para un edificio ocupado por refugiados

Konrad Krajewski

Un cardenal, Konrad Krajewski (55), decidió restablecer la luz de un edificio en el que viven ilegalmente 450 personas que se habían quedado sin electricidad.

Un duro enfrentamiento se desató el lunes entre el líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, y el Vaticano por la decisión de un cardenal de romper el precinto policial de un edificio ocupado ilegalmente en Roma para restablecer la luz a 400 personas. Son un grupo de migrantes de los campos de refugiados de la isla griega de Lesbos, incluido niños, y llevan ocupando un palacio romano en condiciones lamentables.

“Asumo las consecuencias”, asegura el cardenal polaco Konrad Krajewski, el limosnero del Papa Francisco, quien se encarga de socorrer a las personas más necesitadas de la capital. El gesto inédito del llamado Robin Hood del Vaticano sorprendió a los italianos, ya que se trata de una violación de la ley y podría tener consecuencias entre los dos Estados.

El derechista vicepresidente de gobierno y ministro del Interior Salvini, en plena campaña electoral para las elecciones europeas del 26 de mayo, exigió inmediatamente con su tradicional tono provocador que el Vaticano pague los 300.000 euros que deben los ocupantes del edificio a la empresa de energía eléctrica Acea.

“No comento las decisiones de los cardenales, sólo digo que si el Vaticano pudiera ayudar a todos los italianos que no pueden pagar la luz, el gas y el agua, muchas personas que no ocupan ilegalmente casas o edificios estarían felices”, añadió el ministro.

No es éste el primer enfrentamiento entre Salvini y el Vaticano. El ministro italiano no fue  recibido hasta ahora en audiencia por el papa argentino, quien suele criticar su política de mano dura contra la inmigración. La semana pasada el pontífice recibió a una familia que fue asediada e insultada en un barrio periférico de Roma por ser gitana, en un gesto de solidaridad que no pasó desapercibido en la capital.

UN “GESTO HUMANO DESESPERADO”

En el edificio ocupado, de siete pisos, en la calle Santa Croce in Gerusalemme, no muy lejos de la estación central de trenes y de la basílica de San Juan de Letrán, ya con luz y agua, el clima de agradecimiento por el gesto del purpurado es total. “El cardenal hizo lo que podía y debía hacer”, asegura Andrea Alzeta, uno de los coordinadores de las numerosas actividades artísticas que organizan en el edificio.

El purpurado, ordenado cardenal por el papa en el 2018, es responsable de la Elimosineria apostólica , es decir la persona encargada de dar caridad en nombre del pontífice argentino. Su figura es conocida, ya que suele recorrer la ciudad de noche para ayudar a pordioseros y a mendigos.

“Esa es la iglesia que nos gusta, la que está con los últimos”, comenta Alzeta tras lanzar una campaña de firmas para que les autoricen el pago de los servicios, que por razones legislativas y no tanto económicas no han podido hacer.

“Que Salvini comience por pagar las deudas de su partido. Queremos que nos traten como a él”, agrega Alzeta, al recordar que la Liga fue condenada el año pasado a pagar 49 millones de euros pero los jueces le han dado un plazo de cerca 50 años para cancelarla.

La decisión del cardenal polaco generó una polémica legal

Un ex magistrado, Carlo Nordio, pidió en un artículo que Italia proteste ante el Vaticano por considerar que el cardenal violó las leyes italianas. “Fue un gesto humanitario desesperado”, explica por su parte el diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, que recuerda que el religioso está dispuesto a pagar las multas.

 

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