Ana Clara Papeles: un emprendimiento que crece en base a sus convicciones

“Ana Clara Papeles” se basa en la elaboración de papel de fibras hecho de manera artesanal y recreando antiguos métodos como los que se utilizaban en China, hace 2.000 años atrás. Utiliza la fibra del coirón, del formio, de la yuca, cola de zorro, también de las cáscaras de cebollas, choclos, varas de agapanto y hasta algas que recolecta del basural, de las podas domiciliarias. También recibe donaciones de desechos que transformará luego en su materia prima a favor del medioambiente.

Su mensaje es nunca abandonar los principios fundamentales de sustentabilidad y cuidado del medioambiente en todo el proceso de elaboración. Y por esto es aún más valorada y respetada por sus clientes desde hace 18 meses.

Además de sus inéditos papeles hechos de fibras orgánicas recuperadas, creó lápices hechos con papel reciclado, pizarras de “ideas” para las oficinas -en vez de corcho son de papel en desuso- y tinta orgánica creada a partir de semillas y hollejos de uvas de producción vitivinícola. A ello se suman las bolsas confeccionadas de papeles de revistas y de desechos de imprentas y gráficas.

Ana Clara es un homenaje a las abuelas de sus hijas, tanto la abuela materna como la paterna a quienes define como sus grandes pilares del emprendimiento de Soledad Cardoso.

¿Cómo se logra en tan poco tiempo el desarrollo de productos?

A medida que más personas se enteraban que hacía papel desde residuos orgánicos me empezaron a llamar y a ofrecer cada vez más, no solo poda de árboles, sino también kilos de papel desde escuelas y empresas. Era tanta la cantidad que me puse a investigar qué otras cosas podía hacer con ese papel.

Trabajás bajo normas estrictas de sustentabilidad

Sí, siempre elaboré papel intentando utilizar la menor cantidad de recursos naturales e intentando que el producto sea ciento por ciento orgánico. Es la base de lo que hago.

¿Tenés colaboradores?

Sigo elaborando sola pero no podría decir que he crecido en soledad ya que son muchas las personas e instituciones que me acompañan. Por ejemplo la Municipalidad de Rada Tilly desde donde me compran productos o permiten dar talleres, la de Comodoro también a través de la Agencia Comodoro Conocimiento, cada vez que tuve dudas sobre costos o armados de presupuestos me han dado todo el asesoramiento, también las mentorías como de la Fundación YPF y del Ministerio de Producción de la Nación y todo lo que aprendí hizo que pueda crecer. A veces solo con la energía no alcanza, hay que primero aprender.

¿Qué necesitás seguir aprendiendo?

Lo que más me cuesta es poner precio a mis productos. Es el objetivo que me puse para este año. Muchas veces no se comprende que el precio se lo da la cantidad de tiempo que lleva la elaboración que es mucho. Me piden un presupuesto y lo comparan con productos industrializados y esto es diferente. No quiero decir que esté mal lo que hace un empresario, simplemente no es comparable porque mi propuesta es reutilizar lo que en su industria u oficinas tiran volviéndolo al circuito de lo utilizable.

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Soledad cree que sería muy positivo que una acción de ese tipo consiga alguna reducción impositiva para la empresa y eso haría que el círculo de buenas intenciones ea positivo para el empresario.

¿En qué espacios exponés tus productos en Comodoro?

Tanto en Comodoro como Rada Tilly siempre me invitan y ceden un espacio en las ferias tanto de diseñadores como de artesanos. Eso ayuda mucho a que se me conozca porque es algo que tenés que explicarle a las personas y que lo tienen que ver y tocar para entender bien de qué se trata. El colectivo de tejedoras en cada edición me hacen un lugar dentro de las capacitaciones.

Etiquetas plantables y tinta orgánica

Otro de sus mayores logros comerciales fue que sus etiquetas de papel acompañen una nueva línea de vinos orgánicos de un empresario local que participa de ferias internacionales en Francia e Inglaterra. Desarrolló tinta ciento por ciento orgánica elaborada a partir de hollejo y semilla de las mismas uvas que quedaban como desecho del proceso de elaboración. Para ello lo mezcló con resinas naturales reviviendo una vez más una técnica antiquísima que se utilizaba para escribir que data del siglo XV.

Lápices plantables

Uno de los productos más innovadores creados por Soledad en sus comienzos, fueron los papeles plantables los cuales una vez utilizados se podían plantar en una maceta o jardín. Así desarrolló papeles plantables de línea huerta, línea de aromáticas y línea de flores.

Una vez utilizado el papel plantable, la persona lo podía cultivar y transformar en una planta, cambiando por completo el paradigma de lo desechable.

Con los lápices siguió la misma técnica ya que en la parte superior de unos 5 centímetros, una vez que se agotó el grafito, se puede plantar también. Ciertas semillas como las de acelga, para la línea huerta, le quedaban afuera por su tamaño, en cambio en los cabezales de los lápices son posibles de incluir.

Tablas de colgar ideas

“Son tablas de organización, de colgar ideas” señala Soledad y su desarrollo lo pensó dado que las pizarras de corcho se realizan a partir de la corteza de los árboles de alcornoque cada siete años y de esta manera se le da nueva vida a los papeles que ya no se usan.

Sus pizarras pueden ser transformadas en carteles indicadores ya que su grosor los hace muy resistentes y el papel totalmente imprimible con la leyenda que se requiera.

Soledad disfruta  ver que el papel obtiene otra importancia y otro valor en vez de ser solo algo industrializado. “El papel es maravilloso, es un soporte artístico que permite hacer infinidad de cosas. Y lo mejor es poder reutilizarlo y darle una segunda oportunidad a elementos que fueron desechados”, concluyó Soledad con “Ana Clara Papeles”.

Contacto

Email: anaclara.papeles@gmail.com
Redes Sociales: Ana Clara Papeles
Teléfono 0297- 155-927165

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