La piel de calamar inspiró la creación de una manta de última generación

Alon Gorodetsky y Erica Leung

Científicos desarrollaron una manta espacial adaptativa de última generación con la capacidad para controlar la temperatura, inspirados en el diseño de la piel de los calamares.

“La innovación de ingenieros de la Universidad de California presenta propiedades modificables que permiten regular la cantidad de calor atrapado o liberado”, destacó Alon Gorodetsky, uno de los autores.

“Las mantas espaciales ultraligeras existieron durante décadas: hay corredores de maratón que se envuelven en ellas para evitar la pérdida de calor corporal después de una carrera, pero el principal inconveniente es que el material es estático”, aseguró.

Los investigadores se basaron en el diseño de varias especies de calamares, pulpos y sepias que utilizan su piel adaptativa y dinámica para prosperar en ambientes acuáticos, lo cual les es posible, en parte, a las células de la piel llamadas cromatóforos que pueden cambiar instantáneamente de puntos diminutos a discos aplanados.

Según Erica Leung, líder del estudio, usaron un concepto similar donde tenemos “una capa de estas diminutas ‘islas’ de metal que se unen entre sí” y que en “estado relajado, las islas se agrupan y el material refleja y atrapa el calor, como una manta tradicional”.

Mientras que cuando el material se estira las islas se separan y permiten que la radiación infrarroja pase y el calor se escape, explicó.

Por su parte Gorodetsky señala que este nuevo material tiene muchas aplicaciones, como insertos reflectantes en edificios para proporcionar una capa de aislamiento que se adapte a diferentes condiciones ambientales.

También podría utilizarse para fabricar carpas que serían excepcionalmente buenas para mantener a los ocupantes cómodos al aire libre; y para gestionar eficazmente la temperatura de componentes electrónicos valiosos.

“La temperatura a la que las personas se sienten cómodas en una oficina es ligeramente diferente para todos” por lo que el invento podría aplicarse al ámbito de la moda, con prendas que se ajusten a los parámetros de cada usuario, con el objetivo de que estos se sientan cómodos en un sitio de interior, dijo el científico.

Gorodetsky asegura que utilizar el material para la confección de ropa “podría generar un ahorro potencial del 30 al 40 por ciento en el uso de energía para calefacción y aire acondicionado”.

Y aquellos corredores de maratón que se envuelven en mantas espaciales podrían escribir un número en una interfaz de usuario integrada en la prenda para lograr el nivel deseado de confort térmico, optimizando el rendimiento durante las carreras y luego recuperarse.

Otros beneficios que Leung mencionó incluyen el peso ligero, la facilidad y el bajo costo de fabricación y la durabilidad del material. Señaló que se puede estirar y volver a su estado original miles de veces.

El apoyo para este proyecto fue proporcionado por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada – Energía y la Oficina de Investigación Científica de la Fuerza Aérea. El Instituto de Investigación de Materiales Irvine de UCI proporcionó las instalaciones de caracterización de materiales utilizadas por el equipo.

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