Video: Un rayo mató 21 vacas en un campo de Santa Fe

En medio de una fuerte tormenta, un rayo mató a 21 vacas Holando en la localidad de Eusebia, Santa Fe. El rayo cayó a unos 500 metros de la casa de ese campo y fue durante la madrugada, al momento de ordeñar, que se descubrió la tragedia.

El miércoles cerca de las 23, en un tambo a unos seis kilometros de la localidad de Eusebia, en el departamento Castellanos, la secuencia de lluvia tuvo su corolario con algunos episodios eléctricos.

Un rayo cayó a unos 500 metros de la casa de ese campo y fue durante la madrugada, al momento de ordeñar, que se descubrió la tragedia. El evento mató a 19 vacas que estaban en el silo de autoconsumo y dejó en grave estado fisico y neurológico a otro animal.

Sergio Grosso comentó: “Antes de 2016 teniamos un tambo de más de 200 animales, pero con dos inundaciones, la sequía y ahora con la devaluación habíamos podido conservar a cien vacas”, sin embargo “la lechería es como un ring donde recibís golpes todo el tiempo”.

Como veterinario y dueño de la explotación cree que no podrá recuperar el rodeo con los ciclos productivos. Sin embargo, la apuesta desde hace dos años es comenzar a cruzar a las Holando con ejemplares de Jersey, para hacer fuerza ante la afección del calor en el corazón de la cuenca lechera. Pero el proyecto va mas allá y la intención es llegar en unos cinco años a tener la triple cruza que sume a la raza Montbeliarde.

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“Estas son cosas que pueden pasar en el campo, es parte de los riesgos de producir”, pero las limitaciones son muchas para seguir adelante.

Grosso augura que algún dia las cosas cambien y favorezcan al productor. “Yo no pido nada, pero para estos casos ojalá algun día suceda que la AFIP nos permita recuperarnos, por ejemplo, evitar el pago de IVA unos años para poder reinvertir”.

Los problemas en el tambo no son solo una cuestión de precio o de ordenamiento de la cadena, sino que la falta de estructura y disponibilidad de fondos para hacer frente a contingencias constantes hacen que las debilidades se acrecienten en una cotidianeidad de lucha y trabajo que no se puede detener.

“Mi intención es seguir adelante. Ahora vamos a golpear puertas para ver si hay algún crédito a largo plazo que nos pueda ayudar a recuperarnos”, concluyó el dueño de los animales.

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