Ilusiones y desilusiones, esperar más de lo que los otros pueden dar

Por la Lic. Diana Ponce MP 0040

Muchas veces sufrimos por esperar de los otros más de lo que los otros nos pueden dar.

“Cómo pudo engañarme?” Con todo lo que los ayudé, me pagan así”. Creí que éramos amigas y se borró en mi peor momento”.

Ser humanos es ser imperfectos, todos tenemos defectos, ellos y nosotros.

También los amigos, también los hijos, también la familia y todos los que queremos.

Como los queremos, a veces restamos importancia a sus defectos o directamente no los vemos (negamos). Al hacerlo no nos cuidamos y luego nos sorprendemos y desilusionamos por sus malas actitudes.

Nada nos impide ser amigos por ej. de un estafador. Pero sabiendo que lo es…no le prestemos dinero!. Podemos salir, divertirnos, compartir asados, etc. Pero…no le prestemos dinero porque no nos lo va a devolver.

Cuando nos ilusionamos esperamos que la vida y las personas respondan según nuestras expectativas. Hacemos favores con la ilusión de que nos agradezcan y reconozcan. Ayudamos a otros esperando que nos ayuden cuando lo necesitamos. Brindamos cariño, atenciones, regalos, favores y creemos que recibiremos lo mismo a cambio.

Dar y recibir

Dar y recibir es un intercambio pero no siempre en los vínculos funciona de esta manera. Nos ilusiona creer que si damos vamos a recibir sin tener que pedirlo y muchas veces seguimos dando y dando aunque no recibamos lo que esperamos. Habría que pensar que si damos y no recibimos, pues tenemos que dejar de dar y empezar a pedir.

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El amor es el ámbito en donde las ilusiones y desilusiones encuentran terreno fértil. A veces nos enamoramos de una cara bonita, de un cuerpo bien proporcionado y nos dejamos llevar por la ilusión de que el contenido va a ser igual de atractivo. Es como elegir un libro porque nos atrae el diseño de la tapa y después decepcionarnos porque la novela no nos gustó tanto.

También muchas veces ocurre que con tal de quedarnos con la cara bonita nos hacemos la ilusión de que eso que no nos gusta “va a cambiar”. Nos engañamos, porque nadie puede cambiar a otra persona. Ya es bastante difícil cambiar uno, mucho más es lograr que otro cambie. Nos enojamos porque el otro es como es (y no como nos gustaría), sin aceptar que somos los únicos responsables de nuestras elecciones.

Las ilusiones son como globos y, como ocurre con los globos, en algún momento se pinchan. Es más sabio conocer en cada situación las ventajas y desventajas, lo lindo y lo feo, lo positivo y lo negativo. Si enfrentamos la vida con los ojos abiertos, es más posible que no suframos desilusiones.

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