Hitler quiso hacer estallar Notre Dame y los monumentos de París

En Agosto de 1944, Hitler ordenó a sus subordinados que destruyeran los monumentos más destacados de Paris.

Dietrich von Choltitz, gobernador militar alemán impuesto por el Tercer Reich en París, dirigía una defensa desesperada ante el empuje imparable de los Aliados, y el 23 de Agosto de 1944 recibió una orden desquiciada de Adolf Hitler: “París no debe caer en manos del enemigo, salvo siendo un montón de escombros”.

Quería hacer saltar por los aires, los principales monumentos de la urbe mediante explosivos y cohetes antes de tocar a retirada. Desde la Torre Eiffel hasta la catedral de Notre Dame.

Durante la noche del 24, los peores temores de las tropas alemanas afincadas en la capital se hicieron palpables cuando la unidad acorazada del general Philippe Leclerc, arribaron hasta los suburbios de París. Según narró el mismo Von Choltitz, durante la mañana del 25 recibió una llamada de Hitler para hacerle una pregunta: ¿Arde París?. Por suerte, el gobernador militar tuvo el valor suficiente para rebelarse con el “Führer” y, con ello, salvó siglos y siglos de historia.

La obra de cabecera que narra los sucesos es la novela histórica «¿Arde París?» (escrita por Dominique Lapierre y Larry Collins). En la misma, los autores recrean de forma minuciosa los momentos previos a la caída de la capital mediante los testimonios de decenas de supervivientes. No obstante, lo cierto es que el “Führer” ya había hecho referencia mucho antes a la destrucción de la ciudad. Así lo cree, al menos, el historiador Robert Ambelain en su obra “Los arcanos negros de Hitler”. El autor es partidario de que la primera vez que habló de ello fue en 1940, poco después de que los Panzer germanos atravesasen la Línea Maginot y tomasen el país en menos de un mes.

Robert Bevan señaló en “The Destruction of Memory: Architecture at War – Second Expanded Edition”, también estaba planeado hacer saltar por los aires mediante explosivos los monumentos de la capital. El objetivo principal era la Torre Eiffel, símbolo de la ciudad desde que fue levantada en 1887. Sin embargo, también estaba establecido acabar con el Arco del Triunfo, los Inválidos, el Palacio de Luxemburgo, las calles ubicadas en los alrededores de la Plaza de la Concordia o la Casa de la Ópera. El autor afirma en su obra que, por descontado, Notre Dame sería también una de las elegidas para sufrir este triste destino.

 

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