Liliana Ancalao, visibilizar la interrupción

(Por Ezequiel Murphy) Liliana Ancalao es profesora en letras y poeta mapuche, referente de la Patagonia Argentina. Publicó poesía y ensayos referidos a la cuestión mapuche.  Se reconoce como “oralitora”, como punto de inflexión entre los antiguos y los contemporáneos mapuches.  Aquí, nos presenta un panorama sobre la difusión de la literatura y la cultura de pueblos originarios y sobre los estudios académicos del tema, en la Argentina y otras partes del mundo.

¿Qué hubiera ocurrido si no hubieran tenido lugar la conquista europea y los genocidios subsecuentes? ¿De qué otro modo las culturas originarias podrían haber seguido difundiendo su conocimiento, su forma de estar en el mundo?

Liliana lo explica como una interrupción, porque no hubo posibilidad de continuidad de las sociedades indígenas.  Pero como en todo, hay buenas noticias, por ejemplo, la literatura, una forma de resistencia tan ancestral como efectiva, porque constituye la misma esencia del ser humano. Sobre esto, sobre el presente del pueblo mapuche, sobre la oralitura y sobre las voces de hoy, nos cuenta Liliana.

-¿Podés contar cómo fue tu acercamiento a la literatura y tu encuentro con la poesía mapuche?

-Con la literatura mi acercamiento primero fue a través de la lectura. Leyendo cuentos e historias en una biblioteca que había en Diadema. Me gustaba mucho leer.

-¿A qué edad?

-En la primaria. Después mi papá nos compró una colección que se llamaba “El mundo de niños” que eran como quince o veinte tomos con historias del mundo, incluso de pueblos originarios. Me acuerdo de una historia de los indios yaki que son de la zona de México. Eso por la lectura, después la escritura vino a través de la música, le presté atención a las letras por mi hermano mayor que empezó a traer discos a casa. Así llegaron León Gieco, Sui Generis, etcétera… a partir de la música y las letras ingresé a la poesía, a escribir poesía. Después en la secundaria me encantaban las materias de literatura, me gustaba escribir también. Siempre tuve buenas notas en la redacción y en la universidad había una posibilidad de hacer la carrera de profesorado en Letras, no es que a mí me gustara la docencia, a mí me gustaba la literatura, pero la más cercano que había era el profesorado. Ingresé al profesorado y al mismo tiempo seguí escribiendo y empecé a trabajar con grupos. En año 82 apareció el Centro Creativo Sur acá en Comodoro Rivadavia, trabajé con ese grupo y ahí por primera vez leí en público en voz alta. En la carrera de letras también empezamos a organizar talleres de escritura, ahí conocí a Mario Murphy. Estuve en sus talleres y empecé a ir a los encuentros de escritores en Madryn. Empecé a además de leer la literatura universalizada, a conocer a los autores de la región. Después me casé con Lucho (Martínez) y ahí otra vez la música y la letra volvieron a interesarme en su relación que hay en la canción. También conocí letristas de canciones a los que valoro como Chele Díaz, Nelson Ávalos y La Chuza.

-¿Cómo llegaste a la literatura mapuche? ¿Cómo te acercaste, te encontró o se encontraron?

-Nos encontramos. Empecé a acercarme a la temática mapuche con mucho respeto, porque yo notaba cierta folclorización, tergiversación, aprovechamiento del tema. Me hice amiga de Aimé Painé, de Luisa Caucumil. A Luisa desde lo artístico y a Aimé desde escucharla; en 1994 fundamos en Comodoro una comunidad que se llama Ñankulawen y a partir de ahí me fui sintiendo más segura, para publicar lo que yo escribía desde mi identidad mapuche. Así y todo, tengo que decir, que el conocimiento mapuche es un conocimiento en construcción, eso se nota también en mi obra; digamos que si leo los primeros textos que escribía y los que escribo ahora, hay algo así como un avance en el conocimiento. Mis publicaciones las he ido dejando, así como están, no es mi intención corregir el pasado.

-¿Cómo definirías tu escritura y qué tópicos te interesa más trabajar?

-Yo lo que he hecho es un camino de experiencia, de regreso a mis orígenes, soy aprendiz del mapuzungun, que es el idioma mapuche y accediendo al idioma accedés a un modo de concebir el mundo. Así que desde allí y desde la experiencia de asistir a los camarucos, a los trawun, a los encuentros de escritores, de pueblos originarios, voy escribiendo lo que voy viviendo, entonces no sabría, en este momento qué tópicos, pero por ejemplo en mi primer libro, la tercera parte se la dedico a mi identidad mapuche, escribo desde allí más posicionada. Hay un poema que se llama “Mi voz” justamente en el que hablo de esa identidad, de cómo me siento. En el segundo libro que es bilingüe, se llama “Pu zomo wekuntu mew” (Mujeres a la intemperie) allí hablo de un tránsito permanente entre el campo y la ciudad, que es mi camino de aprendizaje también, del mapuche kimün (conocimiento) y que lo realizo siempre en compañía de mujeres. Hay una prevalencia de identidades femeninas que me han acompañado siempre, desde mi bisabuela hasta mis abuelas, mis tías, mis primas, mis hermanas y las mujeres que hacen una militancia de la memoria.

Presentaciones: Ancalao en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara en diciembre de 2018.

-¿Por qué decidiste incorporar el término de oralitura?

-Del término oralitura me posesiono más, o lo uso más, cuando estoy acompañada de otros escritores de otros pueblos originarios, ahí me acuerdo que soy oralitora; me parece que es un término que abarca más que la cuestión mapuche, la poesía de los pueblos originarios contemporáneos. Yo conocí la existencia del término en 1997 en ese encuentro que realizó Elicura Chihuailaf en Temuco y al que fui invitada. Allí asistieron otros poetas como Natalio Hernández, Graciela Huinao, Jackeline Caniguan, Leonel Lienlaf, Jorge Miguel Cocom Pech, Rayen Kushe, Gabriel Salvador, Fredy Chicangana, Lorenzo Ayllapan, Carlos Levi Rañinao, Ricardo Loncón y otros. Ya estaba instalado el término oralitura y lo que se charlaba en las reuniones giraba en torno a esa cuestión que tenía que ver con que escribíamos lo que habíamos escuchado en nuestras infancias o que escuchábamos en las reuniones y que había una tradición ancestral, de lo que de alguna manera era literatura ¿no? los cantos, los de creación propia, no los sagrados y colectivos como los taüles. Eso estaba en la cultura ancestral pero fue interrumpido por la invasión, por el ejército chileno y el argentino. En la pacificación de la Araucanía y en la conquista del desierto esa tradición oral se interrumpió. Nosotros los contemporáneos tenemos una formación literaria que viene de otras aguas, esa literatura universalizada -que no es universal sino universalizada-, de esta mezcla y de esta intención de estética, ya con nombre de autor, surge esta nueva literatura, para mí es una unión de oralidad más literatura. De todas maneras, es uno de los conceptos que está en discusión y está en las charlas. Se ha desarrollado con mucha fuerza en Colombia, en México y que ha sido tomado, incluso hay cátedras de oralitura en la universidad. Acá lo tenemos como rezagado, nos reconocemos como escritores mapuches contemporáneos y la cuestión de ser oralitores o no casi no se discute.

-¿Podrías especificar a qué alude el concepto?

-No sé si otros lo tomarán así, yo lo diferencio por el lado de nuestra contemporaneidad, es decir que no somos los oradores ancestrales, somos contemporáneos y el término sirve para señalar esa interrupción, que nosotros llegamos a la literatura con una carga más y nos juntamos en este punto, pero hubo una interrupción. No somos una linealidad en el tiempo con esa oralidad. Y no sé qué caminos seguiremos.

-¿Se puede ser mapuche hoy o qué sería ser mapuche hoy?

-Para mí la identidad es una construcción y sí claro que se puede, estamos siendo de hecho. No creo que después haya una única identidad. Lo hacemos a través de la literatura y de recuperar el idioma, recuperar las ceremonias, el almanaque, el modo de medir el tiempo y un montón de conocimientos y sabés qué, estamos recuperando la historia, la historicidad. Ahí no solamente somos nosotros los buscadores, sino también los historiadores, los antropólogos que están empezando a publicar el fruto de sus investigaciones documentadas. Por ejemplo, han aparecido publicaciones de historias de los loncos: la de Calfucurá, la de Sayhueque, la de Inacayal. Recuperando la historia de los loncos vamos llenando espacios, que habían quedado vacíos en nuestra historia. Era como que éramos precolombinos que morimos ahí en 1885 y de golpe aparecimos en 1992. Acá del lado de Puel mapu, en Ngulu mapu desde hace más tiempo hay una presencia más visible.

-Hay una relación entre tus escritos teóricos como los ensayos y tu escritura creativa en la poesía ¿Eso es deliberado, es consciente? ¿Cuáles son los puntos de contacto entre ambas formas de escritura?

-Me pasa que me convocan generalmente como escritora de pueblos originarios, entonces cuando me invitan me suelen pedir que lleve alguna ponencia, alguna charla sobre el tema del encuentro. Entonces me he visto obligada a escribir ensayos, no es que me surjan. Lo que me suele pasar es que mientras voy pesándolo al escrito, me entusiasmo y generalmente me gusta el resultado. Me obligan a ordenar ideas, cosas que no terminan de salir en la poesía pero que están ahí.

-Eso te ayuda a reflexionar más sobre lo que escribís. ¿Hay una retroalimentación?

-Sí, hay hallazgos también ahí, se van vinculando las dos cosas. Por ejemplo, hay uno que tenía que escribir sobre  la literatura de los pueblos originarios hoy, entonces me puse a escribir y encontré rasgos que no había pensado antes.

-¿De qué manera crees que impacta en nuestra sociedad y en el mundo literario, la literatura mapuche?

-Bueno, por ejemplo, mi poesía ha visibilizado la presencia mapuche del lado argentino. Dentro de la literatura muchos no saben, que los mapuches estamos también en la Argentina. El impacto sobre todo lo noto en el mundo académico, hay como una mirada sobre la escritura contemporánea de los pueblos originarios. Hay un estudio, una investigación y una profundización. Después en el mundo ecologista porque como la visión de los pueblos originarios siempre fue de respeto y de responsabilidad sobre la salud del planeta, es un discurso que se levanta y del que también suele ser punta de lanza para la defensa.

-¿Vos empezaste entre la década del 80 y 90, encontrás que ha habido un cambio, ha ido creciendo ese impacto y el espacio que tiene la literatura mapuche?

-Sí, claro. Hay eventos y también premios para los escritores de pueblos originarios que escriben en las dos lenguas, hay una tradición de premios. También el festival internacional de poesía de Medellín empezó a incorporar poesía de pueblos originarios. Este es un evento impresionante, donde hay financiamiento de otros países y traen escritores del mundo. Los escritores están una semana en Medellín y trasladándose en grupos de a cinco o seis poetas a distintos pueblos de Colombia. Es una maravilla. A los lugares a los que vas hay público esperando para escucharte.  Ni hablar del recital en el cerro Nutibara en Medellín.

-¿A Colombia fuiste a este evento y también en otra oportunidad?

-Sí, en el 2014 fui a Medellín y a México al Festival de las Lenguas de América de Montemayor, organizado por la Universidad Autónoma de México, que también quedás ahí como parte del contenido de la universidad. Para eso cedés derechos de imágenes y demás. Ese festival culmina en un recital en un salón que se llama Nezahualcóyotl. Ese recital es una belleza, te dan unos quince minutos para hacer tu presentación. A mí siempre me conmueve escuchar a los distintos poetas de los pueblos originarios en sus lenguas. En general se ponen la vestimenta ancestral. Es una conmovedora fiesta. Eso fue en 2014 y después a Colombia volví este año al Encuentro Intercultural de Literatura Amerindias. Eso también forma parte de una red de universidades de Colombia, Perú, Chile y creo de México. Es un encuentro que ya se viene haciendo hace seis años. Ahí confluyen académicos, estudiantes con sus investigaciones y tesis y también poetas y escritores.

-¿Este año también estuviste en Estados Unidos?

-Sí, en la Universidad de Furman, en Carolina del Sur. Eso tiene que ver con una docente, Sofía Kearns, que tiene la cátedra de español en esa universidad. En su espacio de literatura empezó a estudiar la literatura de los pueblos originarios y ahí se encontró con mi poesía y se comunicó vía e-mail.

-¿Cómo fue la experiencia en Alemania? ¿Fueron integrando un grupo?

-Sí, somos parte de un grupo de investigación de literatura patagónica, ese es el foco de la red temática, por eso es una red conformada por universidades de Chile, Argentina y Alemania. También lo integraClaudia Hammerschmidt -quien tiene las cátedras Literatura española, latinoamericana y francesa en el Instituto de Filología Románica de la universidad Friedrich Schiller de Jena-. Ella se encuentra con la literatura patagónica y después con las literaturas de pueblos originarios. En realidad, empezó la investigación sobre literatura patagónica en general y  en este momento está muy centrada en los pueblos originarios de acá.

-¿Qué actividades hacen allí?

– Para mí era un mundo desconocido. Anduvimos por Berlín, por Polonia, por Bonn, y Jena centrando las actividades. En Berlín hay un contacto con una librería en español, ahí poetas y músicos presentaron libros y dieron recitales. Después en otra librería en Bonn, lo mismo. Ahí el contacto lo teníamos con mi hermano, porque él vive ahí.  Después di una charla grabada sobre mi obra, luego una clase con los alumnos de Claudia, también sobre mi obra. Y una conferencia sobre literatura mapuche contemporánea, para un público general en la universidad.

-¿Cómo es la experiencia de ir al exterior a hablar de tu obra?

-A mí me pasa que me conmuevo mucho, no sé si es por la distancia o hay algo en mí que dice: “mirá hasta donde llegó tu poesía”. En Furman cuando empecé a leerles la poesía a los alumnos de Sofía, empecé a llorar y en Alemania también me pasó.

-¿En la Argentina qué estaría faltando para lograr cosas como esas o para seguir difundiendo la literatura y cultura mapuche?

-Para mí, personalmente, el hito fue el año 1992, a partir del cual empezamos a autorreconocernos y hacer el camino de regreso. De militancia de la memoria. Creo que hemos logrado un montón ya los docentes no hablan de nosotros, como en tiempo pasado. Va creciendo el número de gente que se autorreconoce, que por ahí no milita, pero no tiene problema en decir su origen.  Se podrían hacer encuentros de escritores en lenguas indígenas, que ya se han hecho en Córdoba. Invitaron a un escritor wichi, uno qom y una escritora de ahí de un pueblo originario de Córdoba.  En Fishke Menuco, en “Las conversaciones de otoño” también nos hemos encontrado escritores mapuches. También se han hecho en Neuquén, San Martín de los Andes. Sé que en distintas localidades se han hecho encuentros.  Creo que sería cuestión de ponerse a pensar, creo que un encuentro de escritores mapuches o de pueblos originarios sería bueno hacerlo.

En comunidad: Ancalao junto a integrantes de la comunidad Ñanculawen.

Sobre Liliana y su obra: Nació en Comodoro Rivadavia en 1961. Pertenece a la comunidad mapuche Ñamkulawen. Es Profesora en Letras por la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Se jubiló en la docencia secundaria. Coordinó un ciclo de Arte Popular en los Barrios. Es parte de un grupo de investigación universitario e integra los colectivos “Peces del desierto” y “Trovadores patagónicos”.

Entre sus múltiples libros publicó “Tejido con lana cruda” (2001), “Mujeres a la intemperie-Pu zomo wekuntu mew”(2009) y “Resuello-neyen” (2018) libro de ensayos y poesía. Su obra integra varias antologías editadas en la Argentina y el exterior, entre ellas: “Taller de escritores. Lenguas Indígenas de América”, “La memoria iluminada. Poesía mapuche contemporánea”, “Mamihlapinatapai, poesía de mujeres mapuche, selknam y yámana”.

En febrero de 2018 ha sido tapa de la revista World Literature Today e invitada especial del programa televisivo “Susurros y Altavoz”. Ha asistido, invitada por la Furman University a First Nations Lectures, Inspired Resistance: The Poetry of Liliana Ancalao and First Nations In Dialogue: Cherokee and Mapuche Perspectives en marzo de 2018,  Greenville, Estados Unidos.

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