Italia fue sede del Encuentro Mundial de las Familias

Verona, Italia, fue sede del Encuentro Mundial de las Familias a fines de marzo. Allí se realizó un encuentro de ultraconservadores de todo el mundo cuyo único y absoluto modelo de familia es aquella constituida por mamá, papá e hijos, en donde la palabra género es un insulto, y el aborto una abominación.  

“Al aborto hay que llamarlo por su nombre: el asesinato de un niño en el útero”, afirmó el presidente de Family Day, durante el Encuentro Mundial de las Familias.
El encuentro –llamado oficialmente “Vientos de cambio: Europa y el movimiento global pro familia”– fue organizado por la Organización Internacional por las Familias (IOF, por sus siglas en inglés), un grupo ultraconservador estadounidense fundado en 1997, pero que realiza desde el 2012 estas citas que no solo abogan por la familia tradicional, sino que están en contra de cualquier programa de salud reproductiva o de los derechos de la comunidad LGTB, y que cada año consigue más presencia, dinero y atención gracias a la expansión de la ultraderecha en Europa y el mundo.

El encuentro se inició el 29 y culminó el domingo 31. Debido a su polémica agenda homofóbica y antiabortista -que contó con el apoyo del derechista ministro del Interior, Matteo Salvini- miles de feministas también salieron a las calles para mostrar su repudio.

La respuesta feminista a la conservadora reunión mundial

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Todas ellas corearon “ni una, ni una, ni una menos” para mostrar su rechazo a las propuestas del colectivo, puesto que los conservadores trabajan para que el aborto sea considerado un delito y prohibir que personas del mismo sexo adopten hijos.

Verona desplegó un importante contingente de seguridad para impedir grescas con los representantes de extrema derecha.

“Aquí desde Verona, lobbys internacionales, como el Congreso Mundial de la Familia y grupos neoliberales están queriendo seguir con sus políticas neoliberales para devolver la promesa de que a cada hombre le corresponde una mujer. Por eso pelean por una familia cerrada que es una máquina de violencia”, asegura Marta Dillon, fundadora de “Ni una menos”, quien viajó a Italia junto con mujeres de España, Alemania, Croacia, Suiza, Gran Bretaña, Polonia.

 

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