Habló la presa que fue denunciada por Nahir Galarza por acoso sexual

Ludmila Soto, la interna a la que la condenada por el asesinato de Fernando Pastorizzo denunció por acoso sexual, se refirió a las amenazas de muerte a Bordeira y el consumo de drogas en el penal.

Ludmila Natalí Soto permanece alojada en la Unidad Penal Nº6 de Mujeres de Paraná, condenada, junto a otros policías, a ocho años por torturar a dos menores en 2012 en Rosario del Tala.

Desde el penal, la interna que compartía pabellón con Nahir Galarza reveló qué pasó entre ellas después de que la joven oriunda de Gualeguaychú la denunciara por acoso sexual.

La denuncia le valió una orden judicial que le impide hablar de Galarza. Y en ese sentido, sólo pudo negar la acusación de “forzar psicológicamente a otra interna”.

Lo que no le imposibilitó ratificar que, en el interior de la cárcel, hubo intenciones de acabar con la vida a Griselda Bordeira, la ex policía y funcionaria municipal.

Se recordará que en una carta que elevó a las autoridades del Servicio Penitenciario, Soto, no solo negó las acusaciones en su contra, sino que además pidió que la cambien de pabellón, argumentando que, “Galarza mencionó la intención de atentar contra la humanidad de Bordeira. Que iba a ahorcarla con una toalla una de esas noches, y que tenía varias alternativas para terminar con su vida”.

“Por una cuestión de que fui funcionaria, y juré, no pude dejarlo pasar. Se dejó asentado en actas en el Servicio Penitenciario, en mi legajo, como corresponde, pero no se judicializó”, explicó Soto.

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Soto confirmó que llegaron a sus oídos, los comentarios sobre las supuestas intenciones de la asesina de Pastorizzo de atentar contra la vida de Bordeira. De hecho, en la carta que se dio a conocer, la interna había mencionado, “temo que la interna (por Galazar) se autolesione, ya que en más de una oportunidad mencionó su intención de golpearse por consejo de su padre, y responsabilizar a Bordeira, ya que habían tomado conocimiento de la denuncia en su contra. Hoy tras la medida de restricción me genera una preocupación extrema que lo lleve a la práctica y me responsabilice”, señala la nota enviada por Soto.

“Fueron tres meses en los que no podíamos dormir”, rememoró la policía de Rosario del Tala, al advertir las “intimidaciones” que sufrió junto a Bordeira, cuando las acusaciones en contra de Galarza salieron a la luz. “Hicimos lo que correspondía, la denuncia”, remarcó.

“Cumplo con mis deberes y obligaciones, como lo hice siempre al vestir el uniforme azul, y no puedo dejar pasar ciertos hechos que pueden llegar a pasar algo a futuro y después tengamos que lamentar”, argumentó, al tiempo que insistió: “Más vale prevenir que lamentarse después”, justició la interna.

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