Tres muertes violentas con trascendencia nacional epilogaron la última semana de marzo en esta ciudad

Culminó una semana atípica, caracterizada por picos de extrema violencia. La última semana de marzo de 2019 no será fácilmente olvidada en la Capital Nacional del Petróleo: tres muertes violentas y una cuarta víctima cuya vida pende de un hilo marcan una cronología de sucesos que parecieran enmarcados de un guión de los thriller norteamericanos donde abunda la sangre y hasta los torna inverosímiles.

Pero no, Comodoro trascendió las fronteras nacionales por sus hechos policiales. Un homicidio por supuesto ajuste de cuentas con otro hombre que prosigue internado con futuro incierto; otro por un error imperdonable que dejó escapar la identidad de un posible sospechoso del abuso sexual a un menor de 12 años en las redes sociales que en contados minutos corrió de boca en boca y desató la furia de una horda de vecinos que salió en busca de hacer justicia por mano propia y sació esa venganza descargando palos, trompadas y patadas contra la humanidad del padre de un inocente injustamente señalado (en esta ocasión, pese a sus antecedentes), hasta acabar con la vida del hombre de 50 años cuyo cuerpo inerte quedó tirado en la calle de tierra, frente a un baldío plagado de altos yuyos.

Homicidio en presunto ajuste de cuentas

Ocurrió apenas pasada la medianoche del domingo, entrando ya a la madrugada del lunes 25 de marzo. Jorge Eusebio Quevedo (48) contaba con un amplio prontuario delictivo a lo largo de su vida y lo asesinaron cerca del pallier del edificio 70 del barrio 30 de Octubre, de la misma manera que el 25 de febrero asesinaron a su hermano -también poseedor de otro amplio prontuario por diversos hechos delictivos que incluyeron 2 robos apenas un día antes de su muerte- Mario Quevedo (46), a balazos; también quedó gravemente herido de bala en tres disparos Ricardo González (36) y uno de ellos le afectó la columna vertebral y de sobrevivir quedaría con graves secuelas de movilidad corporal.

En el homicidio de Mario Quevedo ocurrido el 25 de febrero último la víctima antes de morir dio el nombre de su agresor: Matías Alejandro Polenta, quien cuando lo fue a buscar a la policía alcanzó a decir “Este me tenía cansado, pero venir a amenazar a mi mujer delante de mi hija, fue lo último”. Polenta recibió tras la primera audiencia un mes de prisión preventiva y actualmente se encuentra cumpliendo arresto domiciliario.

En cuanto al homicida de Jorge Quevedo y lesiones graves a Ricardo González, se encuentra prófugo y con captura recomendada; se trata de un sujeto de unos 45 años, también con amplios antecedentes policiales, de apellido Pinto.

Atardecer de un lunes agitado en Fracción 14

Mereció minutos trascendentales en los medios nacionales y fue motivo de opinión de muchos comunicadores y profesionales que suelen exponerse mediáticamente: cronológicamente se podría decir que todo comenzó entre las 14:10 y 15 cuando un estudiante de 12 años que caminaba por la avenida Chile casi al final, en su extensión de tierra y polvillo por el paso de autos, dirigiéndose desde la escuela hacia su domicilio en el barrio Los Bretes: fue sorprendido por un inescrupuloso individuo que lo amenazó con un objeto contundente y lo obligó a introducirse en uno de los muchos baldíos llenos de altos matorrales del sector y además de golpearlo salvajemente, lo sometió sexualmente, según confirmaría horas después el fiscal de la agencia única de abusos sexuales Martín Cárcamo.

La víctima fue auxiliada por un vecino que lo llevó a su casa y luego con familiares, al Hospital Regional.

Esto ocurría alrededor de las 15 y según varios vecinos e incluso dirigentes vecinales, se alertó a la policía del grave hecho denunciado, pero los efectivos tardaron más de dos horas en intervenir. Y en algún momento, mientras unos vecinos realizaban una manifestación con quema de cubiertas frente a la Comisaria Quinta, en avenidas Lisandro de la Torre y Patricios del barrio Isidro Quiroga, unas 15 o 20 cuadras más al sur, sobre avenida Chile, otros vecinos hacían lo mismo.

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Y de pronto, cuando ya erróneamente había trascendido el nombre de un sospechoso, un grupo numeroso de personas se dirigen al domicilio de éste con intenciones de quemar la casa donde vivía con su padre que salió con un fierro y un arma blanca a defender a su hijo que escapaba buscando refugio en lo de su amiga Marcela Milladeo; la horda que persigue a José Luis Oviedo (50) que intenta escapar y apenas corre algunas pocas cuadras hasta que lo alcanzan y comienzan a golpearlo salvajemente en toda su humanidad, hasta darle muerte. Traumatismos severos de tórax y cráneo informaría el forense después.

Y en estos tiempos tecnológicos no faltaron las filmaciones con sus teléfonos móviles y fotos dando cuentas de la seguidilla de sucesos: esas imágenes, según los investigadores policiales, permitieron identificar a algunos de los agresores y hubo allanamientos con mucha policía al día siguiente. Hubo cuatro detenidos, entre ellos una mujer; de esos cuatro, a uno lo liberaron a las pocas horas ya que se comprobó que era ajeno a las acusaciones, y luego la mujer sería liberada con arresto domiciliario por problemas de salud.

Los restantes con 3 meses de prisión preventiva, uno alojado en la Comisaría de Diadema Argentina y el restante con 17 años, enviado al COSE.

Seguro puede haber más detenciones y mucha tela para cortar en este atípico caso sucedido en la ciudad.

Panadero en la mira de amigos del ladrón que abatió durante un asalto en barrio Isidro Quiroga

Cuando aún la ciudad no se sobreponía a los hechos antes mencionados, la mañana del martes despertaría con un amargo desayuno: a las 8:10 de la mañana desde las direcciones del Jardín 413 y Escuela 211 situadas en inmediaciones de las calles José Rementería y José Ortega del Isidro Quiroga, daban cuenta de un hombre aparentemente sin vida tirado casi en las puertas de dichos establecimientos educativos. Nicolás Usqueda (18) había caído abatido tras asaltar con un cómplice la Panadería “El cordillerano”.

El comerciante de 51 años contaba con una pistola calibre 40 marca Bersa que tenía registrada y se resistió al asalto en que habían encañonado con un revólver a su empleada. Debajo del cadáver de Nicolás Usqueda dieron con algunos elementos malhabidos y también con un revólver calibre 38 con algunos cartuchos percutados en el tambor.

A pocas cuadras, sobre avenida Polonia, detuvieron al cómplice, identificado como Nicolás Adrián Silva (19), a quien en la audiencia de control de detención le impondrían 3 meses de prisión preventiva.

El panadero quedó en libertad tras algunas horas detenido: debe presentarse cada dos semanas en la Fiscalía.

Ahora la pregunta es si podrá seguir su vida normal de comerciante o deberá mudarse a otro lugar; ayer por la mañana aparecieron varias pintadas en aerosol en el frente del comercio donde amigos de Nicolás Usqueda prometen vengar su muerte.

 

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