Al maestro con cariño

Luego de soportar una dura enfermedad, nos ha dejado un querido amigo del periodismo Franco Eduardo.

Era su nombre artístico, el que supo ganarle, al propio de Manuel “Tito” Soto; Maestro de vocación en el Colegio Deán Funes y maestro de la vida, de la amistad y de cada momento en que podía meter el “bocadito” de la reflexión y la enseñanza. De su Río Grande natal, llegó a nuestra ciudad para completar el secundario e ingresar más tarde a la Universidad San Juan Bosco.

El “maestro Soto “como lo conocieron cientos de jóvenes en el colegio, era en la actividad radial Franco Eduardo. Formador en el aula y en el deporte. Bajo su tutela conformó un plantel de chicos de la primaria, para consagrarlos campeón en el primer Torneo Comodorito, que con tanto suceso se disputó en la ciudad, en los albores de la década del 80. En esos menesteres andaba, cuando comenzó a transitar el periodísmo por LU4 para dar una mano, supo ser parte, durante varias ediciones de las transmisiones de la Corrida del Diario Crónica. Aquí y allá, siempre dejo su sello. Docente por vocación, el micrófono también servía para dejar algo para reflexionar y dejar pensando al oyente.

Supo ser parte en LU4 del servicio informativo y de diversos programas de la emisora, donde compañeros e integrantes, solo han tenido palabras de elogios y buenos recuerdos, de una persona de bien. Junto a su esposa Lucía y a su hijo Guillermo, conformaron su familia.

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Seguramente, sus amigos y sus cientos de ex alumnos y colegas, lo estarán despidiendo con profunda tristeza; pero sabedores que supimos compartir con él, la persona que en el aula de la calle, nos enseño siempre lo mejor. Descansa en paz, amigo.

Dick Arnaldo Almonacid

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